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Tres comedias interrogadas

  • Imanol Zumalde suma a su hasta ahora pequeño gran corpus bibliográfico un ensayo donde hermana 'Una mujer de París' de Chaplin, 'Playtime' de Tati y 'El botones' de Lewis

Heredero de la mejor escuela de análisis textual fílmico asentada entre nosotros por su maestro Santos Zunzunegui, Imanol Zumalde viene pergeñando ya un pequeño gran corpus bibliográfico (Los placeres de la vista, La materialidad de la forma fílmica, La experiencia fílmica) que se nos antoja esencial y modélico en el seno de los estudios académicos por el infrecuente rigor conceptual y metodológico de su aproximación al hecho cinematográfico, por su acercamiento a las películas entendidas como textos abiertos, fértiles y vivos que inscriben su propio contexto, condiciones de gestación y propósitos para revelarse en sí mismas como "formas que piensan".

Este breve aunque enjundioso Formas de mirar(se) prolonga la firmeza y variedad de recursos de su pulso analítico, también su particular ajuste de cuentas con el diletantismo crítico habitual, con el propósito de hermanar o hacer dialogar entre sí a tres títulos, Una mujer de París (1923, Charles Chaplin), Playtime (1967, Jacques Tati) y El botones (1960, Jerry Lewis), que suponen una gozosa anomalía en las carreras de sus respectivos creadores, todos ellos realizados en insólita libertad creativa en un contexto industrial, los dos primeros saldados con rotundos fracasos comerciales, los tres reveladores, en fin, de una suerte de autorretrato o autoproyección del autor a partir de una radicalidad formal a contracorriente.

Así, Zumalde observa cómo en la primera, filme-eclipse, y en pleno apogeo de su marca vinculada al slapstick y a Charlot, Chaplin estaba impugnando muchas de las normas (no escritas) del cine de su tiempo para localizar un nuevo centro de gravedad en su ausencia del filme para materializarla en la propia puesta en escena, en este caso como autor-demiurgo, y con la elipsis como procedimiento nodal. Por su parte, Tati configura en Playtime, filme-espejismo, una dispersión del efecto Hulot para trabajar igualmente sobre soluciones visuales y sonoras que desafían la narratividad en pro de una estructura musical que modela sus brillantes efectos cómicos. Entre ambos, Lewis emprende en su primer filme como director un viaje a "la periferia de la diégesis" que recupera en los albores del cine moderno prácticas y soluciones propias del dispositivo mudo a las que se añade la disociación entre lo visual y lo sonoro como novedoso elemento expresivo para una reelaboración del gag y el humor absurdo.

Imanol Zumalde. Biblioteca Nueva / Siglo XXI. 150 págs. 14 euros

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