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La Feria del Libro Antiguo mantiene su ritmo pese a la crisis

  • Centenares de personas pasan a diario por la Fuente de las Batallas para adquirir algún viejo ejemplar de la Generación del 27 o best-sellers que en su día eran muy caros y hoy están a bajo precio

La Feria del Libro Antiguo y de Ocasión, inaugurada el pasado día 27 y que estará abierta hasta el 13 de noviembre, está sorteando bien la crisis este año. Así al menos lo señala uno de los coordinadores del certamen, Eduardo Mengual, de la librería Altozal. "No nos podemos quejar demasiado de la crisis en esta edición porque, como todos los años, sigue acudiendo mucha gente. El día que menos público tuvimos fue el primero a causa de la lluvia. El resto del tiempo ha estado muy bien", comenta.

Los libros antiguos y de ocasión no tienen por qué temerle a internet. A la feria no acude gente interesada sólo en la información que pueda haber en la red. "Lo que a la gente que viene aquí es tocar los libros, oler el papel, buscar primeras ediciones de un libro", explica Mengual.

Este año están presentes 16 librerías procedentes de toda España: "Hay librerías de Cádiz, unas cinco o siete de Granada, hay librerías de Sevilla, de Madrid, de Valencia, de Málaga, de Jaén, de modo que el público puede encontrar todo tipo de ofertas", dice Eduardo Mengual.

Pero no sólo hay libros. También se venden postales, carteles antiguos, cualquier cosa que pueda atraer la atención de un coleccionista empedernido. Cuando al librero se le pregunta sobre cuáles son los ejemplares más caros o los más llamativos, asegura no saber qué responder.

"Todo es muy relativo", dice. "Y depende del gusto del coleccionista. Hay gente que ve una primera edición de un libro de Antonio Machado por 100 euros y le parece muy caro. A otra persona, ese mismo libro le podría parecer baratísimo". "Un libro", añade más tarde, "puede llegar hasta los 4.000 euros y encontrar a alguien dispuesto a comprarlo. Hace cuatro años yo me compré un libro por 6.500 euros y no me pareció mal. Un hermano mío, que llevaba 15 años buscando otro libro, lo encontró por 250 euros. Me comentó que le parecía caro, pero que llevaba tanto tiempo buscando ese libro que decidió pagar el precio que pedían por él. Sucede igual que con los cuadros: valen lo que un comprador está dispuesto a pagar por ellos. Cada persona es un mundo en ese aspecto".

La ubicación de la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión en Puerta Real, junto a la Fuente de las Batallas, hace que la afluencia de público sea constante y multitudinaria. "Lo que sucede es que mucha de esa gente que pasa por allí compra libros, no pasa sólo para mirarlos", comenta Mengual.

El posible comprador puede encontrar de todo, desde una obra del siglo XVII hasta un best-seller a precio de saldo. La feria es una buena ocasión para encontrar algún libro que desapareció en la infancia de alguien o adquirir a un precio económico una obra que, en el momento de su salida al mercado, tenía un coste demasiado alto.

Entre los libros que, año tras año, se llevan el favor del público están dos grandes clásicos de toda la vida: El Quijote y La Biblia. Pero en la feria se pueden encontrar también primeras ediciones de Generación del 27, libros de medicina antiguos, libros técnicos universitarios, ejemplares sobre cuidados de plantas y animales, cómics años 50, 60, 70 y 80, obras de ciencia ficción, guías de viajes, tratados sobre la España musulmana o facsímiles.

"Entre quienes más nos visitan pues pueden estar desde un profesor o un estudiante de Ciencias hasta un bibliófilo", explica Eduardo Mengual. "Hay también mucho interés por los libros de esoterismo, por los libros infantiles, por los libros especializados".

"La irrupción de internet se ha notado algo en el aspecto negativo", añade el librero, "pero para nosotros ha tenido más aspectos positivos, puesto que todas las librerías tenemos ya páginas web y a través de ellas vendemos nuestros productos".

"Además, el libro tal y como está concebido, nunca va a desaparecer", agrega. "Siempre habrá alguien que quiera tener un libro, que quiera tocarlo". Y es que el libro tiene el encanto de ser un objeto que no necesita batería para funcionar. Los nuevos avances tecnológicos ya hacen posible que, con las tabletas, uno pueda leer a través de internet en cualquier parte. Pero los programadores olvidaron algo: un iPad no puede ser firmado por un autor...

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