Granada CF | La resaca

Cuando tanto halago termina por debilitar

  • Los rojiblancos no paran de recibir elogios por su buen momento pero a veces eso produce un efecto contrario

Los rojiblancos se centraron en Getafe a anular más al rival que a hacer su fútbol. Los rojiblancos se centraron en Getafe a anular más al rival que a hacer su fútbol.

Los rojiblancos se centraron en Getafe a anular más al rival que a hacer su fútbol. / Agencia LOF

Tenía que llegar y llegó. La derrota del Granada CF en Getafe debe considerarse como un borrón en la excelente trayectoria de los rojiblancos. Pero lejos del resultado, fue la mala primera mitad que jugaron los de Diego Martínez, que el propio técnico reconoció al término del choque, lo que dejó algo fríos a sus seguidores. Sobre todo cuando, tras el descanso y, obligado eso sí, a tratar de recortar distancias, se vio la imagen del equipo que ha enamorado a su afición y que no para de acaparar elogios ya no sólo en la provincia sino fuera de ella e, incluso, en el extranjero. Entrevistas al entrenador y a jugadores en medios nacionales e internacionales ha sido la tónica durante esta última semana. Halagos que en un equipo modesto suelen tener un efecto contrario.

Expectativas

Porque cuando, a priori, no existen defectos, todo es fantástico y maravilloso y no se deja de escuchar parabienes desde distintos ámbitos, se deja de estar centrado en el verdadero objetivo o, como diría el técnico vigués, se desvían del camino. Principalmente porque, tanto a nivel deportivo como de gestión, no todo es perfecto. Ni mucho menos. Y más cuando, sobre el terreno de juego, se toman decisiones más pendientes del rival del que propio equipo. Ese es el problema de crear expectativas más allá del verdadero nivel de un equipo, ya no sólo del Granada CF. Que se espera más de lo que realmente uno puede dar.

Ilusión

Eso no quiere decir que los aficionados no sigan ilusionados con su equipo. Todo lo contrario. De hecho, las colas que se han formado esta semana en las taquillas del Nuevo Estadio de Los Cármenes para el duelo de este domingo ante la Real Sociedad es un reflejo de las ganas que los aficionados granadinos tienen por ver, de nuevo, a los jugadores de los que tan orgullosos se están mostrando en este arranque liguero. Pero siempre, como diría el máximo responsable técnico del club, con los pies en el suelo. Porque con esa actitud es con la que se ha logrado regresar a Primera División y hacer historia y será con ella con la que se conseguirán objetivos más ambiciosos. Son muchos los ejemplos en esta tierra de una euforia desmedida y una posterior decepción aún mayor. Por tanto, en el equilibrio está la clave.

Los futbolistas se metieron tanto en el papel de ser competitivos que se olvidaron de jugar al fútbol

Dos caras

La cita de Getafe dejó claro que renunciar a la personalidad de uno es lo peor que se puede hacer. Es cierto que no es la primera vez que Diego Martínez ha empleado el sistema de los tres centrales y los dos carrileros. Sin embargo, de inicio nunca lo utilizó. Y a tenor del resultado, no parece que fuese la mejor decisión. Se tuvo muy poca llegada en un duelo de mucha pelea y con numerosas interrupciones. Tardar 42 minutos para acercarse tímidamente al arco rival, aunque no fue entre los tres palos, refleja el poco peligro que tuvo el Granada CF en el primer acto. Los futbolistas se metieron tanto en el papel de ser competitivos, no amedrentarse ante los de Bordalás, luchar por cada balón y no achantarse, que se olvidaron de jugar al fútbol.

El choque en Getafe en su primer acto fue, sobre todo, trabado. El choque en Getafe en su primer acto fue, sobre todo, trabado.

El choque en Getafe en su primer acto fue, sobre todo, trabado. / Agencia LOF

Todo lo contrario a lo que sucedió tras el receso, con dos goles en contra, eso sí. Con el cambio de dibujo, los rojiblancos se mostraron mucho más cómodos sobre el terreno de juego. Dominaron más, también porque los madrileños buscaron salir a la contra y defender su resultado, y tuvieron más presencia en el área de David Soria. Fue la otra cara de un equipo que nunca se rinde y, por ello, la sensación que quedó al término del duelo fue que se pudo hacer algo más a poco que no se hubiera estado tan pendiente del rival.

Pendientes de evolución

En el mundo del fútbol, donde cada año que pasa se estudia al milímetro aspectos que hace años serían impensables, dar una pista al rival es poco menos que un suicidio. O eso es, al menos, lo que piensan muchos entrenadores. Diego Martínez no es una excepción y por ende, la entidad rojiblanca tampoco. De ahí que los profesionales que se dedican a informar queden en entredicho en muchas ocasiones ante los aficionados cuando éstos buscan datos de la situación física de los jugadores de su club. El departamento de prensa suele comunicar diariamente las bajas de los futbolistas que son tratados por el cuerpo médico por distintas lesiones. Uno de ellos fue Yan Eteki, que el lunes tenía un esguince del ligamento lateral interno de la rodilla derecha. Tres días más tarde, y tras estar pendiente de evolución, pudo jugar y además casi 70 minutos. La evolución fue meteórica. Una política que recuerda al extinto CB Granada, donde los milagros y los secretos estaban al orden del día.

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