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"El flamenco nunca va a ser como el rock. No mueve masas"

  • Sevillano y tradicionalista, el creador ofrece esta noche en la Semana de la Oralidad un homenaje a Antonio Machado con un especial retrato flamenco

Calixto Sánchez habla como quien recita versos y dice verdades absolutas. Sus versos, sin embargo, provienen de la copla y no la poesía. Del flamenco, del cante jondo o del cante grande, como él lo llama, porque "ahora, desde Madrid, quieren imponernos otros nombres que no tienen nada que ver con el flamenco, como flamenco fusión o flamenquito". Tradicionalista a la par que creador, el cantaor y maestro de Mairena del Alcor (Sevilla) ofrece esta noche un recital en Albolote para abrir la Semana de la Oralidad con un homenaje a Antonio Machado. Será en el Auditorio CSC Fernando de Los Ríos a las 21.00 horas.

Calixto Sánchez no aborrece, dice, esos nuevos 'conceptos' que han surgido fruto de las modas, pero sí los critica: "Yo no sé qué es eso del flamenco fusión o el flamenco rock... Lo único que yo conozco son las infusiones". Hoy lleva toda su fuerza expresiva y una serie de reglas que nunca se salta hasta Albolote para cantarle a Machado. "Está prohibido mutilar versos", por ejemplo, y es sólo una muestra más de ese apego a las normas que no deben saltarse tan fácilmente.

Transitará en el homenaje personal a Machado por poemas del recuerdo infantil del poeta, "cuando habla de la escuela y de su maestro"; cuando fue catedrático en Soria, conoció a Leonor y se casó; poemas de la España del 36; su muerte. La vida cantada de Machado con soleás, tientos, malagueñas y bulerías que recogen "el aspecto didáctico, el amoroso, y la experiencia en su vida".

Hará con el poeta lo que afirma puede hacerse con el flamenco: "No es sólo una forma musical genuina de Andalucía. El cante flamenco es la historia escrita en versos, porque en el cante existen muchísimas coplas que hemos heredado de nuestros antepasados y que te abren una puerta al pasado". El único problema, explica Sánchez, es que la mayoría de esas letras están muy "difuminadas, sólo habría que investigarlas más profundamente".

En su pasión como cantante por el flamenco influye muy directamente su labor de docente. Es desde 1985 codirector del seminario de Estudios Flamencos e imparte cursos sobre el cante en la Escuela de Magisterio de Sevilla. Ha dirigido talleres en la Escuela Aneja de prácticas y es coautor de Aproximación a una didáctica del flamenco. Ha participado en las II Jornadas sobre la investigación en el Flamenco y es presidente de la Tertulia Flamenca de Enseñantes. Todo un currículum que dice mucho de lo que le preocupa la historia, la huella de un flamenco que, sin embargo, hoy por hoy "está sufriendo muchísimo porque Andalucía ha perdido la iniciativa".

Culpa a Madrid, a los que lo nombran "despectivamente". Se refiere a la "confusión" que lleva a la gente a llamar flamenco "a toda canción en la que el artista haga alguna filigrana o rizo". Sánchez lo tiene claro y lo expresa con la misma claridad: "El flamenco no es la voz, es la música. La voz sólo es el vehículo pero lo que importa es el sonido, la cuadratura, la música que hemos heredado".

En Granada, en 1972, el cantaor recibió de la mano de Andrés Segovia el primer premio en el concurso flamenco que celebraba el cincuentenario del Festival de Granada. "Fue mi espaldarazo", su paso de amateur a profesional. Y a esta ciudad dedicó un trabajo que tituló De los Alcores a Granada. Aquí también tiene a parte de su familia.

Y en Granada precisamente la Universidad presentó hace unos días el nuevo Grupo de Estudios Flamencos para impulsar y difundir este arte. A Calixto Sánchez iniciativas como ésta le parecen "extraordinarias" pero siempre que se hagan con conocimiento. "Me parece extraordinario que las instituciones se preocupen por el flamenco, pero siempre y cuando tengan en cuenta que no va a ser nunca como el rock porque el flamenco no mueve masas. Una cosa es que el pueblo participe del flamenco y otra cosa es llenar un estadio de fútbol con 60.000 personas. Es para una minoría".

No deja lugar a dudas, tampoco, cuando se le pregunta por su faceta como maestro del flamenco: "Se puede perfeccionar pero no aprender a cantar con clases. Lo único que se puede es aprender su historia, distinguir cada compás y entender que cada uno trasmite algo diferente, cosa que la gente no tiene en cuenta. No es lo mismo una seguiriya, que es pura tragedia, que una solé, que es amor".

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