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Una lucha de clases y de personajes en busca de un amor que no existe

  • María Adánez, Raúl Prieto y Chusa Barbero ponen en escena en el Teatro Isabel la Católica 'La señorita Julia', una de las obras más comprometidas de Strindbergl 'La señorita Julia' se podrá ver en el Teatro Isabel la Católica hoy a las 21.00 horas, mañana a las 19.00 y a las 22.00 horas y el domingo a las 19.00 horas.

"La señorita Julia no es una historia de amor. Es una historia de necesidades y objetivos". Su autor, August Strindberg, la escribió en 1888 como símbolo de un momento en el que la izquierda y la socialdemocracia se iban abriendo paso en la sociedad y como reflejo de un continuo pulso entre opuestos que siempre terminaba por estallar. Justo 120 años después, las pasiones y las múltiples formas de entender los antojos del corazón que presentaba Strindberg vuelven a escena de la mano del director Miguel Narros, que durante todo el fin de semana llevará su versión de La señorita Julia al Teatro Isabel la Católica.

La actriz María Adánez afronta uno de los "mayores retos" de su carrera para transformarse sobre las tablas en la señorita Julia. "Ella es el medio para hacer mi pequeña revolución como mujer. Julia representa a una especie que tiene que desaparecer frente a esa otra nueva especie que está surgiendo y que toma forma a través del personaje del criado. A pesar de la época en la que le toca vivir, Julia tiene una mentalidad bastante moderna. Se salta todo a la torera y rompe siempre que puede con las reglas", explicó ayer Adánez.

Desde la lucha de clases y sexos hasta la evolución darwiniana del ser humano, La señorita Julia va derramando una catarata de ideas que entronca directamente con la personalidad esquizoide de su autor. Así, y según señaló la actriz Chusa Barbero, que interpreta a la cocinera, "la obra viaja continuamente por los contrastes y todo lo que presenta siempre son dos cosas diferentes a la vez, la religión y el paganismo, el hombre y la mujer, el deseo y la contención".

El triángulo de personajes lo cierra Raúl Prieto, que da vida a Juan, el criado, que representa "los instintos" y que está llamado a convertirse en ese 'hombre nuevo' del que tanto hablaba Darwin. "Para que un hombre en las circunstancias de Juan salga a flote tiene que estar dotado de una gran ambición que le empuje a sobrevivir y a arrastrar con todo lo que sea necesario para conseguir lo que se propone", apostilló Prieto.

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