Levante-Granada CF La Pizarra

La enésima reinvención

  • Diego Martínez apuesta de inicio por el 1-5-2-3, en una defensa de tres centrales y dos carrileros, y acaba con Germán de boya arriba para alcanzar un merecido empate

Jorge Molina ante Vezo en una acción del partido Jorge Molina ante Vezo en una acción del partido

Jorge Molina ante Vezo en una acción del partido / Pepe Villoslada / Granada CF

“Hacemos lo que podemos”, dijo Diego Martínez con un poso de resignación e impotencia en la previa del partido ante el Levante.

Era consciente de todas las rémoras con las que se presentaba su equipo al choque: cansancio por jugar menos de 72 horas ante el Barcelona un duelo de tremendo desgaste con prórroga incluida, el palo mental por caer eliminados de una forma cruel en la Copa, la fatiga acumulada por los estresantes últimos meses de competición, otro viaje, un rival enfrente en gran estado de forma, las bajas de la medular... y encima el que elige las equipaciones dice que hay que jugar con la tercera, la fosforito odiada y amada a partes desiguales que era sinónimo de derrota hasta ahora cuando es usada.

La unión de varios de estos condicionantes, con la ausencia de centrocampistas como el principal, llevó al técnico a apostar en el Ciudad de Valencia por un dibujo diferente al usado de forma habitual.

Regresó al esquema de los tres centrales y dos carrileros, a un 1-5-2-3, en el que Domingos, Nehuén y Vallejo ocuparon el centro de la zaga, con Foulquier en la derecha y el debutante Adrián Marín en la izquierda.

Yan Eteki y Montoro, que están haciendo un esfuerzo brutal y rindiendo a un muy bien nivel en las últimas semanas, ocuparon el centro del campo, con Luis Suárez y Kenedy partiendo desde banda y escoltando a Jorge Molina.

Agujero en la izquierda

La necesidad de descanso de Carlos Neva, que fue uno de los siete jugadores que fueron titulares en Copa y que no actuaron de inicio ante el Levante, obligó al estreno de Adrián Marín.

Quizás el hecho de que tuviera que jugar ya, con sólo tres entrenamientos con su nuevo equipo, llevó a Diego a apostar por él y por Foulquier como carrileros en lugar de como laterales.

Lo cierto es que el murciano no tuvo un debú brillante. En ataque aportó poco y en defensa sufrió en su cometido de tapar a Miramón, el lateral derecho local.

De hecho, el técnico lo dejó en el vestuario en el descanso y lo reemplazó por Antonio Puertas, que se colocó en su mismo lugar. Por ahí encontró el Levante un filón, por ahí llegaron los dos goles locales, uno en cada tiempo.

En la derecha Foulquier estuvo mejor y hasta fue un destacado argumento ofensivo del equipo, aunque tampoco estuvo fino en la marca a Morales en el 1-0.

Factor Jorge Molina y líneas más avanzadas

Jorge Molina fue titular tras no tener minutos ante el Barça y casi todo lo que hizo lo hizo bien. Entre otras cosas, una perfecta asistencia a Kenedy para el 1-1.

Tener al veterano atacante es un lujo para el Granada, porque es inteligente y completo, lo que provoca que casi siempre aporte mucho.Adelantó algunos metros la presión el Granada en el segundo tiempo, lo que permitió al equipo estar mejor y controlar más al Levante. Además, la entrada de Machís reactivó el ataque de un Granada que durante muchos minutos del segundo tiempo, manteniendo el mismo dibujo, tuvo el partido donde quería.

Sin embargo, en la primera ocasión que tuvo el Levante de atacar con ventaja a la espalda de Antonio Puertas, llegó el 2-1.No le quedaba al Granada otra que irse arriba, con un activo Fede Vico oxigenando el centro del campo al entrar por Yan Eteki, los carrileros muy avanzados, Soldado dando frescura al ataque y Rui Silva sosteniendo a los suyos con otro partidazo y paradas de mérito para evitar la sentencia.

Germán arriba

Por segundo partido consecutivo utilizó Diego a sus cuatro centrales. Si ante el Barcelona fue con Vallejo y Nehuén entrando desde el banco para reforzar la zaga y el centro del campo, contra el Levante lo hizo al actuar con tres atrás y con Germán como ultima bala disparada desde el banquillo al campo para intentar empatar a la desesperada.

Entró en el minuto 87 y se colocó de boya arriba, acompañando a Soldado en busca de alguna acción de juego directo con la que poder empatar, en el 1-4-4-2 al que mutó el equipo. Por segundo partido consecutivo todo se resolvió en el minuto 92. Si ante el Barça un gol de Jordi Alba provocó la prórroga, preludio de la eliminación, este domingo en Valencia un cabezazo sensacional de Soldado posibilitó que el Granada sumara un merecido y trabajado puntazo.

En los últimos segundos, ya tras el 2-2, Germán dejó su puesto de boya arriba y se fue para atrás. El trabajo estaba hecho.

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