Granada CF

La autoridad y el tiempo que pasa sin que pase nada

Jiang Lizhang y Antonio Fernández Monterrubio, en el palco. Jiang Lizhang y Antonio Fernández Monterrubio, en el palco.

Jiang Lizhang y Antonio Fernández Monterrubio, en el palco. / ÁLEX CÁMARA

Perder contra el último, dejarse una cantidad ingente de puntos contra los de abajo, y que todo no es que siga igual, es que ha ido a peor desde el cese de Oltra, atenta a las claras contra el objetivo inmediato y el futuro próximo del Granada CF, tanto como equipo como institución. Pasa el tiempo, pasan las jornadas, y no pasa nada que haga pensar que a esto se le puede dar vuelta. A los aficionados y a los jugadores les queda pensar en el calendario. Pero eso es como el cuento de la lechera. Tan asignados parecían los tres puntos en Lorca que ya no la derrota, sino por cómo se produjo, han roto el cántaro muy sonoramente.

¿UNA 'JIANGUINA'?

¿Quién da los golpes encima de la mesa en el Granada CF? En el club hay mucho cabildo de oficiales entre los cargos importantes pero la toma de decisiones se ralentiza, tarda un mundo. Y mientras tanto, se agota la temporada y se terminan los puntos en juego con más sensación de soga en cuello y que de confianza propia. Todos reconocíamos en este equipo cuando Pina bajaba al vestuario y tocaba la fibra sensible de los jugadores, no con discursos grandilocuentes si no efectivos y directos, a donde de verdad duele. En este Granada no hay quien tome esa responsabilidad. La presidencia está a miles de kilómetros y el resto de cargos importantes siempre serán intermedios para el vestuario. A este equipo no le hace falta solo un arreglo deportivo, que también (sobre todo en defensa), si no un aldabonazo, un encabritamiento, por hablar en plata. Hace falta encorajinar a este grupo, y una buena oportunidad para hacerlo era este domingo tras perder nada menos que contra un equipo que rezuma Segunda B.

AL HILO

¿Para qué están Monterrubio, Kangning, Cordón, Belenguer o Salvador? No se puede permitir otra vez un resultado y una imagen como la de Lorca. No, ya no solo por el objetivo, si no por dignidad.

FUTURO HIPOTECADO

Cuando Manolo Salvador presentó a Pedro Morilla como recambio de Oltra, y tras insistir en la exigencia de ascender directamente, tuve la sensación de que el director deportivo había unido irremediablemente su futuro en el Granada a la consecución del ascenso. La apuesta por el nuevo entrenador ha sido cosa suya, ganando nuevamente su criterio como ya lo hizo en verano, cuando incluso 'desafió' a la propiedad del club al imponer a Oltra por encima de la opción Fernando Hierro, la que proponían Jiang y su grupo de asesores. También Salvador apostó el todo o nada en el mercado invernal a Hernán Pérez y Jony, cuyas pretensiones, no económicamente exigentes, estaban lejos de ser cumplidas por el Granada. Lo basó todo a hombres de banda y ataque, pero sin pensar en otro delantero que le hace falta a la plantilla, quizás no para ser titular, si no para cubrir cuando vienen mal dadas como ahora. Pase lo que pase, el Granada 2017-18 es obra de Manolo Salvador y al devenir del equipo estará ligado su futuro.

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