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El Carlos V será testigo de excepción de una fusión insólita

  • El Festival de Música y Danza se acerca por primera vez esta noche al rock and roll de la mano de Miguel Ríos, la Orquesta Ciudad de Granada y su director honorífico, Josep Pons

En la foto, Antonio Jara, director de la Fundación Caja Granada, Miguel Ríos, Josep Pons y Diego Martínez, director del Festival de Granada. En la foto, Antonio Jara, director de la Fundación Caja Granada, Miguel Ríos, Josep Pons y Diego Martínez, director del Festival de Granada.

En la foto, Antonio Jara, director de la Fundación Caja Granada, Miguel Ríos, Josep Pons y Diego Martínez, director del Festival de Granada. / Álex Cámara

Esta noche será la primera vez que el Palacio de Carlos V sea el invitado de excepción a un concierto donde una voz rasgada junto a las guitarras y el piano de una banda rock se fusionen y bailen bien pegados con los elegantes sonidos de una gran orquesta. En este caso, el primero en el Festival de Música y Danza, será el rock and roll de Miguel Ríos y la sublime precisión de la Orquesta Ciudad de Granada bajo la batuta de Josep Pons -su flamante director honorífico- quienes abrirán una nueva senda en el espíritu del gran ciclo granadino.

Ríos y su banda ofrecerá nueve versiones sinfónicas de sus canciones más emblemáticas así como de alguna, como dijo ayer el rockero en rueda de prensa, menos conocida como Boabdil el Chico (se va al Norte). Esta parte rockera del concierto vendrá precedida de la ejecución de la Séptima de Beethoven, un clásico imprescindible de la música clásica.

Durante lo que comenzó siendo una rueda de prensa y se convirtió en una distendida conversación quizás el tema más recurrente fue la cercanía que existe entre todos los géneros musicales. La ausencia de barreras reales si se trata de armonías y tempos. "El pop es ahora una fuente de inspiración para los creadores contemporáneos", decía Pons, quien estuviera a cargo de la OCG durante una década y la situara como una de las mejores sinfónicas de Andalucía.

El concierto de esta noche, que comenzará a las 22:30 horas en el Palacio de Carlos V, llega gracias al apartado músicas populares urbanas del Festival con el que se espera poder atraer nuevos públicos a sus filas.

Canciones imprescindibles del granadino como Bienvenidos, Memorias de la carretera, El río, No estás sola y Santa Lucía con arreglos de Joan Albert Amargós, Gustavo Gregorio, César Guerrero y Alejando Terán sonarán en el auditorio más antiguo de la Alhambra con especial resonancia.

A Ríos, que ayer confesó sentirse extasiado por el Palacio de Carlos V, donde afirmó que nunca hubiera imaginado poder cantar, llega esta noche acompañado de su propio grupo de músicos. Pons y el granadino son viejos amigos ya, y pese a que esta no es su primera colaboración, el rockero ayer dijo que jamás se habría lanzado a realizar este proyecto sin el director de orquesta catalán.

Esta será la segunda ocasión en la que se unen Miguel Ríos, el maestro Pons y la Orquesta Ciudad de Granada. Según recordaron ayer, fue en 1999 cuando este dúo ofreciera un concierto en el Auditorio Manuel de Falla bajo el título Ana Belén y Miguel Ríos cantan a Kurt Weill, del que nació una extraordinaria grabación con el sello BMG Music Spain, RCA, y una exitosa gira de once conciertos por todo el territorio español.

El tema principal de esta noche será el mestizaje de estilos, aunque como ya advirtió ayer el maestro de la batuta "no será rock en sentido estricto" y aprovechó para elogiar a los músicos de Ríos: "la banda que lleva es una lección". Con esto Pons quería explicar el amplio conocimiento que tienen hoy día los músicos, tanto clásica como moderna, en una confluencia cultural que no entiende de siglos.

Para ambos genios, esta experiencia supone un goce superior. Además, cómplices como viejos amigos que son y cada uno a su manera, describieron esta colaboración como muy fructífera e interesante. Desde luego y como se repitió ayer en alguna ocasión, este tipo de espectáculos no hacen si no enriquecer la música sea cual sea su procedencia y las palabras del rockero granadino son el mejor ejemplo: "Separar la música rock de la clásica a estas alturas es banal porque las dos se retroalimentan. Es más, la música clásica debería haber tomado más préstamos del pop en cosas como la puesta en escena".

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