Rosaura Álvarez. Poeta

"Creo que a la hora de escribir el género no establece diferencias, sólo la calidad"

  • La escritora granadina regresa con una reedición de Álter ego, publicado por vez primera en 2008

  • La obra, que cuenta ahora con una trayectoria crítica a sus espaldas, incluye un grabado

Rosaura Álvarez vuelve a las librerías con una reedición. Rosaura Álvarez vuelve a las librerías con una reedición.

Rosaura Álvarez vuelve a las librerías con una reedición. / G. h.

-Alter ego, que ahora llega en reedición artística, es un poemario publicado también por Point de de Lunettes en 2008. La obra supuso una ruptura con su trayectoria poética anterior. Con la perspectiva del tiempo, ¿qué hay de cambio y qué de continuidad?

-Hay cambio en la forma, pues empleo el poema largo, descriptivo o narrativo. No en el contenido, que atiende como siempre a la belleza y el dolor con una relación compleja entre el yo, el mundo y la escritura.

-Dice Juan Varo, autor del prólogo, que este libro supone el salto a "extensos poemas de tema histórico" desde "breves poemas de temática preferentemente erótica". ¿Por qué en ese momento se dio ese cambio y por qué reeditarlo ahora?

-El cambio siempre viene propiciado por alguna circunstancia vital. En este caso, me serví del poema para dar luz a otros perfiles de mi formación como era la Historia, el Arte o la Música. El reedirtarlo ahora, después de diez años, habría que preguntárselo a la editorial, porque el grabado estaba estampado desde 2008 por Juan Carlos Ramos.

-¿Qué tiene de nueva esta edición, además de un grabado suyo?

-En la materia del libro, nada, a excepción de ese grabado que se limita a 75 ejemplares numerados a mano. Pero creo que, a día de hoy, tiene una crítica consolidada de gran valía como son los estudios de Varo o el de Elsa Dehennin publicado en Salina en 2008. Y el haber servido de camino a poetas interesantes, jóvenes en aquel tiempo.

-¿Qué pasó a partir de entonces con poemarios como Lumbres apagadas, de 2011? ¿Por qué ese paso de una poesía más culturalista y neorromántica a otra más esencial y desnuda?

-Debo de aclarar que Alter ego estaba en la editorial varios años antes de que se publicara y es anterior a Alrededor de la palabra y a El áspid, la manzana. Después va Lumbres apagadas. La escritura es mi propia vida y no me guío por críticas o modas, en cada momento escribo lo que deseo, aunque la crítica, en este caso Concha Argente, afirma que en Lumbres apagadas hay una línea de continuidad entre los distintos libros, tanto en los temas como en las formas.

-Empezó en la pintura y luego se pasó a la escritura por el magisterio de Juan Gutiérrez Padial. ¿Qué papel ha jugado en su trayectoria poética la amistad?

- A fines del 2016 la Academia de Buenas Letras publicó mi libro Con arrimo, que está escrito (en prosa y verso) para homenajear a todas los amigos. El amor, la amistad, ha sido siempre un firme sentimiento que me ha movido.

-¿Cómo han influido en su evolución nombres como Elena Martín Vivaldi, Antonio Carvajal o Carlos Villareal?

-Han sido antorchas potentes que me han iluminado y han abierto cauces a mi autoexigencia poética.

-Los clásicos también han sido compañeros inseparables en su trayectoria poética, ¿qué le ha marcado más, porque en Alter ego hay personajes como Velázquez, Falla o Rita Hayworth?

-Los clásicos son el alma universal, la que se hereda. Creo que cada artista sólo aporta una migaja a tan espléndido manjar como nos han dejado. Amo el arte con pasión y entre este está la pintura, la música y también el cine.

-Además de pintura, su otra gran influencia es la música. ¿Su paso por el Conservatorio Victoria Eugenia, ¿cómo le ha marcado como poeta?

-Realmente no lo sé, pero creo que la música es la que más influencia aporta en la educación de la sensibilidad y en el ritmo. Tuve la suerte de tener como amigos y maestros a Ruiz- Aznar y Juan-Alfonso García.

-Sorprende que no quisiera ir al colegio y hoy en día sea escritora. ¿Por qué se negó?

-Junto con el arte, la naturaleza es mi otra gran pasión. Vivo en un carmen en el Albaicín. El colegio lo sentía como una cárcel.

-Fue fundadora de la Academia de Buenas Letras de Granada y su discurso de ingreso lo tituló Sobre nueva poesía de mujer en España. Con todas las movilizaciones que hay ahora en el terreno feminista y usted que fue pionera, ¿qué opina de la poca presencia de mujeres en los jurados y en las listas de ganadores de los premios literarios? ¿Se ha recorrido mucho camino o queda mucho aún por recorrer?

-Me parece fatal, aunque algo se va consiguiendo, muy lentamente, el camino es dificultoso y largo, mientras desde el parvulario no se enseñe la igualdad.

-Usted, sin embargo, siempre ha querido desligarse de las corrientes de poesía feminista o femenina.

-Soy fiel a mi gran amiga y gran hispanista Biruté Ciplijauskaité y a mi querida Elena Martín Vivaldi. Creo que a la hora de escribir el género no establece diferencias y menos aún entre mujeres. Sólo la calidad debe de establecer diferencia.

-¿Qué diferencia ve entre la generación de Ángeles Mora y nuevas voces femeninas como, por ejemplo, Elena Medel?

-Ando muy desligada del mundo poético joven. De Ángeles conozco muy bien su poesía porque Azucena González Blanco hizo un espléndido estudio, en la Colección Genil de la Diputación, sobre nosotras dos, pero de Elena conozco menos y sería trivializar establecer líneas comparativas.

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