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El arte de la repetición

Compañía: Poliposeídas. Intérpretes: Laura Gallego, César Rosado y Antonio Romero. Iluminación: David Calero. Guión, música y vídeo: Antonio Romero. Lugar: El Apeadero. Fecha: 19 de diciembre de 2009.

La repetición, paradójicamente lejos de ser un acto mortecino es, muy al contrario, una acción constitutiva del propio ser. El "yo soy" se sustenta en la repetición igual que los golpes de acento en el ritmo poético. El deseo insatisfecho de seguridad, decía Arístides Vargas, se capea, se ensaya en el teatro a ritmo de repetición, cuando la escena -y la vida- sin embargo, están expuestos al caos, al azar. No hay dos funciones iguales, pero, por el amor de Dios, que se parezcan lo más posible unas a otras. Como la buena vida, cuando llega, que uno quisiera más días iguales.

Poliposeando, espectáculo premiado en el Simulacro 08, Concurso de Nuevas Tendencias, es un aparato escénico híbrido que rompe con la espectacularidad pretenciosa y muerma a la que andamos acostumbrados. Lo hace desde la sencillez de la palabra, el fraseo poético de verso corto a ritmo de charlatán, enunciada por dos intérpretes frente a un micro. La palabra suena sobre un espacio sonoro complejo -aúna música, efectos, voces pregrabadas, fragmentos sonoros de filmaciones o televisión- y se da a leer en el plano fondo del escenario junto a un marco audiovisual. El guión charlatán, cargado de humor e ironía, viene a insistir en las cuestiones políticas que determinan el modo en el que nos repetimos cada día: parodian el bipartidismo soez y su falsa dicotomía, la democracia como un menú a elegir entre carne y pescado, el neofascismo que arenga contra la inmigración, el beneficio económico, el subdesarrollismo, la falsa caridad, la vivienda a la que no has de alcanzar jamás, el folclore diario, la piña familiar, el mundo televisado...

A los intérpretes los acompaña en un lateral, el pequeño demiurgo al ordenador, un músico-técnico que orquesta sonido e imagen a la palabra y al gesto de ellos, con tal precisión que el espectador se da cuenta -como en el poema- de la conmoción y el poder de la palabra sin percatarse apenas de todo el minucioso y complejo trabajo técnico y artesano que hay detrás.

En boca de los actores la palabra, que suena encarnada en ella, pero interpretada -eso sí, con corrección absoluta- en él, a veces, sabe a verdad.

Poliposeando. Nos repetimos es el segundo espectáculo para sala de esta compañía cordobesa, Poliposeídas, a la que sin lugar a dudas queremos seguir viendo convocándonos a la repetición.

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