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La 'importancia' de apellidarse Da Silva

  • El grupo granadino es el flamante ganador de la VII edición del Concurso de Bandas Emergentes

  • Este verano grabarán su primer LP, producido por el mítico Carlos Díaz

La banda granadina lleva apenas diez meses en marcha y ya ha recogido su primer galardón. La banda granadina lleva apenas diez meses en marcha y ya ha recogido su primer galardón.

La banda granadina lleva apenas diez meses en marcha y ya ha recogido su primer galardón. / carlos gil

Tal y como habitualmente se forjan estas historias, Colectivo Da Silva surge de la casualidad. Así suele suceder con las amistades y de tanto en tanto con el amor. Entre el encuentro fortuito de amigos que se van de Erasmus, y otros que se apuntan para tocar de vez en cuando en cualquier garaje para matar las horas, se fue fraguando este proyecto, que no ha cogido forma hasta hace poco menos de diez meses y que el pasado sábado se proclamó ganador del Concurso de Bandas Emergentes que organiza cada año la sala Planta Baja. El premio no es otro que grabar un disco con uno de los productores estandarte de la música local, Carlos Díaz. Para llegar ahí, en el camino ha habido de todo: un cambio de idioma (empezaron componiendo en inglés), algunas incorporaciones y un constante dejarse fluir por la música, en todas sus vertientes.

De sus siete componentes cada uno bebe de un palo. Desde el jazz, al trap, pasando por el rock, el tan cacareado dream pop o la nueva psicodelia británica. "Todo lo que hacemos ahora tiene que ver con nuestras influencias", apunta el vocalista de la banda, Carlos Caraballo, "pero sobre todo con la forma en que tenemos de adaptarlas a nosotros. Lo que surge creo que es novedoso". Casi una "amortiguación de cada género", según Guillermo Gálvez, el percusionista del grupo.

Granada está viviendo un momento muy potente musicalmente. El trap es el nuevo Rock&Roll"Entendemos la canción como un conjunto. El mensaje no es sólo la letra o la música, sino un todo"

Un diálogo artístico que se vive, como su propio nombre indica, en colectivo. "Cada canción tiene su proceso, cuando escuchas una tema hay mil cosas ahí. Nosotros entendemos la canción como un conjunto. Si por un lado está la letra o la música, el mensaje es mucho más que eso. El sonido puede llevarte a la imagen, la imagen te puede recordar a la letra y así con todo", recalca el bajista, Víctor Ruíz.

La importancia de esta visión interdisciplinar se ve en cada detalle del proyecto. Sólo con echar un vistazo a sus redes sociales, con el Instagram como principal ventana al mundo, uno entiende de lo que estamos hablando. Su estética, entre lo vintage y lo vanguardista, se proyecta en cada foto, en cada vídeo, yendo siempre al compás de la despreocupación y el buenrollismo que parece reinar en cualquier melodía o letra que ha sonado en los múltiples conciertos que dieron este último año y con el que se han ganado en tiempo récord el cariño de la escena local.

Hay en ellos cierto aire propiamente millenial, que deja ver la capacidad, tan natural y generacional al mismo tiempo, de comunicar un proyecto artístico en todos los formatos posibles. La reciente publicación del videoclip del tema ...Y era verano es una buena muestra. Colores pastel, camisetas ochenteras, gorras con la visera mirando a las nubes y la playa constantemente de fondo confirman este factor estético clave a la hora de hacerse visible y encontrar un público tan fiel para un grupo que hace menos de un año aún estaba poniéndose en marcha.

"Parece que sois hijos de un rey o algo de eso", comenta uno de los viandantes que se paran por la calle a felicitarles por su victoria en la final del sábado. Y es que parece evidente que parte del éxito de este mirlo blanco granadino, hijo del bullicio de aquella ciudad del rock sin rock y de aquel Carlos Nievas tocando la batería bajo palio en procesión por la Gran Vía, hace ya más de un lustro, tiene que ver con un sprint meteórico propio de los que nacen con la estrella de estar en el momento justo rodeado de la gente indicada.

Aunque al escucharles parece difícil pensar que los Da Silva estén ahí por suerte. La brillantez que proyectan en el escenario lleva, evidentemente, muchas horas de trabajo tras de sí. "Veo a Colectivo Da Silva más que a mi madre", bromean entre ellos. Unas horas de ensayo que se antojan imprescindibles para adaptar el sonido de todos los instrumentos y "cacharros" que llevan al escenario. Andrés, uno de los guitarristas del grupo, hace hincapié en esta forma de concebir la puesta en escena. "Hay que llevarlo muy claro, la capacidad de improvisación es mínima. Trabajamos bastante la posición, manteniendo los roles en escena más clásicos, pero intentando que de cara al público se vea que hay un colectivo de verdad".

Aquí residiría uno de sus mayores éxitos , una imagen donde apenas se aprecia un énfasis por desentonar. "Al ser muchos y estar continuamente juntos evitamos que se desarrollen los egos. Si a uno se le va la pinza se para. Se han llegado a hacer intervenciones", explican riéndose.

Esta humildad, no tan propia de grupos así de jóvenes, encaja con el entusiasmo con el que afrontan el momento que vive la ciudad a nivel musical. Según Caraballo "Granada está viviendo un momento muy potente con respecto a la música. Hay muchísima oferta, ya no sólo grupos, sino también lugares que no son tan clásicos, como las sesiones de Dj's o ámbitos nuevos como el trap, nosotros bebemos de todos ellos". Pablo Fernández, el batería del grupo, completa el discurso: "El trap es el nuevo rock and roll, si a cualquier padre le pones un videoclip de Young Beef se horrorizaría, igual que ocurría hace 50 años con cualquier grupo de rock".

Cuando les preguntas cual es su sueño después del éxito en el Emergentes la respuesta es sintomática: "Vivir de esto". Lo que parece tener más que ver con un amor a la música que con otra cosa. Como diría la actriz Angélica Liddel, "actúo porque si no me pegaría un tiro". Algo así plantea Alberto Valero, el teclista de Da Silva,"para mí es el momento de arriesgarse a ver qué pasa y apostar por el proyecto". En el huerto de la música pop nacional, la tierra fértil de Granada ha dado un nuevo hijo. Su apellido, Da Silva, poco importa. Su nombre, Colectivo, un poco más. Habrá que cuidarlo.

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