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Javier Recio apuesta por el 'hecho diferencial' español en la animación

  • El cineasta, granadino de adopción, trabaja en 'Me and my shadows' de Dreamworks

Las producciones españolas de animación "pecan de intentar imitar demasiado a la industria americana sin serlo", cuando deberían explotar las singularidades del humor y del carácter nacional para hacer un cine propio con proyección internacional, en opinión de Javier Recio, ganador de un Goya por La dama y la muerte y finalista en los Oscar con una cinta que se realizó integramente en Granada en la empresa Kandor Graphics.

Y es que en España "imitamos demasiado el modelo americano en lugar de buscar un modelo nuevo pero que a la vez también sea comercial a nivel internacional", con lo cual "hacemos una película de 40 millones intentando igualar una de 150 millones totalmente americana, porque a ellos les funciona muy bien", sin éxito, considera este artista granadino de adopción que trabaja para la compañía Dreamworks.

Este joven afincado en Los Angeles entiende que ese premiado trabajo suyo es ejemplo de lo que pueden hacer sus compatriotas para triunfar diferenciándose de las producciones americanas: Abordar cuestiones que en aquellas no se atreven a tocar, como la eutanasia. Puesto que los españoles "podemos hablar de cosas que los americanos, sobre todo los grandes estudios, no pueden tocar, podemos cruzar un poco el límite, llegar un poquito más lejos, y yo creo que ahí es donde nos podríamos diferenciar un poco", declara.

Recio, que opina que en su país "realmente hay muy poca industria de animación y es una lástima, porque hay mucha gente con muchísimo talento que se ve forzada a emigrar", insiste en que esa tendencia a copiar lo americano es un error que hace que en las producciones españolas, aunque "cada vez haya un nivel técnico más amplio, unos presupuestos más amplios", se pierda su mayor valor: la creatividad.

Porque en España "podemos ofrecer a la industria algo distinto, y para qué hacer lo mismo que ellos, si ellos lo hacen mejor que nosotros, porque ellos llevan más tiempo y tienen más presupuesto", reflexiona. Por todo lo expuesto, este artista aboga por aprovechar "otras armas que deberíamos potenciar más" para buscar unas señas de identidad propias en el cine de animación, como entiende que sí están haciendo ya en Francia, "porque, por ejemplo--señala-, en España tenemos un humor fantástico, que en pocos sitios lo hay".

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