Granada CF

El Granada CF está listo para otro arreón

  • El duelo ante el Eibar inaugura otro maratón de encuentros ligueros

  • Lo aprendido en los primeros cuatro choques puede ser de ayuda

Carlos Fernández intenta superar a Peña durante el choque ante el Villarreal Carlos Fernández intenta superar a Peña durante el choque ante el Villarreal

Carlos Fernández intenta superar a Peña durante el choque ante el Villarreal / Granada Hoy

Los jugadores del Granada CF terminaron el encuentro ante el Leganés con las manos en las rodillas. Poco o nada se le puede reprochar al conjunto rojiblanco después de los cuatro primeros encuentros disputados, en los cuales ha atado, virtualmente, la permanencia y ha sumado sólo una derrota. El vertiginoso ritmo de la competición es algo que ha castigado a todos los contendientes de LaLiga Santander. Los cinco días sin jugar parecen ahora un mundo después de disputar cuatro partidos en apenas once días. El choque ante el Eibar será el punto de partida de otro frenético maratón, pero el cuerpo técnico de Diego Martínez intentará aplicar lo aprendido en las dos últimas semanas. Por otro lado, siempre hay factores que no se pueden controlar.

El cuerpo técnico de Diego Martínez asumió de antemano que las rotaciones son algo obligatorio en el extraño final de liga. Las modificaciones en el once inicial granadinista han sido una constante. Los cinco cambios han entrado de lleno también en la dinámica del equipo, ya que el conjunto rojiblanco ha agotado sus sustituciones en todos los compromisos disputados. La dosificación de esfuerzos es una lección que está aprendida en el seno del cuadro de Diego Martínez, algo incrementado por la plaga de lesiones que asola al grupo desde la pretemporada.

La sucesión de partidos garantiza oportunidades, pero los minutos hay que ganárselos. Hay varios futbolistas que están llamados a dar un paso adelanto para ganar importancia en los planes del técnico gallego de aquí a final de temporada. Gil Dias y Antoñín son dos ejemplos claros. El portugués ha jugado en dos encuentros, su participación en Leganés fue testimonial, en los que ha mostrado brotes verdes, pero necesita mejorar. Su mejor actuación fue ante el Getafe ejerciendo de carrilero, pero el luso debe aportar pólvora en ataque cuando Diego Martínez le brinde oportunidades. El caso de Antoñín es particular. El ex del Málaga partió de inicio ante el Leganés tras salir desde el banquillo en los tres partidos previos, pero acabó siendo sustituido en el descanso tras 45’ para el olvido. El delantero se encuentra en fase de adaptación, pero debe intentar que este tramo final de curso no sea sólo de aprendizaje.

El ritmo de la competición está exigiendo mucho a Diego Martínez El ritmo de la competición está exigiendo mucho a Diego Martínez

El ritmo de la competición está exigiendo mucho a Diego Martínez / Antonio L. Juárez/Photographerssports

El cuerpo técnico vive con un ojo puesto en la enfermería, donde la actividad nunca para. La vuelta de Montoro y Gonalons en un futuro cercano es complicada, pero otros efectivos pueden ser un plus para las etapas restantes. José Antonio Martínez, que goza de frescura se reincorporó con el grupo. El onubense participó unicamente en el enfrentamiento ante el Betis, por lo que querrá seguir sumando minutos.

El gran nombre en este apartado es Álvaro Vadillo. El gaditano se reencuentra renqueante de una contractura en el recto anterior izquierdo. El jugador no ha jugado nada desde que volvió a rodar el balón, lo que supone para el equipo no haber podido contar con un jugador desequilibrante y uno de sus especialistas en el balón parado. El final de la temporada será el final de la relación entre Vadillo y el Granada. A buen seguro que el futbolista desea despedirse del club en el césped para dar a la afición las últimas alegrías como jugador rojiblanco. Su ‘guante’ puede ser clave para hacer más daño en las acciones de estrategia.

Vadillo puede ser clave en las jugadas a balón parado cuando esté disponible para jugar

Otros efectivos de la plantilla como Jesús Vallejo y Ramón Azeez han participado con asiduidad en el regreso, pero su minutaje también es ampliable.

La pizarra es un factor que ha ganado importancia. La falta de ritmo está propiciando que en ocasiones falte fluidez en ataque. El balón parado es un atajo al gol que el Granada conoce muy bien. Exprimir al máximo este recurso puede sumar muchos puntos en el casillero del Granada.

Otra lectura del nuevo fútbol es la diferencia entre las dos partes, algo que ya ha destacado Diego Martínez en alguna de sus comparencias. El cansancio y los errores en defensa han estado muy presentes en la reanudación de LaLiga Santander. La posibilidad de introducir dos revulsivos más es otra clave más. pues ha ampliado la capacidad de los entrenadores para influir en el desarrollo de los encuentros. La ventaja del Granada para el desenlace del curso liguero es que este equipo es camaleónico. Aprovechar lo aprendido en estas semanas puede dar alas para seguir dando guerra en la tabla.

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