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Juguemos a hacer un Shakespeare

  • El Teatro Alhambra alberga mañana y el sábado la versión de 'La tempestad' de Sergio Peris-Mencheta

El Teatro Alhambra alberga mañana y el sábado la imaginativa y celebrada versión de La tempestad que Sergio Peris-Mencheta ha concebido junto a la compañía Barco Pirata Después de rodearse de actrices para Incrementum, su visión de la pieza de Georges Perec El aumento, a Sergio Peris-Mencheta le atraía la idea de acompañarse, esta vez, de hombres. Igual que se citan algunos "para tomar café o jugar al fútbol", el intérprete y director -aquí sólo en la segunda faceta- quedó con unos cuantos amigos en verse en los espacios libres que cada uno pudiese conseguir "para hacer un Shakespeare".

Y no uno cualquiera, si es que esa expresión se puede utilizar con el autor de Stratford-upon-Avon, sino La tempestad , "un texto bastante loco, una propuesta dramatúrgicamente complicada", la última obra que escribió el genio y el extraño testamento en el que, lejos de insistir en modelos anteriores, parecía encaminarse hacia una nueva e imprevisible dirección. Pero ese instinto que está demostrando Peris-Mencheta en los últimos años -actualmente tiene también en gira Un trozo invisible de este mundo, dirigida por él, y forma parte del elenco junto a Mario Gas y Tristán Ulloa de Julio César- ha ayudado a dar forma a un montaje aplaudido por su generosa inventiva y su capacidad para divertir al espectador. Tempestad , sin el artículo, porque como dice Pepe Lorente, ayudante de dirección, encargado de la percusión y uno de los tres Arieles de la función, "es la adaptación de nuestra compañía, Barco Pirata , por eso se llama así", continuará ganándose adeptos en su visita mañana y pasado al Alhambra. La clave del éxito de este espectáculo, sostiene Peris-Mencheta, es "que ha sido cocinado a fuego lento, lo hemos hecho como hemos querido". Tempestad se fue moldeando a lo largo de cinco meses y medio de ensayos, aunque las primeras tomas de contacto fueron talleres de clown, expresión corporal o de música. "No me gusta tener el cuadro pintado antes de ponernos a ensayar", explica Peris-Mencheta, a quien le atrae potenciar en el proceso de preparación de la obra las aptitudes de sus colaboradores, "ya sea la parte musical o la pictórica, hasta hacemos escultura con arcilla. En cierto modo convertimos los ensayos en algo parecido a una guardería", asegura el director.

No en vano, Javier Tolosa, que da vida a Calibán en esta producción, siente que el viaje a la isla de Tempestad ha sido como "volver a ser niño". Entre las experiencias más singulares que vivieron estuvo la de visitar el zoo para que cada actor eligiera un animal en el que inspirarse para su personaje, aunque al final de esa imitación sólo se utilizaran "unas pocas pinceladas", cuenta Tolosa, que escogió "un gorila porque Calibán es un esclavo que ha vivido en la isla, de forma salvaje". Todos los intérpretes están de acuerdo: si el resultado es tan ameno es porque Peris-Mencheta les animó a ver el lado lúdico de la vida y a rescatar la fantasía. Una escalera puede ser una montaña o un barco dentro de una sencilla escenografía a la que se saca, según dicen, muchísimo partido. "En un principio íbamos a utilizar un mástil", revela Tolosa, "pero mientras se mandaba construir recurríamos a una escalera de pintor. Al cabo de unos días de ensayos todos teníamos claro que seguiríamos con la escalera. Así que le encargamos a Quique Fernández, que además de actor es carpintero, que hiciera una para las representaciones". "Sergio tiene un concepto revolucionario del teatro", apunta Eduardo Ruiz, otro de los músicos que encarna a Ariel.

Tempestad arranca con un grupo de actores que va a interpretar el clásico de Shakespeare, y muestra los preparativos y las incertidumbres de la troupe hasta que, de repente, los intérpretes y el público se han sumergido sin darse cuenta, como en un juego, en los pasajes de la obra. "Es muy interesante esa cuestión del metateatro, ese entrar y salir del texto. Y no nos perdemos en ese juego, la gente entiende cuál es la trama de la obra, cuál fue la intención de Shakespeare al escribirla", prosigue Ruiz, que destaca que elementos como la música interpretada en directo ayudan a facturar "un proyecto muy vivo". Peris-Mencheta ha encontrado en la dirección el cauce para saciar una febril creatividad, y aborda ya otros retos: Continuidad de los parques, una obra de Jaime Pujol en la que cuenta con un reparto "de cabezas de cartel" -Roberto Álvarez, Fele Martínez, Gorka Otxoa-, "una comedia pura, muy británica, con tintes surrealistas", y una propuesta experimental, Sapiens Sapiens, que como Un trozo invisible de este mundo será también una obra, adelanta su responsable, "crítica con el sistema".

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