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Voluntad de un contemplativo

De Cisneros la historia nos ha transmitido dos imágenes igualmente poderosas. La del fraile humanista que emprende la edición de la Biblia políglota en el seno de la recién fundada Universidad de Alcalá. Y la del hombre de Estado que asume las mayores responsabilidades de gobierno en los asuntos más delicados. El mismo erudito que colabora con los judeo-conversos en la edición del texto alcalaíno, no duda en emprender los métodos más expeditivos para convertir a los alfaquíes de Granada, transformar sus mezquitas y quemar sus alcoranes. ¿Cómo conciliar -se pregunta Joseph Pérez- el Cisneros de Granada con el de Alcalá?

La respuesta a esta aparente contradicción es el libro que el hispanista francés, Premio Príncipe de Asturias en Ciencias Sociales, ha dedicado al polifacético personaje, el cardenal de España, en homenaje a la obra homónima del dramaturgo francés Henry de Montherlant. Y es que la historiografía francesa ha querido encontrar en el regente de Castilla un precedente avant la lettre de los grandes dignatarios eclesiásticos de la Francia clásica, Richelieu y Mazarino. Incurso en esta tradición el libro de Pérez busca el perfil del estadista que pone por delante de los intereses particulares el bien común. Lo prueba su lealtad a la Monarquía y al proyecto castellano en la crisis sucesoria de 1504. Una determinación que trata de borrar el recuerdo de las divisiones anteriores, e invoca el pacto tácito entre el rey y su reino.

Sin embargo, el cardenal lleva dentro al fraile. Cisneros desembarca en Orán en 1509 calzado con sus sandalias. El franciscano había ganado la confianza de la reina Isabel por su escrupulosa observancia. Y no a cualquier regla, sino a la muy estricta de los franciscanos recoletos. En esta orden había prendido la oración mental y el amor místico que junto al ideal luliano de la fe única conformaban un proyecto de utopía universal que arraigó profundamente en las convicciones del religioso Francisco Jiménez de Cisneros. Si a esto unimos su vocación misional y su aperturismo a las corrientes espirituales de su tiempo, ya tenemos aquí el ideario de un reformador. Sin incoherencias. El mismo espíritu de renovación que alienta su ideal humanista de formar una élite eclesiástica conocedora de las letras divinas, reaviva el ideal de cruzada contra el infiel que abrirá la senda de la reunificación de la cristiandad. Esta fue la firme decisión de un contemplativo.

Joseph Pérez. Taurus, 2014. 368 págs. 20 euros.

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