Miguel Puga 'magomigue'. ilusionista

"En el arte no valen los enchufes, vale el talento; eso lo tienes o no"

  • El artista granadino, campeón mundial de cartomagia, despide el ciclo de magia en la Corrala de Santiago el fin de semana

  • Su última gira le ha llevado a más de 30 ciudades en China

Miguel Puga MagoMigue (Granada, 1968), "la oveja negra de la familia", como él mismo se define, no pertenece a una estirpe de famosos ilusionistas, ni tampoco se ha criado en un entorno muy mágico. Sin embargo, eso no ha impedido que haya convertido en uno de los mejores magos de cerca de este país. Discípulo de Tamariz y Ascanio, el artista se hizo con el título mundial de cartomagia en 2003. Ahora, llena de salas de teatro y hace giras mundiales. La última le ha llevado a 31 ciudades de China. El artista granadino despide el ciclo de magia en la Corrala de Santiago de viernes a domingo. Aviso a navegantes, sólo quedan entradas para el sábado.

-Vuelve a Granada tras pasar el verano de gira por China. ¿La magia es capaz de superar la barrera del idioma?

Los programadores de teatro, poco a poco, van admitiendo que el ilusionismo es un arte escénico más"El formato de 'talent show' no me gusta; preferiría ver un programa de magia donde no compitieran"

-Claro que sí. Lo hacemos para que se entienda y tenemos en cuenta las limitaciones idiomáticas. Yo no hablo chino, pero contábamos con un intérprete en directo. De todas formas, los juegos que presentaba eran bastante directos. A la gente le gusta disfrutar. Si el espectador ve que una moneda de plata se convierte en una flor, alucina. Eso lo entienden aquí o en Pekín (risas). La emoción no entiende de idiomas.

-¿Hay algo que le de vergüenza hacer a un ilusionista?

-Hacer algo mal (risas). Si no ensayara no sería capaz de salir al escenario.

-Sólo cuatro españoles, entre ellos usted, han logrado el título a mejor mago del mundo en la especialidad de cartomagia. ¿Cuánto esfuerzo y horas le ha supuesto alcanzar esta meta?

-No tiene nada que ver con la relación del esfuerzo que dediques. Es la idea que hay detrás. Este año ha habido un campeonato del mundo y ocho magos de aquí han ganado premios. España ha sido el país más premiado esta edición. El esfuerzo no es lo más importante, pero es verdad que no hay nada en la vida que merezca la pena sin esfuerzo.

-¿Qué cualidades se ha de tener para ser un buen mago?

-Paciencia, dedicación, confianza en uno mismo, pasión por su profesión, mucho amor y disciplina. Tienes que trabajar mucho y solo. Es una disciplina muy solitaria. Y si no te gusta, no vale para nada.

-¿La concepción que se tiene de la magia hoy día ha cambiado? ¿Ya no es sólo cosa de niños y de Harry Potter?

-No, estamos en ello. No sólo ocurre con la magia, sino con el arte en general. Si una niña le dice a su familia que quiere ser artista, los asusta. Sobre todo si sus padres no tienen mucho contacto con el arte. Un padre abogado puede meter a su hijo en un bufete. Sin embargo, en el arte no valen los enchufes. Vale tu talento. Lo tienes o no. Se da el caso de gente con suerte y sin talento que destaca puntualmente.

-¿Contribuye a la concepción que se tiene del ilusionismo y del ilusionista que se hagan talent shows de magia?

-¿Lo dice porque hay un programa ahora en la tele?

-Sí, Pura magia.

-Me parece estupendo que haya espectáculo en la televisión. A mí el formato de talent show no me gusta. No se debe competir en el arte. De hecho, me han llamado para participar en varios y los he rechazado amablemente. Respondiendo a su pregunta, si creo que ayude a que la percepción social de la magia se vaya normalizando. Me gustaría ver un programa de magia donde no se tuviera que competir.

-Se me viene a la cabeza el programa Magia Potagia donde estaba Juan Tamariz y Pepe Carroll. Era otro formato, claro.

-Bueno, ahora están de moda los talent shows. Son formatos comerciales, que funcionan y que ayudan a que la gente entienda mejor la magia.

-¿Piensa que la magia de cerca es la mili de cualquier ilusionista?

-No estoy de acuerdo. Que uno sepa hacer magia de cerca no quiere decir que sepa estar en el escenario. Cada disciplina tiene su manera de interpretación.

-Claro, no es lo mismo la cartomagia que le escapismo.

-No tienen nada que ver. Ni una cosa es mejor que la otra. Todos empezamos con la magia de cerca porque es lo más asequible. No te tienes que comprar grandes aparatos, ni necesitas una infraestructura teatral. La puedes hacer en cualquier lugar, pero es muy exigente.

-¿No tuvo ningún referente en el seno familiar, no?

-No, soy la oveja negra de la familia (risas). Mis padres entendían que me dedicara al espectáculo, pero me ayudaron dentro de sus posibilidades. Este verano cumplí 50 años y llevo más de 30 dedicándome a esto. Lo volvería a hacer por las satisfacciones que me ha dado. Lo que me ha regalado la vida de mago, que es un estilo de vida, no tiene precio. Ser artista, concretamente ilusionista, empapa todo los que haces: tus relaciones, tus amistades, los planes de trabajo, donde vives. Este no es un trabajo normal. Tú influyes en tu entorno. Granada ahora es más mágica gracias a mí y a otras personas. Me refiero al Festival de Magia Hocus Pocus. Ya hay una generación de chavales con 18 años que llevan toda su vida viendo magia. Yo eso no lo pude vivir.

-¿Cuesta mucho abrir este tipo de puertas?

-Mucho. Recibí un no por respuesta en el teatro durante cuatro años.

-Es el director de la Escuela Andaluza de Artes Mágicas desde 2010. ¿Un buen mago debe acreditar títulos, cursos, para demostrarlo?

-Es una escuela para abrir ventanas en las cabezas de los chavales jóvenes y no tan jóvenes. Hay cursos para todas las edades. Trato de estimular el deseo de querer aprender ilusionismo y reconducir la información que tenemos. No es una escuela de primer, segundo, tercer o cuarto curso. No creo en los títulos.

-¿La magia española vive un gran momento?

-Los españoles hemos destacado en magia de cerca desde hace décadas. Ahora los magos de escena españoles también están ganando muchos premios. Es mérito de nuestros maestros: Miguel Aparicio, que es granadino; Juan Tamariz; Arturo de Ascanio. Los españoles, los hispanos diría yo, somos muy imaginativos. Si hay un estilo que se diferencia del anglosajón y del asiático. No es ni mejor, ni peor, pero si distinto. Se nos aplaude y generamos entusiasmo y atención en otro países. Ahora se organizan una cantidad de festivales de magia que antes no existían. Los programadores, poco a poco, van admitiendo que el ilusionismo es un arte escénico más y que se pueden representar en esos templos llamados teatros donde la mentira se convierte en realidad. Qué mejor mentira que la de creer que podemos dominar el tiempo, tener superpoderes, volar. Hacemos posible lo imposible y eso es una ficción teatral, y como tal tiene cabida en cualquier espacio escénico.

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