Ciencia hoy

El arte natural de la piel de Doñana

  • Héctor Garrido y Juan Manuel García reúnen en una exposición en el Parque de las Ciencias y un libro las imágenes más impresionantes de la geometría fractal

El paisaje de Doñana ofrece auténticas proezas naturales que podrían pasar perfectamente por obras de arte. Es un juego en la marisma entre la tierra, el agua de la marea, el viento y el aire que redibujan cada año su imagen con curvas y bifurcaciones que desde el cielo parecen figuras de un artista. Armonía fractal de Doñana y las Marismas es una exposición producida por la Estación Biológica de Doñana y el CSIC, adaptada en Granada por el Parque de las Ciencias.

Dirigida por Héctor Garrido (fotógrafo especializado en naturaleza, paisaje y etnografía) y con la dirección científica de Juan Manuel García (investigador del CSIC en Granada), la muestra está compuesta por fotografías que Garrido ha realizado de Doñana en los últimos años. Las imágenes proponen un interesante debate entre las formas de pintar que tiene el hombre una ciudad, por ejemplo, y las propias de la naturaleza.

"La geometría fractal es la geometría natural, que estamos ahora intentando entender para comprender mejor los sistemas naturales". Como explica García, la geometría euclidiana es en la que se basa toda la ciencia y la arquitectura clásicas. Una geometría "que inventó el hombre cuando necesitó medir la agricultura extensiva en los sitios que eran tan ricos como el Valle del Nilo".

La diferencia con la geometría fractal, que se puede observar muy claramente en las fotos que Garrido ha realizado de Doñana, es que mientras la geometría euclidiana está basada "en la línea recta, en los poliedros, en los círculos y los ángulos -que son formas fáciles de medir-, la fractal es la geometría de la curva, de la birfurcación y las ramificaciones".

Garrido y García han disfrutado "mucho" con el trabajo de campo que han realizado en avioneta. El primero, se dedica a contar los pájaros de la Estación Biológica onubense, y en su profesión como fotógrafo ha tenido la oportunidad de descubrir semejantes maravillas naturales que pueden pasar inadvertidas para el resto. Cuando García vio las fotografías le encantaron porque no eran las típicas imágenes aéreas de paisajes urbanos de pueblos y ciudades o el ordenado campo de cultivos sino que en ellas destacaban las formas sobre todo lo demás.

En la naturaleza que no ha tocado el hombre, exceptuando el iris de los ojos, la línea del horizonte vista en la costa o en la sabana, o la figura de la luna y el sol al atardecer, "no hay ni una línea recta ni curva continua en la tierra".

La geometría de la naturaleza es la propia de los ríos, los afluentes, los arroyos... Son como ramas de un árbol. García explica que no hay diferencia entre la geometría de la vida y la de la naturaleza: "Los arroyos por donde corre el agua hoy en día en la tierra o han corrido en Marte son iguales que los del sistema circulatorio o el sistema pulmonar".

Dice el experto que la primera recta que aparece sobre la tierra la dibuja el hombre cuando toma una horquilla para arar y sembrar una semilla.

Los 'dibujos' de la naturaleza, sin embargo, son el "resultado de procesos muy simples y elementales pero que se repiten continuamente". En ese sentido, son procesos muy lentos hasta que "en algún momento entran en una catástrofe". En Doñana, ocurre que el paisaje se renueva cada año. "Cuando llega el verano las aguas se van y cuando llegan el otoño y el invierno se dibujan de nuevo figuras mareales pero siguiendo siempre un patrón". Hasta hace unos años, los científicos las consideraban figuras complejas, pero hoy se sabe que son figuras fractales y que se pueden medir.

En la segunda mitad del siglo pasao, Benôit Mandelbrot convenció al mundo científico de que la geometría euclidiana que usamos desde los tiempos clásicos no servía para describir la complejidad de las formas naturales con la precisión necesaria hoy en día y propuso una nueva geometría: la geometría fractal. Las montañas no son pirámides, los árboles no son conos ni las líneas de costa son rectas.

Como explican los autores de la exposición, las estructuras fractales son "autosimilares", lo que quiere decir que las partes se parecen al todo. "Las costas no son líneas rectas sino curvas formadas por cabos y golfos, formados por entrantes y salientes en los que a su vez hay ensenadas y riscos. Un río es un cauce de agua al que llegan afluentes, y un afluente es un cauce de agua al que llegan arroyos, y un arroyo es un cauce de agua al que llegan riachuelos, y un riachuelo es un cauce de agua al que llegan barrancos y un barranco es un cauce ocasional de agua...".

Héctor Garrido, que viaja cada mes sobre Doñana para realizar los censos aéreos de aves acuáticas para el Equipo de Seguimiento de Procesos naturales de la Estación Biológica, ofrece la oportunidad de redescubrir Doñana, más allá del espléndido lugar que acoge seres vivos. "Muestra que tan importante como la vida allí lo es lo que no está animado pero que cada año se redibuja".

Descontextualizadas y sobre la pared de cualquier galería de arte de Granada, las imágenes podrían pasar por obras de arte de pintores abstractos. Darwin decía que la naturaleza es el mejor museo. "Se refería al museo de la vida y las formas inorgánicas pero yo creo", dice García, que "en la naturaleza hay una ligazón tremenda entre lo que es ciencia y lo que es arte. Hay mucha gente que visita la exposición o lee el libro y ve acuarelas o cualquier otro tipo de pintura". Demuestra, sin duda, que la naturaleza es también un gran pintor. Aparecen árboles tumbados, engranajes parecidos a los de un cerebro, laberintos de plastilina, todo un cosmos coloreado y un Árbol de la Vida genial, de colores inimitables en ninguna paleta.

Naturaleza, arte y literatura se abrazan en la exposición y el libro Armonía fractal de Doñana y Las Marismas, donde se mezclan las imágenes aéreas de Garrido y las palabras de Luis Landero, Francisco Correal, Miguel Delibes, José Saramago, Alejandro Víctor garcía o Jorge Drexler, entre otros muchos autores.

Ambos investigadores volvieron a unirse el pasado abril para acometer otro proyecto de enorme calado. Un estudio sobre la tierra primitiva que les llevó hasta el desierto australiano para fotografiar y estudiar las rocas más antiguas que existen sobre la tierra. Rocas que guardan una historia de más de 3.000 años.

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