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La columna como espacio de la libertad de expresión y diversión

  • La Academia de Buenas Letras despide su ciclo sobre Periodismo y Literatura

El ciclo sobre Periodismo y literatura en Granada celebró ayer su sesión de clausura con una mesa redonda dedicada a La columna literaria en la Granada del siglo XXI que contó con la presencia de los principales exponentes del género en la ciudad. El acto, que tuvo lugar en la sede de la Fundación de la Prensa, estuvo coordinado y moderado por el periodista y académico Esteban de las Heras, y entre los intervinientes, por orden alfabético, se encontraron Pablo Alcázar, Andrés Cárdenas, Alejandro Víctor García, Juan Mata, Ángeles Mora, Milena Rodríguez, José Carlos Rosales y Juan José Ruiz Molinero.

De las Heras agradeció la intervención de estos "primeros espadas del periodismo" y habló de esa necesaria labor del artículo de opinión "cuando la información se presenta en forma de espectáculo" y deja poco sitio a quienes se han tomado en serio durante toda la vida la labor de informar. "Y menos aún a quienes a veces nos da por reflexionar y opinar sobre lo reflexionado" apuntó el coordinador de la iniciativa.

A través de las encuestas de internet y del Estudio General de Medios que analiza toda la prensa española, el periodistas señaló que antes como ahora "salen siempre los mismos o parecidos resultados": "De todas estas encuestas se deduce que lo que interesa a la gente es la información de sucesos (cuanto más truculentos más lectores) y las noticias sobre el sexo. En la cola de las preferencias de los lectores están, para nuestra desgracia, la política y la opinión. Hasta el punto de que muchos de los que se confiesan lectores diarios de periódicos no saben decir más de dos o tres nombres de los columnistas".

Con ese panorama y la incertidumbre del cambio de soporte se abordó la cuestión del columnismo en la prensa y la importancia del estilo para atraer y retener al lector. El columnista busca sobre todo la estética para exponer su opinión sobre la realidad, pero sobre todo también expresa su estado de ánimo. El estilo y la estructura de la columna son totalmente libres. Sólo la limita el espacio en el periódico. Es el género que aúna periodismo y literatura, señaló de las Heras.

Ese es el motivo por el que se ha elegido para cerrar este ciclo, organizado por la Academia de Buenas Letras en colaboración con la Fundación de la Prensa desde finales de octubre para analizar la relación histórica entre ambas disciplinas, tanto desde una mirada retrospectiva a los siglos XIX y XX, como hasta su proyección en el presente.

Para López Hidalgo, profesor de la Facultad de Comunicación de Sevilla y especialista en géneros periodísticos, la columna es sin duda el más personal y literario de todos, en el que tanto el estilo como la estructura resultan completamente libres, cuya única limitación viene dada por el espacio disponible en el periódico y pudiendo incluso "bañarse en el agua fresca de la ficción", un privilegio que no le está permitido a ninguno de los otros géneros.

Dice López Hidalgo que las columnas pueden ser interpretativas y orientadoras, analíticas y enjuiciativas, valorativas, y se puede escribir como un cuento corto, o como información de suplementos, como editorial o como ensayo. El estilo puede ser narrativo o descriptivo, explicativo o argumentativo, y puede utilizar giros y expresiones de tipo coloquial o incluso desgarrados.

El coordinador de la mesa recordó que "son más valoradas por el público aquellas que no sean aburridas, las que divierten, las que sorprenden, las que critican con ingenio y agudeza". "Y sobre todo, como contaba Francisco Umbral, poniéndolo en boca de González Ruano, la columna debe ser como una morcilla, que ha estar bien atada por el principio y el final, y por media meta usted lo que quiera. Luego, Umbral también nos dijo que "el artículo (o la columna) es el soneto del periodismo".

Para González-Ruano, la columna "es lo más universal, lo que mejor se lee, y lo que comprende la gente". "Podemos observar la distancia sideral que nos separa de los lectores del siglo pasado, que tenían tiempo para reflexionar, de los lectores actuales de tabletas, ipads, pantallas y demás chismes que la tecnología ha puesto en nuestras manos", destacó De las Heras sobre la situación actual del columnismo sitiado por las prisas.

"En este ciclo de periodismo y literatura hemos analizado, como era nuestra obligación la literatura en la prensa, pero pienso que se debe hacer una pequeña reflexión sobre la prensa en sí, ya que es el soporte sin el cual no podríamos desarrollar esta actividad literaria. Y La verdad es que los periódicos pasan por un periodo de larga enfermedad", quien habló de la ola de nuevas cabeceras de final de siglo y principios del XXI, "que vino acompañada de piruletas, sartenes, figuritas de barro, estampas, velas, discos, películas...". "Pero cuando llegó la crisis, lo primero que quitaron las familias fue el chocolate al loro y el periódico al abuelo", agregó De las Heras, quien recordó que "la ciudadanía es también culpable de este estado de cosas aunque siempre le gusta echar balones fuera y no nutre con su mínima aportación de compra de periódicos la necesaria tesorería de las empresas para mantener su independencia".

"Si no contribuyen para que los periodistas puedan acceder como mínimo a un bocadillo de chopped, no tiene ningún argumento moral para exigir a los plumillas que se inmolen y se agoten en larguísimas jornadas de trabajo" e hizo referencia a la chapa que llevaba en su solapa: "Sin periodistas no hay periodismo. Sin periodismo no hay democracia". Una idea que debe contemplar una premisa previa. Sin lectores no hay periodismo ni periodistas. Y otra previa a ésta. "Sin educación, sin enseñanza, no hay lectores", sentenció el articulista.

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