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Carlos Núñez cierra el Parapanda ante 4.000 espectadores

  • El gaitero gallego presentó en Granada su último trabajo, 'Alborada', y consiguió que el público se desbordara y terminase el certamen bailando al ritmo de sus temas

Unas 4000 personas llenaron a presión el recinto del festival Parapandafolk, en Íllora, Granada, para disfrutar de los sonidos del embajador de la música gallega en todo el mundo: Carlos Núñez. Antes de que estallara el grupo del gaitero animaron el comienzo de la noche la castellana Ronda de Montillejar y la Cuadrilla de la Cañada de la Cruz, llegados de Murcia.

El director de programa Trébede en Radio 3, Iñaki Peña hizo el recuerdo diario a la memoria de Miguel Hernández, mientras que los también radiofonistas Araceli Tzigone y Juan Antonio Vázquez (Mundofonías, de RNE) introdujeron definitivamente al gaitero gallego, que es un músico con luz por dentro, un entusiasta de lo que hace y de los escasos artistas capaces de contagiar ese entusiasmo al público, sea tocando o narrando enfáticamente las historias de cada pieza que va a tocar.

Llegaba a Íllora con el material nuevo de su disco brasileño Alborada, el proyecto con el que siguió el rastro de su bisabuelo por tierras brasileñas, como detalló. Carlos se ha sumergido en la emigrada música celta que llegó a Sudamérica, y allí él se ha encontrado con forrós, choros, y con el maestro Pixinguinha, logrando una mezcla realmente original de sonidos interculturales que ha sido alabado hasta por los especialistas de aquel país.

Con un grupo mínimo y cierto maquillaje electrónico, se bastó con el polifacético Pancho Álvarez en el bouzuki, su hermano Suso en las percusiones y la vistosa instrumentista irlandesa de nombre impronunciable (Niamh Ni Charra) en el violín y el concertino. Equipo sobrado para mantener un buen nivel de orquestación, en ocasiones con enorme intensidad emocional, sobre todo cuando hacían uso del enorme bombo sinfónico en pasajes dramáticos de, por ejemplo, la banda sonora de la premiada Mar adentro. Se remontó hasta su disco de debut, aquel A irmandade das estrelas que lo dio conocer en este país, ya que fuera lo era por su trabajo con Chiefetains, formación en la que coincidió con la granadina adoptiva Ángela Muro.

Nada hay que añadir al indudable virtuosismo con la gaita o la diversidad de flautas, ocarinas y todo lo soplable que utiliza, pero él se sabe carismático y con una estampa en escena arrebatadora, encorvado hacia atrás, mirando al firmamento infinito y con la pierna zapateando como aspecto de biela rítmica. Ni que decir tiene que el público entró al trapo y al cuarto de hora ya había invadido la zona de fotógrafos, y no paró de bailar hasta le final.

Cabe reseñar que en la recta final del concierto tuvo buenas palabras para el vigésimo aniversario del Parapandafolk. "Enhorabuena por mantener la llama de la música folk en directo cuando a otros se le apaga", dijo, e invitó a todo el equipo a escena para hacer explícito físicamente ese comentario. También es costumbre suya, y es un clásico de su conciertos, invitar a algún músico de la zona. En este caso subió a escena en varios momentos al gaitero local de Supervivientes y Rodríguez C.B, Juan Antonio Rodríguez, para acompañarle. Tras tres bises, ya que el público enfervorizado quería más, Núñez clausuró una muestra por la que ha pasado una cifra de espectadores estimada en 9.000 personas en cuatro noches.

El Parapanda Folk deja bien sentado, de ese modo, que es uno de los certámenes más rentables y con más tirón de los de su estilo en Andalucía, un referente para todos los músicos y un trampolín para darse a conocer en el panorama musical del país.

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