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Espiritualidad y devoción

Obras: Tomás Luis de Victoria, 'Officium defunctorum'. Lugar: Monasterio de San Jerónimo. Fecha: 04 de julio de 2009.

Este fin de semana continúan los conciertos matinales del Festival, dentro del ciclo La música en tiempos de la expulsión de los moriscos. Dentro de la diversa y completa programación del mismo pudimos escuchar al conjunto vocal británico Stile Antico, una de las formaciones corales más prometedoras del momento. En el programa, una única obra: el Officium defunctorum de Tomás Luis de Victoria, uno de los grandes monumentos polifónicos del Siglo de Oro español. Stile Antico es un conjunto de doce voces que, siguiendo la estela de formaciones como The Sixteen o The Scholars, se han especializado en la interpretación de polifonía renacentista europea, sin que ello sea óbice para tratar puntualmente otros repertorios. No es de extrañar que su versión de la misa de réquiem de Victoria haya despertado una tremenda expectación, hasta el punto de tener que cerrar las puertas del Monasterio de San Jerónimo sin haber podido acomodar a todos los asistentes. La fama que en su relativamente corta trayectoria ha obtenido esta formación avalaban su presencia en el Festival, y el resultado no decepcionó a nadie.

La obra, el Officium defunctorum de Tomás Luis de Victoria, fue compuesta en honor a María de Austria, hermana de Felipe II, para quien trabajó Victoria como capellán en el Convento de las Descalzas Reales de Madrid, lugar donde residía la Emperatriz y su corte. María de Austria había sido mecenas de la música, y apreciaba enormemente la obra de Victoria. El compositor, por su parte, encontró en su oficio de capellán real el recogimiento y la oración que buscaba a su regreso de Roma. Cuando la Emperatriz María falleció en 1603, Victoria encontró en esta misa de réquiem el vehículo oportuno para desplegar toda la espiritualidad de su música y la devoción que tuvo hacia su patrona.

En realidad, el Officium defunctorum es más que una misa de réquiem, pues, además de las partes litúrgicas de la misma, incluye cantos destinados a ser interpretados en los maitines de las exequias y en la ceremonia de absolución del cuerpo del difunto. El orden de interpretación es el mismo que Victoria incluyó en la edición del oficio realizada en 1605. A las partes polifónicas se le añaden diversos versos cantados en canto llano, que el propio autor incluyó en su edición. Al tratarse de un convento femenino, estos versos gregorianos están escritos en tesitura de mujer.

Siguiendo las pautas del autor, Stile Antico recreó magníficamente la música de las exequias de María de Austria, que se dicen fueron las más solemnes celebradas hasta la fecha. La perfección vocal de los miembros de esta formación se puso al servicio de una música que despliega un concepto sublime de la armonía vocal. El equilibrio, la delicadeza en cada diseño melódico, el cuidado de los finales y una depurada técnica de emisión fueron los elementos que contribuyeron a la perfección de su interpretación. Desde el primer momento, el Monasterio de San Jerónimo quedó sumido en un impactante silencio, del que sólo emanaban las cristalinas y etéreas voces de Stile Antico, que elevaron a los asistentes a una atmósfera de sublime espiritualidad, olvidando momentáneamente la naturaleza corpórea de su existencia.

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