Granada CF

El puzle de Diego Martínez en el Granada CF

  • La prioridad del entrenador gallego es mantener el bloque que tan bien le funciona

  • La continuidad de futbolistas tras su cesión en el equipo se ha convertido en algo habitual

Diego Martínez durante un entrenamiento en la Ciudad Deportiva Diego Martínez durante un entrenamiento en la Ciudad Deportiva

Diego Martínez durante un entrenamiento en la Ciudad Deportiva / LaLiga

La base del éxito es tener una base. El Granada CF de Diego Martínez está en vísperas de arrancar su tercera temporada con muchos de los jugadores que protagonizaron el ascenso en la campaña 2018-19. Los técnicos acostumbran a tocar lo menos posible lo que funciona, y el entrenador gallego no es la excepción. Los movimientos del club rojiblanco desde que se regresó a Primera delatan que lo prioritario es mantener el bloque. A veces los nombres importan poco o nada.

Diego Martínez aterrizó en Granada en el verano de 2018 sin apenas hacer ruido. En sus primeras semanas en el banquillo, costó escucharle hablar sobre peticiones en el apartado de fichajes. El gran mérito del míster fue construir un bloque cuyos cimientos son de acero. Desde entonces, la gran obsesión de la entidad es conservar la mayor parte posible de las piezas que tantas alegrías han traído a la ciudad en los dos últimos cursos.

La continuidad de Vallejo, como cedido, un año más en el bloque nazarí es una operación que ya no sorprende a los aficionados granadinistas. Otros jugadores han recorrido la misma senda que el central criado en la cantera del Real Zaragoza. Es el caso de José Antonio Martínez, que ha formado parte del grupo las dos últimas campañas con dos cesiones desde el Eibar.

Hay quien llega en forma de préstamo para posteriormente quedarse en un conjunto que engancha. Dimitri Foulquier y Maxime Gonalons han protagonizado esta fórmula en la presente ventana de traspasos. Los dos futbolistas franceses han encandilado a Diego Martínez con su rendimiento y su adaptación a la filosofía granadinista, aunque el carrilero contaba con ventaja gracias a su gran conocimiento del club. Las dos operaciones han supuesto un desembolso que la entidad octogenaria realizó con gusto, ya que no hay nada mejor que cerrar un fichaje que ya sabes que funciona.

El pasado verano fue Fede Vico quien, tras un año de ensueño en Segunda División, se enroló de forma definitiva en las filas rojiblancas. El cordobés encontró en Granada su sitio tras llegar cedido desde el Leganés.

José Antonio Martínez conoce de primera mano el club pese a no ser rojiblanco en propiedad José Antonio Martínez conoce de primera mano el club pese a no ser rojiblanco en propiedad

José Antonio Martínez conoce de primera mano el club pese a no ser rojiblanco en propiedad / Carlos Gil (Granada)

La línea marcada es una fuerte apuesta por parte del club. No es un secreto para nadie que Carlos Fernández y Yangel Herrera serían recibidos con los brazos abiertos en el vestuario rojiblanco. Ninguna de las dos opciones es sencilla, pero el Granada está dispuesto a esperar un pequeño resquicio para traer de vuelta a futbolistas que han demostrado en Los Cármenes que son garantía de éxito y rendimiento. La insistencia no lleva siempre a la consecución del objetivo, pues el pasado mercado estival se intentó con esmero el regreso de Álex Pozo a Los Cármenes, pero el Sevilla y Lopetegui no dieron su brazo a torcer.

La mentalidad de Diego Martínez y la dirección deportiva rojiblanca está más que justificada. El clima del vestuario granadinista es parte fundamental del buen funcionamiento del conjunto. Una de las máximas de Diego Martínez es confeccionar sus onces titulares sin importar el nombre que luzcan los jugadores en su elástica. El gran ejemplo a seguir en este aspecto es Roberto Soldado. El punta valenciano es un futbolista de renombre gracias a su gran trayectoria, pero desde su primer día en el club mostró una humildad que acostumbra a trasladar al verde y al interior del vestuario, por algo es uno de los capitanes. Quien llegue al Granada CF debe saber que el colectivo está por delante de todo.

La situación de Rui Silva, el culebrón del verano en las oficinas de la entidad, es la mayor preocupación del cuerpo técnico, ya que la portería es una parcela donde se aprecia mucho la estabilidad. Pase lo que pase en el mercado, la idea de Diego Martínez seguirá siendo la misma: conseguir que su bloque sea igual o más sólido.

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