Entrevista

Steve Turre: "El hecho de que la música sea improvisada e instrumental no la convierte en jazz"

  • El trombonista cierra esta noche el Festival de Jazz en un concierto que repasa sus primeros trabajos y algunos temas de su último disco 

Steve Turre en una imagen promcional.

Steve Turre en una imagen promcional. / G. H.

Se cierra otra brillante edición del Festival de Jazz de Granada con un gigante. Uno de los grandes trombonistas de la historia del jazz. El currículum de Turre es tan extenso que abruma. Difícilmente se puede encontrar a un músico de jazz hoy en día con la experiencia del trombonista norteamericano. Ray Charles y DIzzy Gillespie se lo rifaban, pero su primera gran oportunidad se la dio el inclasificable multiinstrumentista Rahsaan Roland Kirk, antes de explotar en el inolvidable quinteto del malogrado trompetista Woody Shaw. Con estas credenciales poco más se puede decir de un músico auténtico que no deja de enseñarnos las esencias del jazz. Músico inclasificable, pasará a la historia por poner la concha marina a la altura de cualquier instrumento musical de viento que se precie. Tendremos que agradecer de nuevo a la directora del festival que nos dé la oportunidad de escuchar a una leyenda del jazz.

-¿Cuántos años lleva en esto de la música?, ¿se acuerda de sus inicios?

-Empecé a tocar el trombón en el cuarto grado en la banda de la escuela, empecé a improvisar solos en la escuela secundaria en el estilo tradicional de Nueva Orleans hasta que en la escuela secundaria alguien me dio una grabación de J. J. Johnson. Mis primeros conciertos fueron en la escuela media en una banda con mi hermano mayor - tocamos para los bailes de los mayores, fiestas y otras ocasiones. Luego también en la escuela secundaria toqué el bajo eléctrico en una banda de funk/rock, así como en una banda de jazz y en la banda del instituto.

-¿Ha cambiado mucho el mundo del jazz desde que usted comenzó?

-Por supuesto que ha cambiado, cada generación hace lo suyo. A veces avanza el arte a un nivel superior, a veces no. No me corresponde a mí decirlo. A cada uno le gusta lo que le gusta. A mí me gusta toda la buena música, pero realmente prefiero el swing o tocar algo que evoque un baile, golpear los dedos de los pies o el profundo sentimiento del blues y el ritmo de base africana.

-Su carrera está jalonada de colaboraciones con todos los grandes del jazz y el soul. Desde Ray Charles, Dizzy Gillespie, Art Blakey o Woody Shaw, ¿qué aprendió al lado de tantos genios?

-He aprendido demasiado para ponerlo en unas cuentas palabras, ¿cómo describir el "sentimiento"? Tampoco has mencionado a Rahsaan Roland Kirk, ya que para mí todo empezó con él. Él me introdujo en el sonido de la concha. Para decirlo en pocas palabras. El ritmo es lo primero y es a través del sentimiento -a través del corazón- que el ritmo se expresa. El jazz es una extensión del blues; sin blues, no hay jazz. El hecho de que la música sea improvisada e instrumental no la convierte en jazz.

-Entres su múltiples colaboraciones yo destaco su etapa al lado del trompetista Woody Shaw, un genio a veces poco reconocido, ¿qué nos puede contar de su etapa al lado del trompetista?

-Woody me dio la libertad de explorar y encontrar mi propia voz; por supuesto, había que tocar la música en sentido colectivo, con el sentimiento de la banda. ¡Siempre estaba buscando y eso era contagioso y todos empezamos a estirar nuestros "oídos" - tocaba unos intervalos tan maravillosos, como nadie más lo ha hecho, fuera pero aún en el bolsillo!

-Su carrera en solitario comienza en 1987 con Viewpoints and Vibrations hasta su más reciente Generations, ¿cómo definiría su estilo musical?

-Como he dicho, me gusta toda la buena música. Puedes describir mi estilo si lo deseas, lo que es para ti lo tienes que decir tú. Para mí, no pienso en ello, sólo toco lo que oigo. Toco, he tocado y grabado muchos estilos. No me gusta estar encerrado en una sola cosa.

-De todos los grandes trombonistas de la historia del jazz, ¿cuál/es le ha influido más?

-Si hay que elegir sólo uno, diría que J. J. Johnson. Me dijo que le gustaba porque no sonaba como él, que tenía mi propio estilo. También me encantan Curtis Fuller, Julian Priester, Slide Hampton, Lawrence Brown, Britt Woodman, Quinten Jackson, Tricky Sam, Vick Dickenson, Dickie Wells, Al Grey, Trummy Young, Jack Teagarden, etc.

-Pasará a la historia por introducir las conchas marinas como un instrumento de pleno derecho en la música de jazz, ¿qué aporta este instrumento a su música?

-Para mí las conchas tienen varios significados. En primer lugar, son una llamada espiritual ancestral de mis raíces que resuena en mi corazón, no es algo que se aprenda en la escuela. Tengo cuidado de cómo las presento para que siempre se utilicen de forma musical. Y en segundo lugar, en un sentido compositivo, el sonido de la concha es otro color, al igual que la sordina armónica, la sordina de émbolo, la sordina de copa o la trompa abierta.

-En su último disco Generations se rodea de jóvenes músicos. Cuéntenos algo de este disco.

-Este trabajo es una reflexión sobre la continuidad del arte a través de tres o cuatro generaciones diferentes que se unen y tocan como una sola. Un continuo de una cultura no dirigida por el espíritu comercial. Hay jóvenes que vienen y que desafían las etiquetas generacionales. Me siento honrado de poder presentar algunas de las luminarias más brillantes del horizonte musical.

-¿Qué música tocará en su concierto del Festival de Jazz de Granada?

-Tocaremos principalmente música de mi último disco e introduciremos también algunos temas de mis primeras grabaciones

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