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Fatih Akin: "Ahora soy famoso, pero sé lo que es la discriminación"

  • El director alemán, hijo de inmigrantes turcos, alerta contra el auge del racismo con su filme 'En la sombra'

Fatih Akin visitó ayer Madrid para hablar de su nuevo largometraje. Fatih Akin visitó ayer Madrid para hablar de su nuevo largometraje.

Fatih Akin visitó ayer Madrid para hablar de su nuevo largometraje. / fran del olmo / efe

Hoy es un cineasta de éxito venerado en Alemania y en el resto del mundo, pero Fatih Akin (Hamburgo, 1973) es hijo de inmigrantes turcos y ha sufrido en carne propia el racismo, una preocupación que vuelve a poner en el corazón de su última película, En la sombra, que estrena mañana en los cines españoles.

Protagonizada por Diane Kruger, que obtuvo en Cannes el premio a la mejor actriz, la película se inspira en los asesinatos xenófobos perpetrados en Alemania por el grupo neonazi NSU, y que durante mucho tiempo quedaron impunes, dado que la policía atribuyó los crímenes a venganzas por asuntos de droga o juego. "Cuando se descubrió fue un tema de gran impacto y lo sigue siendo porque los juicios continúan", recuerda en una entrevista el director de Contra la pared o Soul Kitchen, películas diferentes en el tono pero que también giran en torno a inmigrantes en Alemania.

Precisamente uno de los propósitos de este filme es volver a poner el debate sobre la mesa, explica, en un momento en que la ultraderecha ha escalado posiciones en Alemania y se ha erigido en la tercera fuerza política del país. Eso no significa, advierte, que sea una película política. "Cuando empecé a escribir lo era, pero finalmente es un retrato de una persona, de cómo alguien puede perder el control por el dolor y una metáfora de cómo la violencia engendra violencia", resume.

Apasionado y directo en sus respuestas, Fatih Akin sostiene que En la sombra es una película muy personal. Cuando se le pregunta por qué, responde con una frase simple y contundente: "no me gustan los nazis".

Después explica que, como hijo de inmigrantes turcos, sabe muy bien lo que es la discriminación y el racismo. "Ahora soy famoso, me dan la mejor mesa en el restaurante, me reconocen por la calle, pero tuve una vida antes, pese a que el éxito me llegó siendo muy joven", relata.

"Pero he trabajado en fábricas -prosigue- y tuve un jefe que era nazi; de adolescente me enamoré de una chica alemana que no me quería porque era turco y me rompió el corazón en diez mil pedazos, y a los 15 años unos skin heads me dieron una paliza en el metro, así que sí, sé lo que es".

En la sombra tiene una lectura extrapolable al terrorismo yihadista que sacude hoy el mundo y enfrenta al espectador a la pregunta incómoda de qué podría hacer él mismo si lo perdiera todo. No obstante, Akin tiene muy claro dónde se ha posicionado.

"En algún momento de la escritura del guión estuve tentado de acercarme más a los neonazis, pero decidí quedarme con las víctimas", declara. Y se explica: "Cuando ocurre un atentado, en las noticias nos cuentan todo sobre los asesinos, de dónde vienen, quiénes son sus padres, qué tipo de educación han tenido y todo eso. Pero nos dicen muy poco de las víctimas y sus familias".

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