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Savater asegura que su nueva novela le ha servido como refugio

  • El ganador del Planeta afirma que 'La Hermandad de la Buena Suerte', una narración de aventuras en la línea de Stevenson, le ha permitido "olvidar líos y problemas"

El filósofo y escritor Fernando Savater, proclamado en la noche del miércoles vencedor del 57º premio Planeta, afirma que la novela ganadora, La Hermandad de la Buena Suerte, ha sido como un "refugio espiritual" en un año difícil y agitado.

Poco después del fallo del jurado, Savater explicó que la novela ha sido "un alivio en un año bastante lleno de cosas, en el que hemos fundado un nuevo partido, participado en unas elecciones generales y logrado una parlamentaria en el Congreso, hemos creado el Manifiesto por la lengua común y además era mi último año en la Universidad". Por esta razón, la escritura de la novela se convirtió pronto en "un refugio espiritual" que le ha servido "como unas vacaciones". El proceso creativo, en el que Savater "olvidaba todos los líos y los problemas", sirvió a su autor "para sobrevivir y ojalá que a algún lector le haga el mismo favor".

Con una obra ensayística tan consolidada y una etiqueta ganada a pulso como filósofo polemista, es inevitable que el Savater pensador se intente colar en la novela aunque él mismo asegura: "He intentado que el filósofo no meta baza, porque la gente ya está bastante harta y por eso quería una narración pura, aunque es inevitable que haya alguna continuidad". En ningún caso, Savater pretendía que el lector, que no necesariamente conoce su obra filosófica, tuviera que contemplar la novela como si fuera la obra de un profesor que da clases de filosofía. La Hermandad de la Buena Suerte es definida por Savater como una "novela de aventuras", en la línea de su admirado Robert L. Stevenson, en la que sitúa una trama de intriga en el mundo de las carreras de caballos.

Savater nunca ha ocultado su delirio por ese mundo, que, confiesa, le inculcó su padre: "Mi madre era la que me compraba los libros, pero el único momento en el que estaba solo con mi padre era cuando íbamos al hipódromo, pues era un gran aficionado a los caballos".

Ese mundo de los caballos que aparece como trasfondo narrativo sirve al autor como "metáfora de la vida actual": en las carreras de caballos, como en cualquier juego que se sucede en un espacio y un tiempo determinado, "como también pasa en el fútbol o en los toros", intervienen "el azar, la suerte y el resultado es una situación agónica, algo que se parece mucho a nuestro destino".

Con un sentimiento de humildad, el filósofo donostiarra espera que La Hermandad de la Buena Suerte sea "al menos, la segunda mejor novela escrita en castellano sobre caballos", pues la primera es, en su opinión, Caballo de copas, del chileno Fernando Alegría.

Por su parte, Ángela Vallvey considera que el haber sido finalista del Premio Planeta 2008 con Muerte entre poetas le dará la ocasión de "meterse en las casas" de muchos lectores, una tarea que se dispone a afrontar ahora convencida de que "los libros hacen el mundo mejor, porque mejoran a las personas". "Donde hay un libro siempre aparece un lector y los lectores son un atisbo de esperanza", sostiene Vallvey (San Lorenzo de Calatrava, Ciudad Real, 1964), en una entrevista en la que defiende la importancia de los premios, que "hay que agradecerlos siempre de forma muy entusiasta", porque "dan a los libros una visibilidad que de otra forma no tendrían". La novela, con la que Vallvey ha querido rendir homenaje a Agatha Christie, gira alrededor de un asesinato cometido en un cigarral durante una reunión de un selecto grupo de poetas que ha sido convocada por la viuda de otro insigne poeta.

La novelista y poeta ciudadrealeña explica que esta trama le ha servido para analizar "una serie de pasiones humanas de las que no están exentos los espíritus más cultivados, entre los que se supone que tendrían que estar los poetas".

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