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"La Fuente de los Leones es la más bella combinación de agua, piedra y palabras"

  • El arquitecto Carlos Sánchez abre el curso de la renovada Academia de Bellas Artes de Granada

Hay dos creencias generalizadas que convienen desmentir. La primera es que los lunes no pasa nada interesante en Granada. Y la segunda que las sesiones de académicos reunidos con frac y pajarita suelen ser aburridas y para personas con edad de bata y pantuflas. Ayer, lunes, la sesión de la Real Academia de Bellas Artes de Granada celebró su apertura del curso académico con una interesante conferencia sobre la Fuente de los Leones y entregó sus medallas a unas personas e instituciones que revelan que la nueva corporación académica está por la de reconocer nuevos valores en las bellas artes, como es el caso de Ramón Ortega Quero o Emilio Luis Fernández Benito; y de considerar, al fin, el trabajo de algunos colectivos que llevan muchos años trabajando por la cultura en Granada, como es el caso de la Banda Municipal de Música, la Peña de la Platería o Teatro para un Instante.

Se requería traje académico y medalla. Y hacia el Auditorio Manuel de Falla, a eso de las ocho, se dirigieron un puñado de académicos de tal guisa. "El taxista que me ha traído, cuando le he dicho que venía al Manuel de Falla me ha preguntado si era director de orquesta", decía uno de los académicos en una charla antes de comenzar la sesión, que, por cierto, fue tan puntual que hasta algunos de los galardonados llegaron a ocupar su asiento comenzado el acto.

Presidió la sesión Jesús García Calderón, que intenta que su vida sea un poco más llevadera alternando su labor en la Fiscalía con la de hombre de las artes y las letras. "Es importantísimo alternar estas labores para seguir funcionando en la vida", me decía. El discurso de apertura estuvo a cargo del arquitecto Carlos Sánchez, que habló del ingenio hidráulico de la fuente de los leones. Para él, esta fuente "es una hermosa y original combinación de escultura en piedra, agua convertida en juego y palabras indelebles que transforman todo ello en una compleja alegoría del poder del sultán. No es una fuente cualquiera. Situada en el centro de un espacio único, posee los atributos exactos para aprisionar todas las miradas y dejarse admirar". Ha habido muchos artistas y poetas que le han echado piropos a la Fuente de los Leones, pero este de Carlos Sánchez es de los de enmarcar. El arquitecto dijo algo así que la Fuente de los Leones sufrió una gran transformación entre los años 1945 y 1966. Transformación desafortunada, a su parecer. En el patio había dos fuentes y hoy resulta imposible saber cómo era su aspecto original. Para explicar el funcionamiento hidráulico, a los asistentes se nos dio un tríptico con una información gráfica orientativa que ayudaba en la identificación de todos los componentes que en algún momento formaron parte de la misma, así como los sistemas de acometida y desagüe y los juegos de agua que se instalaron y de los que existe constancia gráfica. Cuando terminó, los aplausos fueron unánimes.

Después vino la entrega de los galardones. La Medalla a las Bellas Artes, el máximo galardón, fue para el joven músico Ramón Ortega Quero, oboísta granadino de 28 años que fue fichado por la Orquesta Sinfónica de la Radio Bávara tras ganar un concurso internacional de música. Y las Medallas al Mérito para Emilio Luis Fernández Garrido (experto e investigador en Artes Plásticas, Grabado Calcográfico, Serigrafía y Litografía), la Banda Municipal de Música de Granada, la Peña de la Platería, Christian M. Walter (con un prestigioso taller de serigrafía) y la Compañía Teatro para un Instante.

Entre los premiados había una mezcla de agradecimiento, sorpresa y la creencia de que, al fin, se había hecho justicia para un colectivo. "Me siento contento, pero también muy sorprendido", dijo a este cronista Miguel Sánchez Ruzafa, director de la Banda Municipal de Música de Granada, antes de recoger su medalla. Juan de Dios Vico, presidente de la Peña de la Platería, estaba convencido de que con la medalla concedida a su colectivo se había hecho justicia a tantos años de labor por resguardar la esencia del flamenco. "Está claro que hasta hace poco el flamenco era algo marginal que incluso se prohibía en los bares. Yo creo que hacía falta que instituciones como la Real Academia reconocieran la labor de las peñas flamencas en general y de la Platería en particular", comentaba el presidente de La Platería.

Casi en los mismos términos se expresaba Miguel Serrano, director de Teatro para un Instante, pero cambiando el flamenco por el teatro. El acto dio más de sí porque culminó con una ofrenda musical a cargo de Ramón Ortega (oboe) y Javier Herreros Díaz (piano). Interpretaron a Camile Saint-Saëns y Robert Schuman. Música que sirvió de preámbulo a las palabras de Jesús María García Calderón, seguro de que en estos tiempos de corrupción y crisis políticas, el arte y la cultura pueden ser el asidero en el que se sujeten los auténticos valores humanos.

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