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Naturalismo donde hubo ¿sátira?

De: Mike Bartlett. Traducción y versión: Lucy Collin. Compañía: Carallada Show/Prem Teatro. Intérpretes: Goizalde Núñez y Pilar Massa. Escenografía y vestuario: Rafael Garrigós. Dirección: Pilar Massa. Lugar: Teatro Alhambra. Fecha: 3 y 4 de marzo de 2012.

ContraAcciones es el montaje resultado de la versión española del texto original británico de Mike Bartlett; en su origen, un guión de teatro radiofónico para la BBC titulado Love Contract, que posteriormente el joven Bartlett (Oxford, 1980) adapta a teatral. Pilar Massa dirige e interpreta junto a Goizalde Núñez este diálogo a dos, que enlaza con otras piezas como El método Grönholm, al subir a escena la perversión inscrita en las relaciones laborales que abducen, anulan al sujeto, lo someten bajo una sutil transmutación que no distingue entre vida laboral y privada. El trabajador, la trabajadora como es el caso, que al firmar contrato (al entrar a formar parte de "La Casa", "El Ente", la multinacional de turno) se vende en cuerpo y alma al diablo. Una pieza más (tal vez atisbo que de raíz más satírico en el original) en la que se da muestra de los poderes fáusticos del desarrollismo y el capital -subjetivizados-, dejándonos (sin perder las formas civilizadas) a la atura de una tuerca, un recurso (¿humano?) más que se des-ajusta o no para que nunca falle ni pare la gran maquinaria de La Cifra, el dinero, la maximización del beneficio.

Esta lógica abyecta que empapa nuestras vidas y a la que prestamos servidumbre voluntaria es lo que sube a escena ContraAcciones, en su salsa, su lugar natural: las sucesivas entrevistas informales entre una ejecutiva de ventas, una comercial, y la jefa del departamento de recursos humanos. Ahora bien: la gran falla de la pieza es que no trasciende el umbral del arquetipo -jefa: amo perverso/empleada: sierva víctima-, forzando la trama, en aras de llevar el crescendo perverso al límite, hacia un desarrollo dramático demasiado abrupto. Paga un peaje caro: los diálogos se tornan ridículos y los personajes, inverosímiles.

La puesta en escena naturalista -escenografía, vestuario, interpretación bajo estricto código realista (que no se rompe por sentar una fila de espectadores dentro de escena)- trae ese flirteo brechtiano que con ese mero brochecito o recurso hace pasar un montaje textual naturalista, de lo más tradicional, como tocado por la vanguardia. Aunque ambas actrices se entregan con intensidad y evidentemente, luce más por mayor arco dramático, el personaje de la comercial y su progresiva degradación que la rigidez sin fisuras de la jefa; precisamente por el registro realista elegido se abre todavía más la brecha de nuestra indiferencia, incredulidad. Lástima de ese interesante tema que articula, las relaciones intersubjetivas por excelencia, las amorosas regidas por "El Ente", conformes o no por contrato.

ContraAcciones quiere llamar a un tema, pero no alcanza la sublimación ética y estética propia del discurso artístico. O al menos en esta, su versión española.

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