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Punto y final con la Orquesta de Toulouse

  • El certamen se clausura esta noche con obras de Mussorgski y Sergei Prokofiev bajo la dirección de Tugan Sokhiev

El Festival llega a su fin. Esta noche. Después de dos semanas de intensa actividad musical por toda la ciudad, el certamen granadino se despide un año más. Será la oportunidad de ver de nuevo a la Orchestra National du Capitole de Toulouse bajo la dirección de Tugan Sokhiev. La segunda cita con Sokhiev tras el éxito del pasado viernes es un paseo por partituras inmortales de la música rusa de la mano de dos de sus más eximios representantes: Modest Mussorgski, cuyas impactantes Canciones y danzas de la muerte fueron orquestadas por Shostakovich y sus Cuadros de una exposición por un genial Maurice Ravel; y Serguéi Prokofiev, que convirtió en cantata la música que había escrito para la película Alexander Nevski de Serguéi Eisenstein, de 1938. Evocaciones de la Rusia antigua en el caso de Prokofiev, de los cuadros del amigo o de la siempre acechante guadaña en el de Mussorgski, en las que colaboran el justamente prestigioso Cor de la Generalitat Valenciana, que hoy recibirá la Medalla del Festival Internacional de Música y Danza en la Fundación Rodríguez Acosta, y la mezzo Larissa Diadkova, una de las grandes de su cuerda en la actualidad.

Sokhiev, en una entrevista concedida a la agencia Efe, mantiene que no sería capaz de hacer lo que hace sin esta afamada agrupación de músicos con quien trabaja desde 2005.

El director explica que su responsabilidad artística como conductor de la orquesta trata de ejercerla de modo que inspire a los músicos, nunca de forma "dictatorial".

"No puedes imponer, debes sugerir", dice el director, quien no obstante asegura que con los músicos de la Orquesta Nacional del Capitole de Toulouse comparte "el mismo ritmo biológico y las mismas vibraciones".

Sokhiev asegura que no sería capaz de hacer lo que hace sin esta reconocida orquesta con quien tiene la sensación de estar "en una gran familia que realmente disfruta haciendo música".

El virtuosismo, la inspiración, el entusiasmo, el talento y la sensibilidad es lo que a su juicio define a la orquesta francesa. Para describir la afinidad entre el director y los intérpretes, el periódico Le Monde acuñó, tras un concierto en París, el término Sokhievmanía, con el que el director ruso no se identifica. Sokhiev (Osetia, 1979) ha estado este fin de semana con dos conciertos al frente de la orquesta francesa, el primero de los cuales lo ofreció noche con un recital de obras de Dvooák, Schumann y Rimski-Kórsakov y que obligó, en la primera parte, a que el pianista onubense Javier Perianes diese un bis y, en la segunda parte, a que la orquesta hiciese otros dos regalos.

El director ha adaptado las piezas al entorno del Palacio Carlos V de la Alhambra, con algunos ajustes, "no solo por el entorno y por los muros del palacio, también hay galerías y espacios extra y el sonido viaja por todas partes, por lo que hay que ajustar los volúmenes y equilibrios entre los instrumentos", señala.

Para Sokhiev, trabajar junto a Javier Perianes ha supuesto un "interesante descubrimiento" ruso por su "talento". La de esta noche puede ser otra velada memorable para la formación francesa, que ha causado una gran impresión en el público granadino por su claridad técnica, su vigor en el escenario y la gran capacidad de sus músicos.

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