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Antonio Colinas condensa 45 años de dedicación a la poesía en un libro

  • La editorial Siruela reúne en una cuidada edición 16 libros y dos manuscritos rescatados y ampliados del autor leonés escritos desde 1972 a la actualidad

"Para el que sabe ver/siempre habrá al final del laberinto de la vida/una puerta de oro". Con estas palabras cierra el poeta leonés Antonio Colinas su Obra Poética Completa, el volumen que acaba de publicar y que reúne 45 años de poesía. Un viaje creativo que, como dice su verso, continúa.

Así, fiel a una voz poética que arrancó temprano con Poemas de la tierra y de la sangre y Preludios a una noche total, en 1967, el poeta, ensayista, y traductor encierra ahora en un bellísimo volumen toda una vida dedicada a un riguroso y sensible trabajo basado en la búsqueda, en el tiempo "paso a paso", como le dijo María Zambrano, de la armonía y el silencio, sin perder de vista la realidad y la experiencia de vivir. La obra de Antonio Colinas (La Bañeza, León, 1946), Premio Nacional de la Crítica y Premio Nacional de las letras de Castilla y León es fundamental para entender la lírica contemporánea escrita en lengua española. "Poesía vivida, poesía ensoñada de una realidad transformada y metamorfoseada, de una realidad comprometida", explica este poeta armónico, fascinado por lo sagrado y con aspecto de sabio griego.

Siruela publica la Obra Poética Completa en una edición con tapa dura y con la imagen de Simonetta de Vespucci, la musa de Botticelli y del Renacimiento italiano, en la cubierta. Son 16 libros y dos manuscritos rescatados, ampliados y pulidos: La viña salvaje, que el escritor compuso en 1972, tiempo en el que también acuñó uno de los títulos más emblemáticos de la última poesía española, Sepulcro en Tarquinia; y El laberinto invisible. Los versos de El laberinto invisible cierran el volumen con los últimos poemas inéditos del poeta, escritos algunos de ellos en su último viaje a China y donde se vislumbra ese sedimento oriental que también caracteriza a un último Colinas que ha ido despojándose de la palabra huera y tensa, en busca de un laberinto de quietud invisible, como él mismo reconoce.

Y, entre medias, incluye Noche más allá de la noche (1980), el libro que Colinas asegura que elegiría de todos ellos por pertenecer a una etapa vital "muy dura y extrema". Escrito desde el dolor y la plenitud de la vida también, y que por eso ocupa el lugar central de esta compilación. Pero también figuran Astrolabio, Jardín de Orfeo, Libro de la mansedumbre, Tiempo y abismo o Desierto de la luz. Libros, todos ellos, que muestran el cambio del mapa poético por el que ha transitado este autor.

"Hay una voz que parte de la emoción de mis primeros libros, que ha ido evolucionando, que luego se puso a tono con la poesía de los novísimos, que comencé a escribir en París, en el 68 y después en Italia con Sepulcro en Tarquinia y que luego culmina con la fusión del pensamiento y el sentimiento, con una poesía más meditativa que me persigue hasta hoy", argumenta el autor.

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