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Tantos años, el mismo mar

  • Serrat defendió ayer su condición de clásico de la música española

Joan Manuel Serrat, ayer, en su concierto en el Palacio de Congresos. Joan Manuel Serrat, ayer, en su concierto en el Palacio de Congresos.

Joan Manuel Serrat, ayer, en su concierto en el Palacio de Congresos. / Alex Cámara

Serrat llegó anoche a Granada con una gira en la que se ha hecho con una serie de conciertos en la que se repasan los diez temas de su Mediterráneo junto con una selección de su enorme repertorio e incluyendo algunas novedades como sorpresa.

Ulises, el héroe, se encuentra con todo tipo de aventuras en su viaje y tras haber sobrevivido retorna a su hogar, quizá más sabio que cuando marchó. Así Serrat, ciudadano del mundo, catalán, español y europeo, vuelve al Mediterráneo del que nunca se fue.

Ahora que vuelven a circular las mordazas, el Mediterráneo de Serrat, vuelve a ser la mejor expresión para un anhelo de libertad que tiene la misma fuerza que en aquel 1971. Por mucho que Serrat tenga una edad y por más que sus últimos problemas de salud le hayan dejado la voz aún más tocada, el impacto es el mismo. Del mismo modo, el público que llenaba ayer el Palacio de Congresos puso la voz y el alma para cantar a coro con el maestro Lucía, Aquellas pequeñas cosas y La mujer que yo quiero, por no hablar del Mediterráneo que abrió el concierto y recordó su verso inolvidable "me gusta el juego y el vino, tengo alma de marinero".

Presuntamente, Mediterráneo da capo, el proyecto con el que Serrat regresó a Granada, vestía de manera renovada aquellas canciones; en la práctica, se trata de llevarlas a su esencia para que el personal las haga aún más suyas. También se le pudo escuchar cantar Pueblo blanco. Y, más allá del repertorio prometido, Cantares, Plany al mar, Algo personal, Para la libertad, Penélope y Hoy puede ser un gran día, con la que concluyó el concierto.

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