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La guitarra de Joe Louise Walker llena Busquístar de blues eléctrico

La segunda jornada del Festival de Jazz & Blues de La Alpujarra llenará esta noche la localidad de Busquístar del blues eléctrico del guitarrista y cantante Joe Louis Walker, considerado uno de los más vibrantes, activos e innovadores bluesmen de los últimos treinta años.

Aunque debutó discográficamente en una fecha tan tardía como 1986, con el álbum Cold is the night que publicó en el prestigioso sello High tone, en realidad aprendió el oficio bastantes años antes, a finales de los sesenta, cuando se codeaba con lo más granado tanto del blues tradicional como del blues rock y de la psicodelia de la época. Walker nació a finales de 1949 en el seno de una familia musical de San Francisco (California) y cuentan que a los ocho años andaba con la guitarra colgada emulando a los mejores guitarristas, como T-Bone Walker o B.B. King, pero también a pianistas de blues y rhymth&blues como Amos Milburn, Pete Johnson o Meade Lux Lewis. Con 16 ya formaba parte de la escena de la Bahía de San Francisco, una ciudad por esa época invadida de flores en el pelo, amor libre y potentes sustancias disponibles. Además de absorber el soul de Wilson Pickett o James Brown que sonaba por la radio, se le veía tocando con desparpajo junto a músicos tan dispares como John Lee Hooker, Steve Miller, John Mayall, Muddy Waters, o Jimi Hendrix, y más tarde Nick Lowe y hasta Thelonious Monk. Así se curtió durante diez años compartiendo piso con un mítico de la Bahía de Frisco casi hasta el día de su muerte, Mike Bloomfield.

Tal vez los excesos de los que vivió rodeado le empujaron a dar uno de esos volantazos que modifican las trayectorias vitales. Ocurrió en 1975, cuando tenía 26 años y se matriculó en la Universidad Estatal de San Francisco, donde se graduaría en Música e Inglés, mientras se convertía en miembro fijo del grupo de gospel The spiritual corinthians.

Durante otros diez años, Walker llevó una vida virtuosa y consagrada al Señor. En 1985 asistía con este cuarteto al New Orleans Jazz & Heritage Festival y allí, en contacto con muchas de sus raíces sintió otra llamada, la del blues. Debió pegarle muy adentro, pues desde entonces viene manteniendo una carrera prolífica, brillante, honesta y coherente, llena de merecidos reconocimientos y colaboraciones de tronío, Tower of power, Brandford Marsalis, James Cotton, Steve Cropper, Taj Mahal, Bonnie Raitt, Kevin Eubanks…

Desde la inicial High tone hasta su actual compañía, la histórica Alligator records de Chicago, ha editado veintitantos discos en los más reputados sellos de blues. Walker tiene una voz propia que atesora toda la historia de la música negra, con alma, e historias que contar. Y esta noche llenará Busquístar de blues.

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