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Versos de una hija de la Transición

  • Erika Martínez publica 'El falso techo', una memoria personal y colectiva de las últimas décadas

A los silenciosos y decepcionados hijos de la Transición española Erika Martínez en El falso techo (Pre-textos, 2013) les concede una voz poética. La escritora (1979) nacida para correr mirando al frente y educada en la España de las posibilidades infinitas, la misma que ahora le golpea ("Una vez me amamantó/ ahora me atiza"), ahonda en este reciente poemario en la significación sentimental de su país a través de un "yo generacional". Ya en Color carne (Pre-textos, 2009) su primer libro que obtuvo el Premio de Poesía Radio Nacional de España, supo de la existencia de un sueño tan vivido como imposible de materializar, el de una democracia capaz de otorgar felicidad social.

Aún así, estos poemas eran "más traviesos y esperanzados", sin embargo El falso techo es "duro y recio, grave", detalla la autora. Ambas obras hablan pues de "esa generación a la que se le prometió y se le dio todo" y que acabó convirtiéndose en una "inútil" porque "perdió la fe en la utopía emancipadora que recibió de sus padres". Pero como apunta Erika, la generación posterior ni siquiera ha podido creer en la enorme cantidad de opciones que luego no han sido posibles. Convertida ahora en un "monstruo" por la misma sociedad que años antes la mimó y la transformó en "un producto ejemplar" de su tiempo ("protección oficial"), sus versos continúan atravesados por un presente histórico confuso. El falso techo alude, en realidad, a la quiebra de "aquello que nos protegía", refiriéndose "al estado social y a los vínculos humanos que tejió", desposeídos hoy de la protección que gozaron.

Asimismo, advierte de cómo "ciertos silencios ejercidos a nivel público terminan teniendo una resonancia privada". Estas ideas van dialogando en su poemario, simbolizadas en el espacio de la casa que no es otra sino el propio país ("Mi casa tiende a cero"), con un techo en falso y que recién hundido representa al estado social derrumbado. También hay espacio para reivindicar "la incertidumbre" como lugar necesario desde el que empezar a construir o recuperar las esperanzas.

En El falso techo el lector encontrará la voz de una hija inconformista de la Transición, que "nacida para correr" como proclamaría Bruce Springsteen en Born to run, canción que pareció predecir el espíritu huérfano de la Generación Y, se detiene para decirnos que "la conciencia es una prenda usada" con un "yo reversible" que traga su suciedad ("Reversible"). Versos potentes, audaces, buscando el lado real de la vida.

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