Situaciones provocadas por el Covid-19

La realidad de la violencia de género durante el coronavirus en Granada: un silencio complaciente para evitar el maltrato

  • Las denuncias por violencia de género caen durante el confinamiento

  • El jefe de la UFAM de la Policía Nacional, Miguel Nestares, explica la situación de las víctimas

La estatua en memoria a las víctimas de la violencia de género en Granada. La estatua en memoria a las víctimas de la violencia de género en Granada.

La estatua en memoria a las víctimas de la violencia de género en Granada. / C. Gil/Archivo

"La víctima de violencia de género, y más en este ambiente, es una superviviente, alguien resiliente que es capaz de adaptarse al medio adverso". Con estas palabras, el jefe de la UFAM de la Policía Nacional en Granada, Miguel Nestares, describe la situación en la que se encuentran ahora algunas mujeres en la provincia, a las cuales esta situación las hace sobrevivir confinadas con sus maltratadores. Y es que la violencia de género no entiende ni de aislamiento, ni de coronavirus, un hecho por el que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad insisten en la importancia de denunciar, también ahora, para poner a fin a esta lacra.

Hace unos días, una patrulla, en este caso de la Policía Local, encontró a una joven granadina en plena noche cuando huía hacia una farmacia de guardia. La joven, de 24 años, fue interceptada visiblemente alterada cuando buscaba ayuda tras haber escapado de su maltratador. Los agentes procedieron a su auxilio y, tras ello, detuvieron al agresor. Pero este episodio solo es un ejemplo más de una lacra que no cesa, pero sí se camufla.

Desde que se decretó el estado de alarma por la crisis sanitaria del Covid-19, al igual que ha ocurrido con otro tipo de hechos delictivos, las denuncias por violencia de género ha caído de forma considerable. "El número de denuncias ha bajado de forma considerable y de actuaciones en la calle en esta materia", reconoce Nestares, una situación que en parte se debe al propio confinamiento. "Se debe a que para mujeres que ya han denunciado y tienen órdenes de protección o alejamiento, esto hace que el agresor tenga restringida la libertad de movimiento y que ella esté protegida en su casa. Además de que ahora se realiza, aún más si cabe, una labor de seguimiento más exhaustiva", expone el jefe de la UFAM.

Sin embargo, esta situación ha propiciado que haya muchas de víctimas que no se separan ni un minuto de su agresor, algo en lo que precisamente las distintas instituciones y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado han centrado sus esfuerzos para concienciar a la población de la importancia de denunciar este tipo de episodios, ya sean propios, o de algún vecino, amigo o familiar de los que se pueda tener constancia.

Pese a ello, la situación actual ha dado lugar a una hoja de doble filo en materia de violencia de género: por un lado, las dificultades para investigar situaciones de este tipo y, por otro, la triste realidad que viven las víctimas y que las obliga a complacer a su maltratador para evitar momentos de tensión.

"Con el aislamiento, la mujer deja el maltrato en segundo plano y prioriza la salud y los hijos"

"Pienso que existen varios factores que hacen que se generen menos situaciones de tensión o que esta se rebaje", explica Nestares, algo que se debe, por realmente triste que suene, a que "el maltratador tiene controlada a la mujer, aislada de amigos, de su familia... El hombre no sale a la calle, tiene menos abuso de alcohol, menos vida social... Hay que tener en cuenta que la violencia de género en muchas ocasiones es una violencia instrumental: hace que el hombre la emplee cuando no puede someter a la mujer", relata.

Pese a ello, no significa la violencia de género cese sino que se puede transformar y que incluso llega a ser desplazada a un segundo plano por parte de la víctima. "El confinamiento dificulta enormemente a la mujer poner en marcha un nuevo proyecto;pasa todo a un segundo plano porque prioriza como importante la salud y los hijos", indica el jefe de la UFAM.

Concretamente, lo que hace la víctima es "como un stand by y hace una especie de complacencia al hombre". Así, como él ve que su mujer no es una "amenaza para él", ya que ella "trata de evitar cualquier acción y valora cómo afrontar determinadas situaciones para crear un entorno que perciba como de mayor seguridad", explica.

El jefe de la UFAM en Granada, Miguel Nestares. El jefe de la UFAM en Granada, Miguel Nestares.

El jefe de la UFAM en Granada, Miguel Nestares. / Antonio L. Juárez/Photographerssports

"Creo que precisamente por ello han disminuido las tensiones en los domicilios. Es una realidad muy triste", expone Nestares, que además añade que "la víctima deja esto como en paréntesis hasta ver lo que pasa cuando cese el confinamiento". Precisamente por todo ello, ahora mismo la labor de la UFAM Investigación está concentrada en detectar los posibles casos de maltrato para actuar y ayudar a estas mujeres.

"Antes teníamos mucha más información por vecinos, por mujeres que acudían a servicios sociales, por llamadas... Con el confinamiento, todo eso se ha reducido, es más complicado y estamos potenciando más la investigación de la detección de posibles casos nuevos", relata el jefe de la UFAM. Para ello, se ha incrementado el contacto con instituciones, servicios sociales: "Llamamos frecuentemente a ver si detectan algo, en alguna usuaria a sus servicios", asegura. Y es que la principal preocupación radica en las llamadas "mujeres anónimas".

"Nos preocupan esas mujeres anónimas que no han dado en ningún momento el paso, por lo que se ha incrementado aún más si cabe el esfuerzo. Consultamos todas las bases de datos; las llamadas al 091 son investigadas a fondo para ver si podemos tener algún indicio; revisamos las denuncias, consultamos continuamente el VioGen, cualquier información que nos llegue, redes sociales... Nos preocupa sobre todo la situación de las víctimas que en un momento dado no tienen una protección policial", explica Nestares.

Para todo ello, hay una continua comunicación entre las distintas instituciones como el IAM, lo Servicios Sociales, servicios municipales, Unidad de la Mujer de la Subdelegación del Gobierno, Guardia Civil, Policía Local y Policía Nacional. Todo con el fin de "unificar todos nuestros esfuerzos para identificar nuevos casos".

Además, se han habilitado nuevas formas para pedir ayuda, como es el caso de la app AlertCops. "AlertCops ha incorporado un botón de SOS para la violencia de género en el que pulsando repetidamente durante cinco segundos, salta una alarma al centro policial más cercano. Tras ello, se geolocaliza ese teléfono, el cual envía un audio de grabación de sonido de lo que está ocurriendo en ese momento", explica Nestares, que añade que se trata de "una herramienta que se está difundiendo bastante durante el confinamiento".

Dadas las circunstancias, las instituciones y cuerpos policiales se han unido ahora más que nunca para hacer frente a esta lucha e insisten en la necesidad de denunciar: "Hay que insistirles en que no están solas. Hay que enviar un mensaje a la sociedad, que ponga en conocimiento este tipo de hechos. Dar el paso es duro, pero realmente luego las mujeres son conscientes de que denunciar es lo mejor que han hecho en su vida porque realmente el sistema en violencia de género funciona y el sistema de protección policial, judicial e institucional, también", insiste. Y es que, tal y como añade el jefe de la UFAM, "si hay una víctima que la policía no conoce su caso, no se le puede proteger".

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