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Locarno alumbra a Víctor Erice

  • El festival suizo, que arranca mañana, rendirá homenaje a nuestro mejor cineasta vivo y en activo

Si el año pasado Locarno concedió su Pardo D'Oro a Història de la meva mort del gerundense Albert Serra y sirvió de escaparate internacional para El futuro, de Luis López Carrasco, una película que volvía su mirada experimental y crítica sobre los días y secuelas de nuestra sacrosanta Transición, el prestigioso y cada vez más estimulante festival suizo rinde ahora homenaje con retrospectiva a quien es el mejor representante de la generación de cineastas españoles que eclosionó en aquellos mismos días para hacer respirar al fin a nuestro cine después de años de sombras y olor a naftalina, un Víctor Erice hoy retirado del cine industrial, que no así del trabajo y la reflexión continuos, del que se verán todos sus largometrajes y otros trabajos recientes de menor difusión aunque de un mismo rigor, precisión y belleza como Alumbramiento, La morte rouge, sus correspondencias filmadas con Abbas Kiarostami o Vidros partidos, el documental perteneciente al proyecto colectivo Centro histórico.

Erice comparte honores, celebración y retrospectiva a orillas del lago Maggiore con Agnès Varda, Roman Polanski, Mia Farrow, Jean-Pierre Léaud, Armin Mueller-Stahl, Juliette Binoche, Giarcarlo Giannini o la productora Titanus, en cuyo catálogo encontramos no pocas obras maestras del cine italiano desde los días del mudo hasta la mismísima Il gatopardo, de Visconti, material complementario y enriquecedor de una programación que, bajo la coordinación de Carlo Chatrian, que cumple ya su segundo año al frente del certamen, parece haber consolidado unos nombres siempre estimulantes y una línea de programación al alcance de pocos festivales internacionales.

Así, el concurso oficial reúne a algunos pesos pesados del cine de autor contemporáneo como el portugués Pedro Costa, que prosigue con las aventuras fantasmales del Ventura de Juventude en marcha en su nuevo y esperado Cavalho dinheiro; el filipino Lav Díaz, que vuelve por sus fueros de películas de larga duración (casi 6 horas) y tiempo contemplativo con From what is before, su nueva entrega tras la aclamada Norte. The End of History; o el norteamericano afincado en Francia Eugene Green, cuya mirada atemporal y altamente europeizada, ausente de los circuitos desde A religiosa portuguesa, vuelve ahora a primera línea con La sapienza.

Junto a ellos, el veterano francés Paul Vecchiali (Nuits planches sur la jetée), su compatriota Lucie Borleteau (Fidelo, L'Odysee d'Alice), el italiano Bonifacio Angius (Perfidia), el suizo Fernand Melgar (L'Abri), el griego Syllas Tzoumerkas (A Blast), la croata Andrea Staka (Cure-The life of another), el ruso Yury Bykov (Durak), los siempre interesantes argentinos Matías Piñeiro (La princesa de Francia) y Martín Rejtman (Dos disparos), el brasileño Gabriel Mascaro (Ventos de agosto), los surcoreanos Jungbum Park (Alive) y Zhang Lu (Gyeongju), y los norteamericanos J.P. Sniadecki, que presenta el documental The iron ministry, y Alex Ross Perry, que regresa a Locarno con Listen up Philip, protagonizada por el andersoniano Jason Schwartzman y Elisabeth -Mad men- Moss, completan un concurso prometedor que será juzgado por los cineastas Tomas Arslan, Gianfranco Rosi y Diao Yinan y las actrices Alice Braga y Connie Nielsen.

Pero Locarno es también, y sobre todo, sus secciones paralelas, los Cineasti del presente (reservado para primeras o segundas películas) y los Pardi di domani (cortometrajes entre los que se cuentan tres títulos españoles: Los invencibles, de Javier Barbero y Martín Guerra, Ser e voltar, de Xacio Baño, y Sertres, de Ainara Vera), ese puñado de películas que no encajan en los cánones de la autoría o los formatos convencionales (Señales de vida), los cines del mundo (Open doors), los nombres de peso en Fuori di Concorso (Jean-Marie Straub con À propos de Venice y Dialogue d'ombres, Jean-Luc Godard con Adieu au langage, Thom Andersen con The Tony Longo Trilogy) y los grandes estrenos en la pantalla gigante y ante 8.000 espectadores de la Piazza Grande, que este año verá inaugurar el certamen con Lucy, de Luc Besson, protagonizada por Scarlett Johansson, y por la que también pasarán los nuevos filmes de Olivier Assayas (Sils Maria), Lasse Hallstrom (The hundred-foot journey) o algunos títulos de las retrospectivas de Varda, Leáud, Mueller-Stahl o Titanus.

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