Teatro en Granada

Albert Boadella no defrauda en su cita en el Palacio de Congresos

  • El exdirector de Els Joglars utiliza la ironía para repasar su historia y la de Cataluña

Albert Boadella no defrauda en su cita en el Palacio de Congresos Albert Boadella no defrauda en su cita en el Palacio de Congresos

Albert Boadella no defrauda en su cita en el Palacio de Congresos / G. H. (Granada)

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No es fácil acertar en una propuesta como la que Albert Boadella realiza en su obra más personal, El sermón del bufón, que presentó anoche en el Palacio de Congresos de Granada dentro del ciclo Heterogénea. Desde luego, la apuesta que hace es muy arriesgada: 100 minutos sobre las tablas para hacer un repaso de su vida acompañado de una pantalla de vídeo que le sirve para rememorar viejas actuaciones, la mayoría con la mítica compañía Els Joglars.

El veterano actor catalán, de 75 años, comienza su actuación con una interpretación mímica del niño que fue, con un juguete que lanzó a un pozo con tan solo 5 años de edad, el lamento durante su vida de tal acción y el gran simbolismo que significa terminar la obra recogiéndolo triunfante.

En medio, un soliloquio de cerca de dos horas en el que de forma crítica, irónica, satírica y humorísta repasa toda su vida, con momentos tan interesantes como su fuga para evitar la cárcel franquista y militar, su primer encuentro con Jordi Pujol o su absurda conversación con el entonces rey de España, Juan Carlos I.

Lo hace todo dividido en dos. Por un lado, Albert y, por otro, Boadella, enfrentados entre sí, uno más joven, desbocado y vengativo, y otro más reflexivo y prudente. Quien se apodera de quien es ejercicio del espectador.

Y, entre medias, su sermón desde un púlpito en el que demuestra que, a su edad, poco le importa ya lo que piensen los demás y diserta sobre sus pensamientos más íntimos y polémicos, incluido su desprecio más absoluto por la denominada modernidad. Provocador, cínico, incorrecto... inclasificable, a estas alturas de la vida no tiene reparo para decir o hacer lo que realmente le da la gana.

No es la actuación de Albert Boadella una obra de teatro en sí. Más bien es el epílogo a una vida cargada de grandes momentos, pero también de polémica e, incluso, a veces, de arrepentimiento. Y, por supuesto, no faltan las referencias a la actual Cataluña, cuya opinión es ampliamente conocida por el presidente de Tabarnia. Alma de bufón, de tirititero, de cómico, de artista, de payaso... cualquier calificativo lo dignifica Albert Boadella, cuya actuación sirve para conocer lo que opina a día de hoy. Mañana, ya veremos.

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