Carlos Sobera. Actor y productor

"Quizás el medio que menos me gusta es el cine"

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Carlos Sobera compagina su faceta de presentador de televisión con la de actor y productor.

Carlos Sobera compagina su faceta de presentador de televisión con la de actor y productor. / G. h.

-Adolfo, su personaje, es un presidente de televisión que monta una película para tener a su novia contenta. ¿Ha conocido casos así en su trayectoria profesional?

-Bueno, seguro que los hay. No sé si entre los directivos de las televisiones pero, en alguna productora privada habrá habido alguno, o un productor ejecutivo o un dueño de la empresa que habrá hecho una película para que su novia pueda trabajar en ella. En todas las profesiones cuecen habas y no es exclusivo del mundo de la tele el enchufismo o el nepotismo.

-¿Qué ha tomado de su experiencia para el personaje?

-Él es un déspota y un egoísta de libro y eso son personajes que uno se encuentra en la vida real con mucha frecuencia, dentro y fuera de la tele.

-Ha trabajado en muchos ámbitos: profesor universitario, cine, televisión y teatro. ¿Ha encontrado personajes así de tiranos?

-Afortunadamente no dominan, pero sí me he encontrado gente así. Además en todos los ámbitos: en el mundo de la universidad, en el de la producción, el televisivo, el teatral... Siempre aparece alguien que está muy pagado de sí mismo o con una visión muy egoísta de las cosas y la vida.

-¿Qué tiene de bueno Adolfo?

-Pues que parece ser que en este caso su motivación es el amor. Dentro de las posibles motivaciones espurias, como el poder o el dinero, el tema del amor es la más justificable.

-Quizás el público conozca menos su faceta como empresario teatral: en 2015 compró el Teatro Reina Victoria de Madrid. ¿Ha invertido mucho esfuerzo?

-Llevo una década produciendo pero la diferencia es que en 2015 adquirimos también un espacio para la exhibición de los propios montajes teatrales que producimos. Puede parecer una actitud muy arriesgada pero cuando estás enamorado de algo, como en este caso yo del teatro, los riesgos los aminoras para pensar que estás haciendo lo correcto (aunque creo que en el fondo es así, a pesar de la trayectoria de crisis y que no viva su momento más cumbre).

-En este caso cuenta con el apoyo de su mujer.

-Si no fuera así sería imposible. Su apoyo ha sido definitivo. Trabajamos codo con codo para que salga todo bien. Somos un tándem y estamos buscando el equilibrio para que las cosas marchen.

-¿Es el teatro es su ámbito predilecto dentro de su diversificada trayectoria profesional?

-Yo amo al teatro, que es el medio más puro, pero también amo mucho la televisión. En el primero recibes a los espectadores en una gran sala, que es como tu casa. Actúas delante de ellos en directo y percibes las reacciones más sinceras. Es un templo de la profesión. Pero la tele es muy divertida, muy caótica y es un medio que me encanta. Quizás lo que menos me gusta es el cine porque aguanta menos la improvisación, es menos directo y más cansado.

-El teatro tiene buena prensa pero la televisión está muy denostada.

-Probablemente porque el teatro es un medio más minoritario. El hecho de acercarse implica un acto de voluntad y de cariño. La tele se ve gratis y sin ningún esfuerzo, es más fácil criticarla o insultarla. Yo creo que hay un poco de eso, porque en la tele hay cosas horrorosas y otras maravillosas. Pero en el teatro también hay espectáculos que son malos y otros que son grandiosos.

-Pero eso pasa incluso con el teatro: si es minoritario y dramático es mejor que si es comedia y tiene afluencia de público. En este caso han apostado por una comedia.

-Cierto. La comedia no está considerada, por ejemplo, en el terreno de los premios pero al pùblico le gusta mucho y sabe apreciarla. Aunque es muy complicada. Los del gremio siempre decimos que cuando quieres saber si alguien es buen o mal actor, sólo hay que ponerlo a hacer comedia.

-Licenciado en Derecho en Deusto, fue profesor universitario y del aula de teatro empezó a trabajar como guionista de televisión. ¿Cómo fue ese cambio de tercio?

-En 1994 no podía trabajar como actor porque no sabía euskera. Yo tenía contactos con productores y me ofrecieron un contrato como guionista. Aunque fue muy surrealista la experiencia, porque empecé en un programa que se hacía íntegramente en euskera y en el que trabajaba Anne Igartiburu. Se llamaba Boulevard. Yo estaba en el control y cuando me preguntaban desde dirección ¿cómo va el programa?, les respondía que no tenía ni puñetera idea porque no entendía nada.

-Echa de menos el sosiego de esa etapa universitaria frente al ajetreo de la televisión.

-Bueno, yo no tuve mucho sosiego (risas). Me tocó vivir una época un tanto convulsa en la Universidad del País Vasco, con mucha política. Hasta la Ertzaintza entró en más de una ocasión en el campus universitario echando bombas de humo.

-En su último programa, 'First Dates', también ha vivido una situación tensa con una concursante que rechazó una cita porque él era un año mayor y se hizo viral.

-Fue una situación ridícula pero hay que disculparla. Todo se debió a un ataque de pánico que ella tuvo. Su padre no aprobaba mucho que estuviese en el programa buscando pareja y creo que se puso muy nerviosa. Empezó a arrepentirse y en vez de decirlo buscó una excusa que la dejó en evidencia. A él lo hemos invitado a venir y cuando vuelva nos contará su impresión.

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