Tribuna de opinión

El Festival de las Maravillas

  • La programación de su edición número 68 se antoja un plural collage de propuestas diversas e interesantes capaz de satisfacer todos los gustos

El intérprete sudafricano Kristian Bezuidenhout, en una fotografía reciente El intérprete sudafricano Kristian Bezuidenhout, en una fotografía reciente

El intérprete sudafricano Kristian Bezuidenhout, en una fotografía reciente / Marco Borggreve

La nueva programación del Festival Internacional de Música y Danza de Granada no deja indiferente, ya que en su conjunto constituye un collage de propuestas diversas e interesantes capaz de satisfacer todos los gustos. Ajeno a cualquier referencia cervantina, pues en el Festival de Granada no hay ni trampa ni cartón, en este caso se trata literalmente de un retablo de las maravillas en el que se dan cita tradición y vanguardia, con un elenco de artistas de primera talla y un guiño a las generaciones futuras perfectamente estudiado y fundamentado en el conocimiento y la intuición artística.

Pablo Heras-Casado, su director, ha conjugado nuevamente en el Festival de Granada una visión caleidoscópica que permite observar el hecho musical desde múltiples perspectivas. Su visión innovadora de lo que debe ser un festival en el siglo XXI y su amplia experiencia artística puesta ahora al servicio de la programación son garantías de éxito de un festival que se muestra comprometido con la modernidad manteniendo la esencia y el aroma de una cita con la belleza en la mágica noche de Granada.

Un acierto creo que ha sido situar a la Orquesta Ciudad de Granada en el concierto inaugural, con uno de los grandes nombres del momento: Ivor Bolton, director consagrado de una sesuda carrera que ha cosechado logros en las principales escenas europeas. Junto a la formación tendremos la exuberancia artística de Victoria Mullova, que repite en el Festival de Granada, interpretando el concierto para violín de Beethoven, sin duda una obra cumbre del repertorio y un ejemplo de modernidad en su momento de composición.

La modernidad y la escena se dan cita en la propuesta de Amat para ‘Las bodas de Fígaro’

La cita con la historia viene también dada por varios aniversarios. Hector Berlioz, de quien se cumple el 150 aniversario de su muerte, será homenajeado por medio de lo más destacado de su producción sinfónica en los atriles de la Orchestre de Paris, con Pablo Heras y Christioph Eschenbach en el podio. Pero sin duda la efeméride que más sugerente es el centenario del estreno de El sombrero de tres picos de Manuel de Falla, para el que Frederic Amat, artista residente del Festival y diseñador de su cartel, ha creado una nueva escena y banda visual para la interpretación que en el concierto de clausura realizará la Mahler Chamber Orchestra dirigida por Pablo Heras. El mismo ballet de Falla, pero esta vez con la recuperación de la escenografía y vestuario originales de Picasso y la coreografía de Diaghilev, será el plato fuerte del cartel de la Compañía nacional de Danza.

La escena y la modernidad se dan cita también en la propuesta escénica de Amat para Las bodas de Fígaro, que René Jacobs dirigirá en el Palacio de Carlos V con un elenco de artistas de primera talla.

Sin renunciar a la esencia sinfónica de este festival y a su siempre cuidado tributo a la danza, este año son más los nombres propios que nos visitan con propuestas personales de gran interés. El fortepiano de Kristian Bezuidenhout o el dúo formado por Jolente de Maeyer al violín y Nikolaas Kende al piano harán las delicias de aquellos que acierten en escoger sus propuestas artísticas en torno al mundo sonoro de Clara Schumann, a la que se rinde homenaje en el bicentenario de su nacimiento. La presencia de esta mujer, compositora e intérprete en la decimonónica sociedad de hombres, sirve como pretexto para mostrar un compromiso evidente con la musicología de género y reivindicar la producción de otras grandes creadoras, desde Elisabeth Jacquet de la Guerre en pleno barroco al romanticismo ingenuo de Fanny Mendelssohn o la música de la finlandesa Kaija Saariaho en época más reciente.

Otras mujeres que visitará el Festival, pero al otro lado los atriles, son la pianista Maria João Pires, quien representa la elegancia y la perfección interpretativa, y la bailaora Eva Yerbabuena, quien desde su papel reposado de coreógrafa y directora nos propone el espectáculo Cuentos de azúcar para embelesar las noches del Generalife.

Estas son solo algunas citas de las muchas que se pueden encontrar en el Festival 2019 de Granada, quizás las más destacadas a ojos de quien escribe, sin desmerecer a otros muchos artistas que quedan en el tintero. Pero en eso consiste también la magia que el Festival ofrece al espectador: en explorar, descubrir, experimentar y dejarse cautivar por los más de 31 conciertos y espectáculos del programa general, que como es habitual se completará con el FEX y llenará la ciudad de música y espectáculo por todos sus rincones. Bienvenidos al Festival de las maravillas.

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