67 festivaL DE MÚSICA Y DANZA

Espiritualidad sonora

  • LaReverdie interpretó con maestría un programa de música medieval europea sugerente y de gran belleza

El conjunto italiano durante su concierto en la Iglesia de San Pedro y San Pablo. El conjunto italiano durante su concierto en la Iglesia de San Pedro y San Pablo.

El conjunto italiano durante su concierto en la Iglesia de San Pedro y San Pablo. / JOSÉ A. ALBORNOZ

Los conciertos matinales del Festival de Granada, que este año han prestado especial atención a la música antigua, se cerraron ayer con la sugerente propuesta musical del conjunto LaReverdie. Bajo el título Facciam laude a tutti i santi, nos presentaron una recopilación de música medieval no litúrgica de los siglos IX al XV, canciones monódicas y polifónicas que servían para prestar devoción a los santos en un contexto paralitúrgico, es decir, se trataba de cantos de uso urbano cantados fuera de los templos, vinculados bien a cofradías marianas o a procesiones penitenciales de flagelantes.

LaReverdie puso en atriles un repertorio poco conocido pero de gran belleza. Formado por las hermanas Caffagni y Elisabetta de Mircovich, contaron para su intervención en Granada con la participación del colaborador habitual Matteo Zenatti. Su interpretación estuvo basada en un profundo conocimiento de la música medieval, adquirido a través del estudio meticuloso de las fuentes en notación antigua y su posterior transcripción y adaptación. En su práctica utilizan instrumentos inspirados en los originales medievales, así como una articulación de la voz descargada de ornamentos o inflexiones exageradas, tal y como podemos suponer que se interpretaría esta música atendiendo a los testimonios de la época. La parte instrumental, a menudo no escrita en las fuentes, se recrea doblando las voces y añadiendo tanto bajos pedal a modo de bordones como contrapuntos armónicos a las melodías vocales.

El Festival ha prestado especial atención a la música antigua en los conciertos matinales

Por todo ello, el programa ofrecido por LaReverdie resultó no sólo coherente y fiel a las fuentes, sino también sugerente y de una gran belleza, transportándonos a otro concepto de espiritualidad con rumores sonoros de otros lugares y otras épocas . El viaje comenzó en Italia, lugar de procedencia de los intérpretes, con una selección de laudas en lengua vernácula, procedentes de los manuscritos de Cortona y Florencia. Música de gran belleza en la que las voces de las integrantes de LaReverdie se fundieron en una monodia delicada, que por momentos se transformaba bien en heterofonía bien en una sencilla polifonía.

El viaje continuó a través de los primeros cantos religiosos ingleses, atribuidos a San Godric, así como otros anónimos conservados en las prestigiosas bibliotecas de las Universidades de Cambridge y Oxford. Cabe destacar la maestría para glosar las melodías con los instrumentos de las intérpretes de LaReverdie, que enriquecían su canto con bellas realizaciones a las violas a modo de sustento melódico-armónico, dentro de la concepción modal de la armonía medieval.

De vuelta a Italia, el programa de LaReverdie se centró en su última sección en la primera polifonía que en los siglos XIV y XV fueron enriqueciendo el repertorio, hasta llegar a las fronteras del Renacimiento. Junto a varios anónimos dedicados a diversos santos y mártires, figuraron obras de Marchetto da Padova y Gillaume Du Fay. Cánticos a dos y tres voces que en la interpretación de este conjunto evolucionaron con flexibilidad y naturalidad en un entramado sonoro de gran belleza, siempre sobre el oportuno sustento instrumental, recreado con inventiva y criterio historicista. Particularmente complejo y sugerente fue el motete O Sancte Sebastiane de Du Fay, en el que la inclusión de un contrapunto más elaborado y partes melismáticas de gran complejidad y belleza el conjunto vocal LaReverdie evidenció su alto grado de profesionalidad y perfecta técnica en la interpretación vocal e instrumental de este repertorio.

LaReverdie, en agradecimiento al aplauso del público congregado en la Iglesia de los santos Pedro y Pablo, ofreció fuera de programa una pieza de aires danzables, Viana Stella de Doron David Serwin, en la que aprovecharon para realizar una rica interpretación instrumental con el conjunto formado por flauta, laúd, viola de arco y percusión. Como segundo bis, las tres integrantes femeninas cantaron a cappella Si tu vitas, compuesto expresamente para el conjunto vocal.

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