Isaac Muñoz y el modernismo orientalista: un paseo por la vida del escritor granadino en el centenario de su muerte

La catedrática de Literatura de la UGR Amelina Correa impartirá una conferencia el próximo 4 de diciembre en el Centro José Guerrero en la que hablará del autor y el modernismo literario

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Retrato en postal personalizada del escritor Isaac Muñoz en el 1912
Retrato en postal personalizada del escritor Isaac Muñoz en el 1912
Alba Higueruelo

Granada, 02 de diciembre 2025 - 12:00

Para la conmoración del centenario de la muerte del autor granadino Isaac Muñoz, la catedrática en Literatura Española en la UGR, Amelina Correa Ramón, ha realizado durante este año 2025 varias conferencias, destacando la de la Feria del Libro de Granada junto al docente de la UGR Juan Varo, así como también ha publicado un libro para hacerle un "homenaje en sus recuerdos, porque qué menos que en su ciudad natal se le recuerde en el año del centenario de su muerte". Su próxima conferencia se impartirá el día 4 de diciembre en el Centro José Guerrero con entrada libre hasta completar aforo.

Vida y obra del autor

La catedrática explica que Isaac Muñoz fue un autor relacionado con el Modernismo bastante conocido en su momento, donde colaboró en muchos periódicos y revistas de la época. Correa explica que publicó "durante más de diez años en el periódico Heraldo de Madrid, donde casi todos los días que publicaba artículos, estos aparecían en la portada" sirviendo esto como idea del "prestigio que tenía en la época y lo considerado que estaba en el periódico".

Aunque es un escritor principalmente del género de novelas, también escribió poesía y ensayos. En el caso de la poesía, Correa destaca el "libro de poemas totalmente modernista que se titula Las sombras de una infanta". Sus novelas, son "casi todas orientalistas, es decir, dentro del Modernismo hay una corriente orientalista que es heredera del orientalismo romántico". Se sitúa en el contexto histórico del siglo XIX, donde la clase dominante es la burguesía con valores como los del utilitarismo, pragmatismo, un sistema moral rígido, contra el que "escritores modernistas se rebelaban", puesto que "no se encuentran representados por el mismo". Estos autores aspiran a "la belleza, a realidades que no tienen cabida en el mundo burgués. Se van a buscar el mundo consolador de oriente que es totalmente distinto del occidente burgués donde todavía son posibles los sueños. Se trata de un oriente muy idealizado, porque otros muchos escritores y pintores ni siquiera habían viajado por los países orientales".

En el caso específico de Muñoz, Correa explica que aunque es totalmente orientalista, "su caso es distinto, porque él sí que viajó muchísimo por Marruecos, Argelia, Túnez" publicando así multitud de reportajes sobre estos países, que están "firmados en estas ciudades y acompañados de fotos de él en las mismas". Correa afirma, por tanto, que Muñoz "conoció realmente el oriente musulmán, que a él le maravillaba y le apasionaba". Este atuendo árabe que era frecuente entre escritores y artistas orientalistas, llegó hasta influenciar a autores como Federico García Lorca.

Primeras novelas

Las primeras novelas estaban ambientadas, "algunas totalmente y otras parcialmente", en su ciudad natal, Granada. Posteriormente el escritor viaja hacia Madrid, momento en el que empieza a "escribir su obra más importante y de más madurez". Muñoz alterna su estancia en Madrid "con esos viajes por los países árabes". Entre sus obras, se pueden destacar Morena y Trágica, ambientada en el Sacromonte granadino, La fiesta de la sangre, ambientada en Marruecos, Ambigua y cruel, y La serpiente de Egipto ambientada en el Antiguo Egipto puesto que durante todo el siglo XIX, Correa explica que hubo "una corriente muy intensa de fascinación por el Antiguo Egipto y sus faraones". "Por tanto, él ambientó una de sus novelas en ese Egipto, para lo cual se documentó y utilizó muchísimo vocabulario egipcio, divinidades egipcias y datos históricos". Todas sus novelas están escritas en "prosa lírica", sin apenas argumentos, sino que "la importancia está en la propia forma estética de la novela", puesto que son novelas muy preciosistas.

Su muerte estuvo marcada por la enfermedad de la sífilis que lo mantuvo "apartado del mundo literario", causando que en el 1925 olvidado de "todo su círculo literario". "Tan solo salieron algunas necrológicas en la prensa, como en el Heraldo de Madrid, pero la mayor parte de los periódicos ya lo habían olvidado". Además, fue "repudiado por su propia familia, que eran de tradición militar. Afortunadamente después de morir su padre, su hermano menor trasladó los restos mortales del escritor al Panteón familiar en un pueblo de Guadalajara", detalla Correa.

En relación con las influencias más importante, el autor mantuvo relaciones con el poeta modernista Rubén Darío, el cual describió a Muñoz textualmente como un "admirable artista". También tuvo relación con Juan Ramón Jiménez, quien en su libro Arias Tristes "le agradece a Muñoz que se haya ocupado de su libro anterior, Rimas", explica Correa. También destaca su amistad con los hermanos Machado, así como con Francisco Villaespesa, por lo que "tuvo relación con los escritores más importantes del momento, sobre todo en el ámbito del modernismo". Además, cuenta con mucha relación con "especialistas en el mundo árabe y musulmán", apareciendo con mucha frecuencia en "entrevistas de la época, descrito como experto arabista u orientalista".

Influencia en el ámbito literario granadino

Respecto a las novelas basadas en Granada, su primera novela,Vida, está ambientada en la ciudad, así como Morena y Trágica. En el caso de Voluptuosidad, tercera y última novela agrupada en Granada, también contiene ambientación madrileña, además de la granadina. Muñoz comenzó escribiendo "en revistas granadinas, como en el Defensor de Granada, en la revista Idearium y aparecen además reseñas y artículos en la revista La Alhambra", cabecera en la que incluso "su primera obra y varias posteriores fueron reseñadas".

Su influencia en el ámbito literario de la ciudad granadina se notó sobre todo con Alberto Álvarez de Cienfuegos, un "escritor más jóven que él y vinculado con un modernismo más tardío, que estaba en Granada y fue muy influido por la literatura de Muñoz", el cual le dedica una "parte de su primer libro al propio Muñoz como prueba de esa influencia y admiración que sentía hacia él", explica Correa.

Próxima conferencia de Amelina Correa

El próximo 4 de diciembre en el Centro José Guerrero, Correa impartirá una conferencia donde hablará sobre la "importancia de Isaac Muñoz dentro del movimiento modernista, que es un movimiento de renovación literaria que surge hacia finales del siglo XIX y primeros años del XX que va a luchar contra la literatura más decimonónica, realista y naturalista. Los escritores modernistas son escritores que piensan o que tienen idealizada la belleza, el arte, y para ellos la belleza es el máximo bien. No les importa que el arte tenga una finalidad ni el compromiso social, eso no quiere decir que no hubiera escritores modernistas con compromiso social, pero en la literatura sobre todo lo que van a valorar es la belleza. Y en ese sentido Isaac Muñoz es un representante totalmente claro del Modernismo, puesto que en su obra no importa tanto el argumento como la propia belleza". Sus novelas cuentan con "descripciones muy detalladas, comparaciones con flores y elementos vegetales" donde lo que importa son estas "descripciones, más que la propia acción".

Su estilo peculiar de escritura ha sido admirado por autores como Luis Antonio Villera porque, en palabras de Correa, que "la prosa de Muñoz es la más enjollada y preciosista" del Modernismo, donde sus frases "parecen casi versículos de la Biblia", conformándose así una "prosa poética" donde no hay una "separación muy nítida entre la prosa y la poesía". En la conferencia se relacionará a Muñoz con "escritores modernistas como Rubén Darío, Francisco Villaespesa, los hermanos Machado, Páramo Jiménez y Pío Baroja, puesto que su novela Vida está muy relacionada con la novela de Baroja titulada Camino de Perfección", concluye Correa.

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