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La pandemia vuelve a asediar a Trump a 9 días de las elecciones

  • Un asesor dice que el virus no se puede controlar y hay 5 contagios en la oficina del vicepresidente

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, saluda a los participantes en un mitin en el estado de Wisconsin, el sábado. El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, saluda a los participantes en un mitin en el estado de Wisconsin, el sábado.

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, saluda a los participantes en un mitin en el estado de Wisconsin, el sábado. / KAMIL KRZACZYNSKI / efe

La crisis del Covid-19 volvió a asediar ayer la campaña de reelección del presidente Donald Trump, después de que uno de sus asesores afirmara que Estados Unidos no conseguirá "controlar la pandemia" y se confirmaran al menos cinco contagios en la oficina de su vicepresidente, Mike Pence.

A nueve días de las elecciones del 3 de noviembre, la estrategia de Trump de dar por superado lo peor de la pandemia ha chocado con los titulares sobre un nuevo récord diario de contagios en el país el pasado viernes, y con la noticia de un nuevo brote de Covid-19 en la Casa Blanca que afecta al entorno más cercano de Pence.

"Incluso sin la vacuna, estamos pasando página; (la pandemia) se va a acabar", aseguró Trump durante un mitin ayer en el estado clave de Nuevo Hampshire.

Ese optimismo no sólo contrastó con el agudo repunte de contagios que experimenta el país, sobre todo en los estados del Medio Oeste y las Montañas Rocosas, sino también con las declaraciones de su propio jefe de gabinete, Mark Meadows, en una entrevista unas horas antes.

"No vamos a controlar la pandemia, vamos a controlar el hecho de que consigamos vacunas, terapias y otras formas de mitigarla", dijo Meadows a la cadena CNN, al asegurar queel Covid-19 no puede controlarse "porque es un virus contagioso, igual que la gripe".

El candidato presidencial demócrata, Joe Biden, consideró "alucinante" la afirmación de Meadows, al opinar que significa que la Casa Blanca "se ha rendido" a la hora de "proteger a los estadounidenses" de la pandemia.

"Esto no ha sido un desliz de Meadows, ha sido una admisión cándida de lo que ha sido claramente la estrategia del presidente Trump desde que comenzó esta crisis: ondear la bandera blanca de la derrota y confiar en que, ignorándolo, el virus simplemente se irá. No se ha ido, y no se irá", señaló Biden en un comunicado.

El ex vicepresidente conseguía así más munición para su principal baza de cara a las elecciones: la de insistir en que Trump no tiene un plan para que EEUU supere una crisis sanitaria y económica que afecta de alguna forma u otra a todos los estadounidenses, y que hasta este domingo ha matado a más de 225.000. "La dura realidad es que seguimos marcando récords de nuevos casos, y el hecho de que el jefe del grupo de trabajo de la Casa Blanca tenga un brote en su oficina y se niegue a seguir las directrices del CDC (Centro de Control de Enfermedades de EE.UU.) nos dice exactamente por qué", afirmó Biden.

El candidato demócrata se refería a Pence, que preside ese grupo de trabajo sobre el coronavirus y que ayer siguió adelante con sus planes de hacer campaña en Carolina del Norte a pesar de que al menos cinco personas en su oficina han dado positivo por Covid-19 en los últimos días. El más cercano a Pence de los contagiados es su jefe de gabinete, Marc Short, que dio positivo el sábado, pero también han contraído la enfermedad su asesor político Marty Obst y su asistente personal, que viaja con él y le acompaña durante buena parte de su día, además de otras dos personas no identificadas, según varios medios.

A pesar de que Short se considera un "contacto cercano" de Pence, el vicepresidente se ha aferrado a su condición de trabajador "esencial" -según las directrices de la CDC- y su oficina argumenta que los médicos de la Casa Blanca le han dicho que no debe hacer cuarentena.

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