Crítica de Cine

Amor de madre, trabajo de mujer

'Siempre juntos (Benzinho)' propone un retrato de la cotidianeidad familiar sin subrayados. 'Siempre juntos (Benzinho)' propone un retrato de la cotidianeidad familiar sin subrayados.

'Siempre juntos (Benzinho)' propone un retrato de la cotidianeidad familiar sin subrayados. / g.h.

Crónica de una despedida anunciada, relato abierto de una separación entre madre e hijo, Siempre juntos elude el drama o la fácil tentación costumbrista para proponerse con un retrato de la cotidianidad familiar sin subrayados ni sobreescrituras, prodigiosamente sostenido sobre unos personajes y sus acciones en la poco vistosa tarea de la supervivencia diaria sin heroicidades ni grandes gestos de cara a la galería.

En una pequeña localidad cercana a Río de Janeiro, una familia numerosa, padre, madre y cuatro hijos, los más pequeños gemelos, vive un momento de catarsis con el anuncio de que el primogénito, portero en un equipo local de balonmano, partirá pronto para jugar profesionalmente en Alemania. La buena noticia desencadena un pequeño derrumbe emocional de la madre acompañado de un no menos simbólico pequeño descalabro de la precaria armonía del grupo, desde la vieja casa y sus achaques de ruina inminente a la llegada de la tía maltratada por su marido, pasando por los distintos y frustrados intentos del padre y la propia madre por mejorar la situación laboral y económica del hogar.

Todo en este fluido armazón de verdad se sostiene esencialmente sobre los intérpretes

Todo en esta Siempre juntos se desarrolla así sin grandes quiebros ni giros dramáticos, como si la cámara se hubiera instalado en esas vidas con la suficiente agudeza y capacidad de observación como para extraer de los gestos cotidianos una pequeña enseñanza moral sobre la riqueza de la vida y sus posibilidades de traslado a la ficción sin apenas interferencias.

Y todo en este fluido armazón de verdad y reconocimiento se sostiene esencialmente sobre sus intérpretes (apenas sobredimensionado por algún pico de tensión dramático) y, muy especialmente, por el emocionante trabajo de Karine Teles (la recordarán por su presencia en la no menos destacada cinta brasileña Una segunda madre), a la sazón también co-guionista del filme, una actriz enorme tan pegada aquí al cuerpo y la labor de la maternidad y a lo que significa ser mujer en su entorno que se diría que no hay filtro ni elaboración ninguna entre ella y su personaje.

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