Este fin de semana

El universo teatral de Marco Vargas y Chloé Brûlé, al descubierto en el Teatro Alhambra

  • El espacio cultural acogerá el estreno de 'Los cuerpos celestes', un hipnótico montaje de danza donde cinco intérpretes unen flamenco y música electrónica, el sábado y el domingo a las 12:00

Una imagen del espectáculo 'Los cuerpos celestes' Una imagen del espectáculo 'Los cuerpos celestes'

Una imagen del espectáculo 'Los cuerpos celestes' / G. H.

Para Marco Vargas y Chloé Brûlé, estar de residencia artística en el Centro cultural de la Villa de San José de la Rinconada fue toda una revelación. Allí reflexionaron sobre el teatro: podía ser un observatorio astronómico y la visión sobre la caja escénica el enfoque de un telescopio. "Del mismo modo que la observación del cosmos nos sirve para comprender el universo, contemplar un acto teatral nos permite ver cómo somos", aseguran. Así descubrieron que lo que ofrecía su nuevo espectáculo era "otra mirada más sobre el ser humano, otra perspectiva desde dónde observar y contar la vida". "En Los cuerpos celestes se dialoga con el otro, pero también con "lo otro". Ahora llega un nuevo encuentro. Preparad vuestros telescopios", señalan los artistas que invitan al público granadino a participar en este viaje de 65 minutos de duración.

El Teatro Alhambra acogerá el estreno de Los cuerpos celestes, un hipnótico montaje de danza donde cinco intérpretes unen flamenco y música electrónica, el sábado y el domingo a las 12:00. En esta obra, los dos creadores ofrecen una serie de paisajes dónde cinco bailarines se encuentran y se unen para averiguar lo indefinible. Dúos, tríos, cuartetos y quintetos se despliegan para entrar en reflexión sobre el lugar de cada uno y su relación con el otro. Desde una concepción unitaria y orgánica del universo, donde todo se conecta y se sostiene, Vargas y Brûlé proponen un viaje sensorial de lo etéreo a lo corpóreo. 

Otra foto de 'Los cuerpos celestes' Otra foto de 'Los cuerpos celestes'

Otra foto de 'Los cuerpos celestes' / G. H.

Desde sus principios como compañía han trabajado siempre en dúo y forjado así un lenguaje propio: flamenco de autor dónde siempre predomina el contar. "La expresión artística es, para nosotros, un modo de averiguar quiénes somos. Una manera de descubrirnos a través del hecho artístico y de la acción física", reflexionan. Sin embargo, cuando empezó a germinar el deseo de enfrentarse a un nuevo proyecto, después de Libertino y Naufragio universal, lo único que tenían claro era que querían compartir la escena con otros cuerpos.

"Arrancamos y fuimos en busca de cómplices. Era imprescindible que los nuevos integrantes tuvieran personalidad propia, a la vez que apertura y curiosidad por nuestra poética. Así entraron en nuestro universo, de golpe y con una naturalidad asombrosa, Miguel, Gero y Yinka", relatan los artistas, quienes explican que "empezaron horas de encuentros e improvisaciones, desde las que fuimos destilando momentos, imágenes y ritmos, dentro de un aparente caos iban surgiendo relaciones y construyéndose piezas, que luego se convirtieron en escenas".

Chloé Brûlé nace en Montreal, Canadá. Después de licenciarse en danza clásica en L’École Supérieure de Danse du Québec (ESDQ) viaja a España para aproximarse al flamenco. Recibe la enseñanza de maestros como Manolo Marín, Andrés Marín y Rafaela Carrasco entre otros. La asimilación de este lenguaje le conduce a trabajar con coreógrafos como Javier Latorre, Israel Galván o Belén Maya, Fernando Lima. En 2005 se une al bailaor Marco Vargas con quien empieza una larga y sustancial relación artística. Las entradas, que tienen un precio de 18 euros, ya se encuentran a la venta en www.teatroalhambra.es, y los días de función pueden adquirirse también en la taquilla del Alhambra una hora antes del comienzo del espectáculo.

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