En el Festival de Jazz de Granada

Charles McPherson lleva toda la sabiduría del jazz al Isabel la Católica

  • El saxofonista estadounidense ofrece un pletórico concierto en el Teatro Isabel la Católica a sus 80 años

Charles McPherson, durante su concierto en Granada. Charles McPherson, durante su concierto en Granada.

Charles McPherson, durante su concierto en Granada. / G. H.

A sus 80 años, el saxofonista y filósofo de Detroit Charles McPherson pasó anoche por el Festival de Jazz de Granada regalando un concierto histórico a los espectadores, que llenaron el teatro Isabel la Católica. Y lo fue por la experiencia que atesora un músico que ha estado en la vanguardia de este género musical más de medio siglo, y también porque es uno de los intérpretes más autorizados del bebop, un estilo referencial del jazz desde que Charlie Parker estableció sus reglas.

Precisamente por ese conocimiento intenso del bop fue reclamado por Clint Eastwood para asesorar y tocar en la banda sonora que el actor estadounidense, muy aficionado al Jazz, dirigió sobre el mítico Bird. El New York Times dijo de McPherson él que "es una voz singular que jamás ha sacrificado su fluidez como creador de melodías, un maestro absolutamente respetado por músicos de todas las generaciones".

El músico norteamericano durante su actuación en el Festival de Jazz. El músico norteamericano durante su actuación en el Festival de Jazz.

El músico norteamericano durante su actuación en el Festival de Jazz. / G. H.

El saxofonista conserva intactas las cualidades que le llevaron a la élite mundial del jazz con los pesos pesados de esta música: Charles Mingus, Nat Adderley, Randy Brecker, Lionel Hampton, Dizzy Gillespie Billy Higgins, Cecil McBee, Mc Tyner y muchos más.

Musicalidad, sonido, articulación, lenguaje, creatividad, intuición, elegancia, sensibilidad y empatía con la audiencia salieron a relucir en su presentación, donde interpretó al frente de su cuarteto un repertorio variado y nada obvio, alternando melodías piezas Bop con sus ejecuciones vertiginosas y arriscadas con solemnes baladas y estándares muy conocidos del jazz. En esto del jazz la edad sí importa, y para bien.

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