Granada CF El Granada no ha vuelto porque nunca se fue

  • Los nazaríes retornaron al camino de la victoria, con remontada incluída, donde hace un año habían firmado el último éxito con volteo de marcador

Los jugadores del Granada celebran el triunfo logrado en Córdoba Los jugadores del Granada celebran el triunfo logrado en Córdoba

Los jugadores del Granada celebran el triunfo logrado en Córdoba / El Día de Córdoba (Córdoba)

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No puede volver quien no se fue. No hay posibilidad de regreso para el que no se marchó. Apuntaron muchos que la victoria lograda este viernes por el Granada CF en Córdoba supuso el retorno del equipo rojiblanco. En el Nuevo Arcángel apareció otra vez el acierto, hubo reencuentro con la victoria, llegó unas semanas después el esperado abrazo a las alegrías, pero el Granada no volvió, porque el Granada no se había ido.

Eran dos derrotas seguidas, tres partidos sin ganar y un triunfo en siete encuentros, mas era también el Granada reconocible de principio de temporada. Con menos puntería y alguna concesión atrás de más, con poco bagaje ofensivo en algunos encuentros y errores fatales en área propia o cerca de ella en otros, pero con las mismas virtudes y las mismas señas de identidad de todo el curso.

Un equipo seguro, férreo, con empaque, solidario, que transmite cosas, que hace que los suyos se sientan orgullosos de los jugadores, como canta a menudo la afición.

Más méritos que puntos

Una mala racha de resultados durante la que el equipo mereció sumar más puntos de los que echó al famoso zurrón, y a buen seguro que lo hubiera hecho con un poco de fortuna para que fuesen dentro los tiros que repelió el poste, o con decisiones arbitrales justas y no perjudiciales como las que sufrió más de un día. También en Córdoba, por cierto, pese a que ganó.

El Granada siguió creyendo. El cuerpo técnico y los jugadores en ellos mismos y en su camino; los hinchas en la plantilla, por eso fueron cientos en viernes al Nuevo Arcángel. Y volvieron el triunfo y el jolgorio, y la puntería y la chispa de suerte siempre necesaria. La fe se mantenía intacta. Se había quedado aquí, como el equipo.

El bálsamo andaluz

Ponga un duelo andaluz en su vida. Si el asunto no marcha, visite a un vecino y encuentre el bálsamo esperado. Acudió el Granada a La Rosaleda para medirse al Málaga el primero de diciembre tras enlazar tres partidos sin ganar, y después de perder por primera vez en el Nuevo Los Cármenes, ante el Sporting. 0-1, fiesta rojiblanca en la grada y adiós a cualquier atisbo de crisis.

Llegó el Granada a Córdoba en situación similar, incluso algo peor, y misma historia. 1-2 y fuera fantasmas. Aquel Málaga llevaba siete triunfos seguidos en casa, este Córdoba estaba con la moral por las nubes tras ganar con solvencia en Tenerife. Pero el Granada, aquel y este, no se arruga, da la cara en todos los escenarios, se levanta cuando peor parece estar.

Un año después

El triunfo ante el Córdoba sirvió, además, para que los nazaríes firmaran su primera remontada del presente curso. En los siete partidos anteriores de esta Liga en que el Granada había recibido el primer gol del partido sólo había podido sacar dos puntos, merced a dos igualadas, mientras que había perdido los otros cinco.

De hecho, llevaba sin remontar un partido un año menos tres días, ya que la anterior vez que lo había conseguido fue también en el Nuevo Arcángel, el 18 de febrero de 2018, cuando el Granada de Oltra venció al Córdoba de Sandoval por 1-2, con dianas postreras de Machís y Kunde.

Y ahora qué

Con los tres puntos alcanzados en Córdoba y los tres que va a sumar el próximo fin de semana ante el descalificado Reus va a llegar al Granada hasta las cinco decenas de unidades, las que garantizan la salvación virtual, que esta campaña con un descenso menos es más que segura con esa cifra.

Diego Martínez no ha variado un ápice su discurso desde el inicio de la temporada, centrando el mensaje en alcanzar los 50 puntos para lograr el objetivo marcado. Una vez obtenido, se le preguntó tras el partido ante el Córdoba el habitual en estos casos “y ahora qué”.

El técnico apeló a la calma, a la dificultad de la categoría y apeló a esperar a cuando falten seis jornadas para que acabe el campeonato para comprobar entonces en qué posición se encuentra el equipo y calibrar en ese momento a qué puede aspirar.

Como es de suponer, cada vez que al entrenador rojiblanco se le pregunte de ahora en adelante por la situación clasificatoria del equipo o por los objetivos últimos, va a repetir las palabras pronunciadas en la sala de prensa del Nuevo Arcángel.

Es el camino correcto, el que siguen todos a pies juntillas, del que nadie se sale, el que hace que este Granada sea respetado y destacado por propios y extraños, el que señala Diego Martínez, el gran artífice de la sensacional e ilusionante temporada que estamos viviendo.

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