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Despedida tropical

María Romero & Kiko Aguado Quintet y Granada Big Band con Antonio Serrano: especial jazz & bossa nova . Fecha: domingo 22 de julio. Lugar: Parque del Majuelo. Aforo: 800 personas.

El círculo de la vigésimo quinta edición del Festival Jazz en la Costa, de Almuñécar, se cerró con una nutrida representación de la escena local, siempre dispuesta a colaborar y a mostrar el excelente nivel del jazz que se practica por aquí. Culminaba con ellos uno de los años más complicados para la organización, obligada a ajustarse a los tiempos de crisis con un certamen más reducido que en ocasiones anteriores pero que se ha saldado con una notabilísima respuesta por parte del público y con un cartel más que digno dadas las circunstancias. Comenzó la noche como en un susurro con la guitarra de Kiko Aguado y la voz de María Romero, a la que se fueron sumando el resto de miembros del quinteto, Nicolás Medina al bajo, Julio Pérez a la batería y Rogelio Gil al saxo, para ofrecer una muestra de After all We gave, el último trabajo con composiciones propias de Kiko siguiendo los patrones estándar y letras a cargo de Anthony Paul. Elegante e intimista, María cantó en inglés After all We gave, Give me more, Love for Carmen, Mission impossible y Go with the rhythm. Caldeado el ambiente y tras un breve descanso tomó posesión la Granada Big Band que bajo la dirección de Kiko Aguado se dispuso a interpretar una selección de clásicos de Jobim en clave, cómo no, de bossa nova, esa música que recorrió un camino de fusión natural al encontrarse con el cool jazz en los cincuenta. Entre un par de composiciones propias en esa misma línea que había preparado Aguado para la ocasión, Tormenta suave y Soñé que te conocí, se interpretó la ineludible Garota de Ipanema. A partir de ahí, Celia Mur tomó el protagonismo para hacer tirar con su garra y su brillante manera de interpretar, de toda la banda, que subió varios puntos la intensidad. Con otro de los inmortales de Jobim, Corcovado, se incorporó la estrella de la noche, el armonicista Antonio Serrano, que una vez más, con su extraordinaria habilidad, extrajo del pequeño artefacto toda la musicalidad que encierra hasta llevarlo a la categoría de instrumento mayor. Ciertamente escuchando las melodías que es capaz de dibujar con su armónica no cabe duda del dominio con que lo maneja y de las posibilidades de un instrumento tan poco habitual en los conciertos de jazz. Con la noche encarrilada, el grupo acometió los acordes de How insensitive, Meditaçao y So tinha de ser com voçé. Y ya en la fiesta final se incorporó de nuevo María Romero al elenco para redondear la noche con el bis de Chega de saudade. Y con más incertidumbre que nunca nos despedimos hasta el año que viene. Eso al menos es lo que todos deseamos.

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