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Armonías celestiales

Programa: Obras españolas y franco-flamencas del siglo XVI. Director: Paul van Nevel. Fecha: 30 de junio de 2012. Lugar: Iglesia del Monasterio de San Jerónimo.

El conjunto vocal Huelgas Ensemble ofreció, dentro del ciclo de conciertos matinales del Festival, un magnífico programa dedicado a la polifonía española y holandesa del siglo XVI. Creado en 1970 por su director y fundador Paul van Nevel, el Huelgas Ensemble lleva más de cuarenta años siendo fiel al principio de máxima calidad y profundo respeto por el repertorio y su contexto histórico. Así pues, hablar de este conjunto es garantía de coherencia y bondad interpretativa, algo que demostraron sobradamente en el recital dado ayer en la iglesia del Monasterio de San Jerónimo.

El Huelgas Ensemble es, hoy por hoy, uno de los mejores conjuntos vocales del mundo. La perfecta afinación de sus voces es llamativamente impactante, generando un empaste armónico que trasciende los sonidos primarios y da como resultado una perfecta conjunción de las mismas. Sin duda, la selección vocal de sus componentes es encomiable, pero sobre todo hay que valorar el mérito de su director Paul Van Nevel, que con espíritu recto ha demostrado que la vida de un conjunto vocal puede ser tan larga como amplios sean sus ideales artísticos.

El concierto contó con ocho autores renacentistas que compusieron y desarrollaron su carrera tanto en España como en los territorios franco-flamencos a partir del matrimonio entre la infanta Juana, futura reina de los territorios hispanos, y el Archiduque de Austria Felipe El hermoso. A partir de esta alianza, y durante los reinados del Emperador Carlos V y su hijo Felipe II, la circulación de músicos entre estos territorios fue considerable, y con ellos la del repertorio. Tal es el caso de los dos primeros compositores, quizás los menos conocidos por el gran público. De François Gallet se interpretó el motete a cinco voces Isti sunt triumphatores, de contrapunto cuidado, que sirvió al Huelgas Ensemble para llenar la nave central de la iglesia de San Jerónimo con ricas armonías nacidas de una perfecta conjunción de cada línea vocal. Igualmente interesante fue el motete Tribulare si nescirem de Balduin Hoyoul.

De la marca hispana comparecieron varios autores, siendo el primero en sonar Diego de Pontac, un autor que residió en la Catedral de Granada durante el segundo cuarto del siglo XVII. De él se interpretaron el Sanctus y el Agnus Dei de la Missa In exitu Israel. Más sobria y meditativa en su concepción, esta polifonía dejó entrever la rotunda potencia de las voces graves del Huelgas Ensemble, sustento de las otras voces superiores que, en imitación, avanzaron a partir de un mismo motivo melódico por ambas partes de la misa. En cada gesto interpretativo del conjunto se pudo observar su perfección musical, desde el momento de dar la nota de afinación por parte del director hasta el mimo y sutileza con el que tratan los finales. Por ejemplo, llamó la atención la delicadeza en la entrada del motete Fremuit spiritu Jesus de Clemens non Papa (interrumpida una primera vez por un inoportuno móvil no desconectado a tiempo); se comienza con una frase en la soprano desarrollada en imitación por tesituras descendentes, con lo que los distintos cantantes van incorporándose hasta construir un complejo entramado de motivos en imitación magistralmente desarrollados hasta el final del motete. El balance entre sujetos de imitación fue perfecto, la dicción clara y las dinámicas estuvieron oportunamente moduladas para destacar los pasajes de mayor intensidad semántica.

Uno de los momentos más destacados del concierto fue la interpretación del motete Miserere mei de Andrés Barea, compositor hispano del siglo XVII. Una polifonía más evolucionada, con concesiones a la policoralidad a dos coros, permite realizar juegos de imitación sumamente interesantes y efectistas, que nos alejan del recogimiento y mayor sobriedad de las primeras piezas del concierto. Los motivos en eco, las bicinias y los contrastes dinámicos entre grupos de cantantes demostraron la versatilidad vocal e interpretativa del Huelgas Ensemble.

Las dos siguientes obras estuvieron en un registro expresivo e intencionalidad completamente diferentes. El motete Vox in Rama de Giaches de Wert volvía a una polifonía sencilla de valores largos, más cercana a la tradición palestriniana, mientras que la pieza Heu me Domine de Vicente Lusitano se configura como un singular ejemplo del género cromático dentro de la polifonía renacentista.

Cerrando el programa se interpretaron las tres lamentaciones de Viernes Santo compuestas por Orlando di Lasso, que se recogen dentro del ciclo de nueve lamentaciones a cinco voces publicadas por el autor en Múnich en 1585. Como es habitual en este tipo compositivo, a la entonación del alefato hebreo le siguen los versos de las lamentaciones de Jeremías, puestos magistralmente en polifonía por Lasso. A modo de apoteosis final, Paul van Nevel y el Huelgas Ensemble perfilaron a la perfección cada matiz de esta compleja partitura, dotándola de dinamismo y significado dentro de la alta cota de calidad a la que este conjunto de voces celestiales nos tiene acostumbrados.

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