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No hace falta encontrar a Lorca: Está ahí, con todos

  • El poeta Luis García Montero y la actriz Blanca Portillo recuerdan en Alfacar al autor en el 74º aniversario de su asesinato en algún paraje desconocido de los montes de la provincia

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"El 25 de junio / abrió sus ojos Amargo / y el 25 de agosto / se tendió para cerrarlos". No fue un 25, sino el 5 de junio, cuando abrió sus ojos Federico García Lorca. Y no fue un 25, sino un ¿17? ¿18? cuando lo obligaron a cerrarlos. La extraña capacidad de premonición del poeta granadino para predecir el mes de su muerte podía dejar helado a cualquier lector del Romancero gitano. Anoche, esos versos de Lorca debieron retumbar, estremecidos, en la memoria de alguien. Mientras, centenares de personas lo recordaban en un Teatro de Alfacar abarrotado, 74 años después de haber sido asesinado en algún paraje de la zona.

La amenaza de lluvia obligó ayer a trasladar el acto del Parque Federico García Lorca, en donde estaba previsto inicialmente, al teatro de Alfacar. Sin embargo, la ofrenda floral en el monolito del parque que recuerda a Federico García Lorca y a todas las víctimas de la Guerra Civil sí se realizó.

No importa que los restos de Lorca no hayan sido encontrados durante la excavaciones que técnicos de la Universidad de Granada realizaron hace unos meses en el lugar donde una de las versiones más creídas habían apuntado durante años. El organizador del acto, Alfonso Alcalá, director de la casa natal del poeta en Fuente Vaqueros, ya había señalado que lo que importa es el simbolismo del acto en recuerdo de Lorca y no el lugar donde se encuentren sus restos en una tumba anónima, cuya ubicación nunca fue rebelada por sus asesinos. No obstante, si es ese enorme paraje entre los pueblos de Víznar y Alfacar en donde García Lorca fue acribillado por una descarga de fusilería ciega.

El poeta granadino Luis García Montero y la actriz Blanca Portillo fueron ayer los elegidos para llevar todo el peso del acto y recitar los versos de Poeta en Nueva York, libro que fue escrito hace ahora ochenta años y con el que pretendían rendir tributo a Lorca. También sonaron en las voces de García Montero y Portillo las rimas de Miguel Hernández, de quien este año se celebra el centenario de su nacimiento.

"Siempre es una emoción estar aquí. Tengo muchos recuerdos de estos parajes... Desde que soy muchacho he venido aquí porque aquí descansan mis antepasados. He acompañado a Alberto, a Gil de Biedma... para realizar un homenaje. Por estos parajes pasa como con los buenos poetas, que cada vez que se viene es como si fuese la primera vez", destacó García Montero, quien también quiso enfatizar la importancia de Alfacar en la Historia reciente. "Este lugar es uno de los parajes de memoria histórica más fuertes que hay, comparable a la tumba de Antonio Machado en Colliure. Yo tengo la confianza de que las autoridades actuales que dirigen estos lugares lo protejan, pero también debemos pensar que hay otros políticos relacionados con la corrupción que pueden hacerlos peligrar. La Junta de Andalucía debería declararlos Bien de Interés Cultural (BIC) para prever lo que puede pasar si llegan políticos de otro signo", advirtió.

La actriz Blanca Portillo, por su parte, quiso destacar la importancia del acto en la conciencia actual. "Para mí es muy emocional. Lorca es un emblema que representa a todos y a cada uno de los muertos. Vengo a rendirle un homenaje personal y privado".

El presidente de la Diputación de Granada, Antonio Martínez Caler, quiso también recordar la importancia del momento: "Si los españoles de hoy pudiésemos volver al pasado no sería para cambiar el nombre de vencedores y vencidos, sino para impedir la Guerra Civil. La reconciliación no nace del olvido, sino del recuerdo".

Para finalizar el acto, al escenario del teatro de Alfacar se subió un grupo de jazz formado por José María Pedraza al piano, Sergio Albacete al saxo, Pancho Brañas a la batería, Javier Alcalá al contrabajo y la cantaora Ana Sola. Se trató de un concierto expresamente ideado para este homenaje en el que se fundían las raíces flamencas de García Lorca con el jazz que descubrió primero en la Residencia de Estudiantes de Madrid y luego en los garitos de Nueva York.

Fue una noche íntima y sobrecogida, donde el alma de García Lorca volvió a revolotear sobre el recinto, y sus palabras, a colarse como mariposas en los oídos de los presentes, violentamente nuevas, violentamente hermosas, definitivas.

Ésa es la razón por la que Lorca es tan mundial, tan comprendido desde Yemen hasta Australia, desde Argentina a Rusia: porque sus palabras, sus versos, tienen la contundencia de la piedra eterna, la suavidad del alma desgarrada, la ternura hacia todo lo indefenso, hacia todo lo que necesita ser amado. Tal vez por eso mismo, por la envidia chabacana, el odio a la verdad pura del arte, sus asesinos sintieron aquel impulso homicida de destruir lo que de verdad es importante. Los que un día de agosto hicieron que el poeta se tumbara para cerrarle los ojos.

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