LaLiga 1|2|3

La solvencia como arma (2-0)

  • Los rojiblancos logran la tercera victoria consecutiva y ya ocupan un puesto en el 'play off' de ascenso a Primera

  • Los de Oltra jugaron ocho minutos con un jugador menos

Pedro felicita a Espinosa, autor del 1-0. Pedro felicita a Espinosa, autor del 1-0.

Pedro felicita a Espinosa, autor del 1-0. / Carlos Gil

Decía Víctor Díaz durante la semana que si el Granada CF ofrecía en los partidos su verdadero nivel, sería muy difícil perder. Y no le falta razón la lateral sevillano. Ayer, los rojiblancos dieron una versión de solvencia defensiva, oficio y saber hacer cuando las cosas no estaban tan de cara durante el choque sobre todo tras la expulsión de Pedro, lo que hace albergar esperanzas a una afición ávida de alegrías. Tres victorias seguidas han disparado a los de Oltra en la clasificación, pero aún restan nada menos que treinta y cuatro jornadas. Toda una temporada.

Una duda existía en torno al once que presentara el técnico ante el cuadro lucense. Ésta no era otra que concretar el sustituto de Sergio Peña. El técnico rojiblanco tenía varias opciones, pero finalmente optó por sacar de inicio a Javi Espinosa, la menos sorprendente, que volvió así a ser titular algo que no hacía desde el choque en La Romareda de la segunda jornada de Liga.

En el día del regreso de Roberto Fernández a Los Cármenes, que acaparó todas las miradas desde el calentamiento y recibió mucho cariño de la que fue su afición, el choque arrancó jugando en campo contrario. Los de Oltra no querían sorpresas y salieron decididos a mandar, dominando la posesión y con una línea de presión muy alta. Durante los primeros ocho minutos, el Lugo no salió de su campo ni enlazó dos pases seguidos. Fruto de ello llegaron varias acciones a balón parado, pero sobre todo fue un penalti sobre Víctor Díaz, cometido por Albarracín, la acción que pudo comenzar a desnivelar la balanza para los rojiblancos. El sevillano hizo la pared con Pedro en una acción que se ha repetido en varias ocasiones esta temporada y, tras forcejear con el extremo visitante, fue derribado tras caer al césped el lucense.

Era evidente que ese nivel de presión e intensidad no iba a durar durante los 90 minutos por lo que, poco a poco, el equipo entrenado por Francisco se fue soltando en ataque, aunque sin crear peligro. Lo cierto es que las ocasiones de gol brillaban por su ausencia y ni Javi Varas ni Juan Carlos se tuvieron que emplear a fondo en los primeros 20 minutos. Con una línea defensiva adelantada, los gallegos obligaban a jugar por momentos en largo. Espinosa, en su línea de irregularidad, aparecía muy poco en la zona de tres cuartos y eso lo acusaba su equipo. Pero cuando lo hizo fue decisivo. Una bonita pared entre Joselu y Pedro permitió al segundo pisar área, recortar a un rival y aunque su intención fue disparar, un defensor tocó el cuero que le llegó a Espinosa que batió por bajo a Juan Carlos (24').

A partir de ahí el choque se animó. El Lugo, como no podía ser de otra forma, se estiró, lo que aprovechó el Granada CF para gozar de las mejores ocasiones del encuentro. Polaco, a los 25 minutos, intentó el disparo, pero fue a la contra como los de Oltra pudieron ampliar su renta. Primero por medio de Víctor Díaz tras una buena combinación y pase final de Espinosa que el sevillano, que se hartó de balón, no concretó. Un minuto después, Machís a la contra se lo guisó él solito y su duro disparo cruzado tras pisar área lo desvió con la manopla a córner el guardameta visitante. La respuesta no tardó en llegar con una falta de Campillo que lamió el palo del arco de Varas.

Es evidente que las dos victorias logradas de manera consecutiva han dotado a los rojiblancos de una confianza que se aprecia en acciones que en las cinco primeras jornadas no se veían. Como por ejemplo las subidas, cada vez más consistentes, de Víctor Díaz, o las llegadas descolgándose en ataque de Raúl Baena cuando, por ejemplo, éste último en el primer mes de competición mantenía siempre su posición en el eje del centro del campo.

Aunque la anécdota del choque llegó en el minuto 44 cuando Areces Franco decidió, de motu proprio, cual Carles Puigdemont y su DUI catalana, dar por concluida la primera mitad. Pese a las protestas de los jugadores y el público, como bien indicaba el marcador del estadio, no dio su brazo a torcer. Y cuando los futbolistas ya estaban en el túnel de vestuarios, tras consultar con el cuarto árbitro, ordenó jugar un último minuto sin consecuencias. De pandereta.

El guión del segundo acto cambió algo. El Granada CF se ordenó mucho más, tratando de sorprender a la contra pero no dio un paso atrás. Pese a que el Lugo tuvo más el esférico en sus pies, los de Oltra no pasaban apuros. Vivían cómodos ante los envíos en largo de la adelantada zaga rojiblanca, pues cuando trataban de enlazar ahí había dos elementos vestidos de rayas horizontales que impedían tocar con comodidad.

Aunque el equipo estaba bien plantando, el técnico valenciano optó por jugar con un trivote en la medular, sacando del campo a Javi Espinosa y dando entrada a Alberto Martín, que ejerció de hombre ancla con Raúl Baena y Montoro por delante. Ya no se tenía tanto el balón pero se ganó en consistencia en el centro.

Poco a poco las dudas comenzaron a entrar, no se llegaba tanto y el run run se instaló en la grada, entre otras cosas, porque el cambio no gustó. Algo que arregló Oltra con la entrada de Kunde. Aun así, la sentencia pudo llegar a los 72 minutos tras una estrategia hacia Machís en la que el cuero se quedó muerto en el área tras un bote, lo que aprovechó el venezolano para ceder a Raúl Baena que, llegando desde atrás, disparó con todo a su favor pero el esférico rebotó en la espalda de Polaco.

Cada vez se jugaba más en campo local, los nervios comenzaron a aflorar fruto también del cansancio y más cuando Pedro fue justamente expulsado tras una entrada a Azeez. Con uno menos y la grada encendida, sólo quedaba tirar de oficio (ahí destacó Varas), pertrecharse atrás y dejar pasar los minutos. Y cuando menos se esperaba, un saque en largo de Varas fue recepcionado por Machís de espaldas, se giró y cedió a la llegada de Kunde que, tras aguantar a su par con ese cuerpo que Dios le ha dado, batió a Juan Carlos para darle a su equipo una merecida tercera victoria consecutiva.

Un triunfo que mete al cuadro granadinista en play off, a un punto del ascenso directo y a dos del liderato. Pero esto es muy largo. Paciencia. Esa es la clave.

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