Granada

Los 'ultras' se refuerzan en la Toma

  • Grupos de 'skins' y varias formaciones minoritarias como Democracia Nacional o Juventud Patriota de Granada afianza su presencia en los actos del día 2 de enero, que vuelve a celebrarse entre polémicas

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Es cierto que la ultraderecha planea sobre la Plaza del Carmen en su primera cita del calendario festivo, pero no es menos cierto que Granada ha conseguido convertir el Día de la Toma en un esperpento. Del debate se pasó a la polémica y de ahí al frikismo: pasarse un día como ayer por allí para ver tremolar el estandarte real desde el balcón del Ayuntamiento de Granada equivale a escuchar, además de ver, una galería de los horrores entre los que están a favor de su celebración y los detractores.

Esa amalgama de banderas que pasa de las preconstitucionales a las regionalistas más desconocidas se acompaña siempre de un intercambio de insultos entre radicales de derechas y de izquierdas que a fuerza de repetirse año tras año está camino de convertirse en una tradición tan genuina como los trajes de terciopelo de los alguaciles y los pajes.

Aunque en la fría mañana de ayer se veía algo menos de movimiento que en años anteriores y la discusión vía megáfono estuvo menos animada que en pasadas ediciones, varios miles de granadinos y de turistas se dieron cita en la plaza y a lo largo del recorrido de la comitiva municipal que conmemora la conquista de la ciudad por parte de los Reyes Católicos.

Como todos los actos oficiales que mantienen un protocolo extemporáneo, el cortejo de concejales con los collares más sus medallones y la comitiva con sombreros con pluma y bombachos de terciopelo que sostiene cojines de damasco carmesí tiene un aire tan tradicional como estrafalario, cuando no ridículo.

Pero los más entusiastas seguidores de esta celebración no son los miembros de partidos tan minoritarios como Juventud Patriota de Granada o Democracia Nacional -que aprovechan el mar revuelto de la Plaza del Carmen para repartir folletos- sino los turistas. Ellos son los que siguen al alcalde y a los concejales con sus objetivos y los que dan muestras de mayor entusiasmo. "Con lo bonita que podía ser esta fiesta como reclamo", se lamentaba ayer uno de los granadinos que contemplaba el cortejo detrás de un parapeto de policías nacionales y locales.

El ceremonial daba comienzo pasadas las once de la mañana con la salida en procesión del estandarte de Castilla, réplica del confeccionado por Felipe II en 1619 sobre el modelo original de los Reyes Católicos. Tras el mismo la comitiva, con la tradicional ausencia de los concejales de IU, pioneros en su oposición a la celebración de la Toma.

Sí estuvieron los concejales socialistas Paco Cuenca, Raquel Ruz y Ana Muñoz. También casi todos los populares: el alcalde, Telesfora Ruiz, Isabel Nieto, Curro Ledesma, Vicente Aguilera o Juan Antonio Fuentes.

La comitiva se dirigió hasta la Catedral, donde el arzobispo, Francisco Javier Martínez, ofició una misa en la que lamentó la vinculación de estos hechos "con una guerra". Al oficio religioso le siguió la tremolación del estandarte real en la Capilla Real, un acto que no está abierto a los ojos de cualquier curioso así que no todo el mundo pudo ver al espigado concejal de Cultura, Juan García Montero, mover el enorme emblema.

Finalizado el acto, el cortejo municipal regresó a la Plaza del Carmen donde, casi a la vez que las autoridades salían de la Catedral, se empezaba a reforzar la seguridad de la plaza, custodiada desde primera hora de la mañana.

Allí se celebra el número principal de la función del 2 de enero: la tremolación del pendón al grito de "Granada", que este año ha pronunciado una emocionada concejal de Relaciones Institucionales, María Francés.

Es entonces cuando los ánimos más se tensionan y tanto partidarios como detractores intentan sacar músculo ante la atenta mirada de la Policía.

Los contrarios a la celebración, entre los que se encontraban el alcalde de Marinaleda y algunos rostros del 15-M granadino -que, como tal, no se sumó a la protesta- estaban situados en el córner dónde podía leerse la pancarta 'No a la Toma, sí a Mariana', en reivindicación de que esta fiesta se sustituya por la conmemoración de la muerte de heroína del XIX. Flanqueados por agentes, protestaron con silbatos y gritando consignas como "No se celebran los genocidios". Separados por una barrera policial, más numerosos y más sueltos, el resto de los grupos gritaban consignas del estilo "Esto es historia y no se borra" o "Reconquista". Y en mitad de todo eso, a media voz, un hombre mayor le comentaba a su esposa "Oh, qué payasos todos".

En ese ambiente la comitiva municipal se retiró del balcón y dejó el Ayuntamiento a la vez que los manifestantes de uno y otro bando abandonaban tranquilamente la Plaza del Carmen hasta el próximo tradicional enfrentamiento del Día de la Toma del año 2013.

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