El viajero apasionado

Ruta protegida

  • La Sierra de Lújar ofrece la posibilidad de realizar excursiones de poca dificultad en las que se pueden encontrar todo tipo de especies endémicas, tanto en flora como en fauna, y de gran interés

La localidad de Lújar está situada en la sierra del mismo nombre. Se trata de una zona protegida por el Plan Especial de Protección del Medio Físico de la provincia de Granada y ha sido declarada Complejo de Interés Ambiental, ya que en toda la sierra existen una flora y fauna muy interesantes. Conviven en este lugar numerosas especies (incluso algunas en peligro de extinción) como aves rapaces, perdices y mirlos, en un marco incomparable poblado de bosques de encinas y alcornoques, entre otras variedades. Es uno de los pulmones verdes de la provincia. Cuenta con varias rutas señalizadas, clásicas entre los senderistas.

En este caso, se propone un itinerario circular, que finaliza cerca del mismo lugar en el que se comenzó y que tiene una dificultad baja para personas que están acostumbradas a andar. El sendero que discurre por la Sierra de Lújar, desde Lagos (anejo de Vélez) hasta Lújar se ha recuperado en los últimos tiempos para su uso ecológico y turístico.

En total, son 15 kilómetros de recorrido entre las localidades de Lagos y Lújar, pasando por el Alcornocal del mismo nombre, el Cortijo de las Piedras y el del Melero. Hay algunos tramos de especial dificultad para los que tienen menos práctica, como es la subida hacia el Collado de Lagos o la cuesta de Lújar.

La ruta arranca desde la carretera comarcal Motril-Lújar, en la cota 700. Asciende por una pendiente suave hasta alcanzar 1.013 metros sobre el nivel del mar en el punto más elevado: Cerro Alto. El desnivel total es de 300 metros. Se trata de un agradable sendero, que ofrece la posibilidad de conocer los aspectos morfológicos, ambientales, y socio culturales del mundo rural.

A veces el itinerario discurre por un bosque de alcornoques, pinos, enebros, eucaliptos, madroños … Otras, el sendero se abre paso en medio de un frondoso matorral de brezos, olivillas, jaras blancas, moradas. A los pies del viajero hay una tupida alfombra de cantuesos, aulagas, romeros, bolinas que estimulan sus sentidos.

En ocasiones, la ruta transcurre de manera abierta al horizonte o asomándose al mar, con unas vistas privilegiadas, y las panorámicas de Lújar y Lagos.

Por la antigua carretera que unía Granada con Motril se encuentra el camino de Lagos. Después de diez kilómetros, el viajero se encuentra en las estribaciones de la Sierra de Lújar con un recóndito poblado cuyas características son, en parte, similares a algunos pueblos de las Alpujarras. Su nombre es Lagos, el cual ha estado históricamente dedicado a la agricultura, a la transhumancia y a la utilización de sus minas.

La Sierra de Lújar copa unas 2.300 hectáreas del término municipal de Lújar, una quinta parte de su superficie total. Se trata de una alineación prelitoral caliza, con profundos cañones, fuertes pendientes y acusada karstificación (proceso de disolución de rocas calizas por efecto del agua), con importantes repoblaciones de pinos, bosquetes de encinas y algunos ejemplos de endemismo. En lo que se refiere a su fauna, hay que resaltar la nidificación de varias especies de rapaces (águila real o halcón) y la presencia de mamíferos como el jabalí o la cabra montesa. Tiene, por tanto, un gran interés botánico y faunístico al que se le une un valor geomorfológico derivado de su peculiar relieve kárstico y una gran potencialidad paisajística como mirador de Sierra Nevada y de la costa mediterránea.

Las talas de árboles que se han sucedido a lo largo de los siglos, bien para alimentar los ingenios azucareros de Motril o Salobreña, o para la obtención de carbón como combustible de tantos hogares, industrias y la construcción naval, esquilmaron parte del paisaje de la zona de chaparros, encinas y algarrobos, dando paso a los extendidos almendros, olivos, viñedos, higuerales y cereales.

El Alcornocal de Lújar se localiza en el interior de la Sierra de Lújar. Es un precioso bosque de estilo mediterráneo, repleto de alcornoques, madroños, castaños o pinos.

Este entorno se puede visitar por múltiples senderos, tantos como pistas forestales lo recorren. Los trazados de estas últimas tienen que ver con los caminos que comunicaban los habitantes de los cortijos que poblaban este lugar y cuyas huellas encuentra el viajero a su paso. Muchos de ellos vivieron del corcho o de otras labores de explotación rural. Lújar es la otra localidad que se visita antes de iniciar los otros 180º que completan la ruta circular. Su casco antiguo, con casas de barro y piedra y sin construcciones modernas, está completamente integrado en el paisaje.

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