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"Al final de la vida sólo recordaremos los momentos en los que amamos"

  • La periodista granadina publica 'Isabel de Solís', una novela sobre su historia de amor con el sultán de la Alhambra Mulay Hacén, padre de Boabdil, que lo dejó todo por ella, una mujer cristiana y celosa

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A Brígida Gallego-Coin la avalan una licenciatura en Ciencias de la Información por la Universidad de Sevilla, unos estudios de música y arte dramático en los conservatorios de Sevilla y de Granada, su ciudad natal, y una amplia experiencia como periodista. Ahora, además, se ha atrevido con una novela sobre los amores contrariados entre Isabel de Solís y Mulay Hacen, con la Alhambra como privilegiado escenario. Su título: Isabel de Solís 'Soraya'. Un cuento de amor en la Alhambra (Ultramarina).

-Perdone la impertinencia, pero ¿no está sobreexplotada esa postal de la Granada "mágica y misteriosa"?

-Apenas sabemos nada ni de la Alhambra ni de nuestra historia. Personalmente, creo que debería hablarse más de Granada y no sólo a través de los libros, sino del cine, la música, la poesía… De esta manera puede que se creara conciencia para preservar ese misterio y esa magia de Granada, que la hacen única, y contra la que constantemente se atenta.

-Y dígame, ¿qué le atrajo de esta historia de amor?

-Mulay y Soraya son dos personas de circunstancias y edades completamente diferentes que se enamoran en un ambiente hostil y en un momento histórico terriblemente complicado. Y caminan juntos para que nada ni nadie rompa el amor que sienten, tan fuerte. Es muy bonito porque son tan diferentes como puedan serlo el agua y el fuego.

-Y con la que está cayendo (que si crisis, desempleo, recortes salariales y presupuestarios), ¿es el momento de ponerse a hablar de amor? ¿La gente no está más preocupada por su bolsillo que por el corazón?

-Los sentimientos son lo más importante y el amor es lo único que nos salva. Al final de la vida estoy convencida de que sólo recordaremos los momentos en los que dimos y recibimos amor. El amor verdadero es capaz de proporcionar una felicidad que no da ni el dinero ni el poder. Hay que aspirar a eso. Incluso los problemas económicos, tan duros, se sobrellevan mejor con amor.

-Y sin embargo, en su novela, la niña soñadora del principio tendrá que ceder el relevo a la mujer escarmentada. La madurez es desencanto…

-Por supuesto. Y es duro tener que enfrentarse al desencanto. Creo que nos deberían educar en ese sentido, en vez de hacernos creer que todo es un cuento de hadas.

-Su novela reivindica los cuentos de hadas.

-No exactamente. Isabel de Solís piensa que amar al sultán y vivir en la Alhambra es maravilloso, pero la realidad no será ni muchísimo menos como ella espera. Pasa largos periodos de soledad, desesperación, angustia. No será la existencia plácida con la que ella soñaba… Cuando escuchamos que tal pareja se ha divorciado porque no tenían tiempo para su relación a causa del trabajo, ¡eso es lo que le pasa a Isabel! Sus problemas pueden ser los de cualquier relación actual.

-¿Se siente de alguna manera identificada con la heroína? ¿Cómo?

-Isabel de Solís es una pacifista nata, una persona plenamente convencida de que el entendimiento entre culturas diferentes es posible. Es capaz de valorar y disfrutar de todo lo nuevo, por extraño que sea a sus costumbres y educación, cree en los valores y se esfuerza en comprender situaciones que escapan a su entendimiento. Quizás todo lo que le ocurre se deba a un exceso de fantasía y falta de realismo.

-¿Y esos celos de ella por todo?

-Ella pasa diversas etapas torturada por los celos pero, sobre todo, por no saber realmente si tiene o no motivos para ellos. Intuye que existen motivos pero tampoco son motivos claros, y esto la desconcierta y atormenta. Mulay tiene esposa y fama de mujeriego, tiene un harén, tiene amantes… Isabel viene de una cultura castellana y católica y ama con la intensidad de la juventud. Es Mulay Hacén quien se esfuerza por librarla del fantasma de los celos al comprender que ella lo quiere de verdad.

-En el ámbito de la novela histórica, y sin salirnos de Andalucía, ¿con quién se queda, Antonio Gala o Juan Eslava Galán?

-Ambos son magníficos, pero Antonio Gala ocupa un lugar preferente en mi corazón, ya que lo he conocido personalmente. Nunca olvidaré su bellísima manera de hablarme de Granada, una mañana de enero, mientras contemplábamos el maravilloso paisaje desde La Chumbera. Otros autores que me gustan especialmente son Ovidio, Shakespeare, Lorca, Marguerite Yourcenar y sus Memorias de Adriano. También los poetas andalusíes como Ibm Zamrak y me encanta la forma de explicar temas relacionados con Al-Ándalus de Emilio de Santiago.

-Y la celebración del Milenario de Granada, ¿cómo lo ve usted?

-Como una oportunidad para hacer cosas magníficas.

-Pero, ¿se celebrará o no? ¿Hay dinero para festejos o no? ¿De dónde saldrá o debiera salir?

-Se pueden hacer grandes cosas sin necesidad de cantidades excesivas de dinero, utilizando la creatividad y la imaginación. Yo misma me dispongo a adaptar Isabel de Solís al teatro, por ejemplo. Es una bonita manera de conocer nuestro pasado a través de la Historia.

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